jueves, 19 de marzo de 2015

ORACIONES QUE DEBEMOS REZAR TODOS LOS DIAS-ORACIONES-VIA CRUCIS

DEBEMOS REZAR TODOS LOS DIAS LAS SIGUIENTES ORACIONES:

ORACIONES QUE SALVAN MUCHAS ALMAS DE ESTE MUNDO Y DEL PURGATORIO. OREMOS TODOS LOS DÍAS.





1.-PRIMERA ORACIÓN

Oración que salva miles de almas
En el nombre del Padre...,Señor mío Jesucristo...

¡Oh Jesús! yo os pido humildemente me concedáis
la gracia de salvar un alma por cada latido
de mi corazón, unido a los latidos del vuestro
y a los del Corazón Inmaculado de vuestra
Santísima Madre. Os lo suplico por vuestra
Preciosa Sangre y vuestra Divina Misericordia,
salva las almas, sálvalas Señor.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Extraordinaria promesa de Cristo

“Si me piden salvar un alma por cada latido de su corazón, se lo concederé a quien
me lo pida” (Mensaje del Señor a los Siervos del Divino Amor, año 1976).

Nota explicativa: Esta Oración es válida sólo durante 24 horas ( por esto hay que rezarla todos los días), y se refiere a la salvación de almas que aún viven. No es aplicable, por tanto a las almas del Purgatorio. (Con licencia eclesiástica)

2.-SEGUNDA ORACION

MENSAJE DE AMOR QUE LE COMUNICO EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Mensaje de amor que el Sagrado Corazón de Jesús lanza al mundo para salvarlo.

Mientras el mundo se atomiza y desintegra por el odio de los hombres y de los pueblos, Jesucristo quiere renovarlo y salvarlo por el amor.

Quiere que se eleven hacia el cielo llamas de amor que neutralicen las llamas del odio y del egoísmo.
A tal efecto, enseñó a Sor M. Consolata Bertrone un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.

La fórmula de este Acto es: "Jesús, María, Os Amo, Salvad las Almas"

Allí están los tres amores: Jesús, María, las almas que tanto ama Nuestro Señor y no quiere que se pierdan, habiendo por ellas derramado Su Sangre.

Le decía Jesús: "Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas (22 de agosto de 1934). Añadía: la renovación de este Acto debe ser frecuente, incesante: Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de mayo de 1936).

"Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de amor a cualquier otro don que pueda ofrecerme"... " Tengo sed de amor"... (16 de diciembre de 1935).

Este Acto señala el camino del cielo. Con él cumplimos con el mandamiento principal de la Ley: Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente"... y a tu prójimo como a ti mismo.

Con este continuo Acto de Amor damos a Dios lo más excelente: que es amor a las almas. Con esta Jaculatoria nos podemos comunicar constantemente con Dios. Cada hora, cada minuto, es decir, siempre que lo queremos. Y lo podemos hacer sin esfuerzo, con facilidad. Es una oración perfecta; muy fácil para un sabio como para un ignorante. Tan fácil para un niño como para un anciano; cualquiera que sea puede elevarse a Dios mediante esta forma. Hasta un moribundo puede pronunciarla más con el corazón que con los labios.

Esta oración comprende todo:

Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, los paganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc.

"¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!", dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: "Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho".

Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas" pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes, en la oficina, en el campo, en la calle, etc. Se pronuncia con facilidad, sin distraerse y con agrado.

Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas", santifica los sudores, suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría. Sostiene y consuela luchas de la vida. Ayuda en las tentaciones. Hace agradable el trabajo. Convierte en alegría el llanto. Fortalece y consuela en las enfermedades. Y trae las bendiciones sobre los trabajos y sobre las familias.

Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas". Ayudará a calmar tu indignación, a convertir tu ira en mansedumbre. Sabrás mostrarte benévolo al que te ofende. Volver el bien por el mal. Conduce a efectos nobles; palabras verdaderas, obras grandes y sacrificios heroicos, iluminará tu entendimiento con luces sobrenaturales; estimulará el bien, retraerá el mal. Obtendrá el arrepentimiento al pecador; en el justo avivará la fe y le hará suspirar por la felicidad eterna.

Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien. Esta Jaculatoria es un dulce cántico para Jesús y María.

¡Cuán dulce es repetirlo frecuentemente! ¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios!

Y habiéndolo pronunciado millares de veces durante tu vida, ¡cuán alegre será tu hora de la muerte, y qué gozosa volará tu alma al abrazo de Jesús y María en el cielo!

Dijo Jesús a Sor Consolata:

"Recuerda que un Acto de amor decide la salvación eterna de un alma y, vale como reparación de mil blasfemias. Sólo en el cielo conocerás su valor y fecundidad para salvar almas".

"No pierdas tiempo, todo Acto de amor es un alma". Cuando tengas tiempo libre y no tengas otra cosa que hacer, toma tu corona del Rosario en tus manos y a cada cuenta repite: "Jesús, María, os amo, salvad las almas"... En cuatro o cinco minutos habrás hecho pasar por tus dedos todas las cuentas y habrás salvado 55 almas de pecadores, habrás reparado por 55.000 blasfemias.

Y si esto lo repites varias veces o muchas veces al día podrás salvar centenares y miles y hasta millones de almas... Y esto sin ser misionero entre los paganos, ni predicador...

¡Cuánto consuelo en la hora de la muerte y cuánta gloria tendrás en el cielo!

Dice San Agustín: "Quién salva un alma, asegura su propia salvación", y quién salva centenares y millares y hasta millones de almas, con un medio tan fácil y tan sencillo, sin salir de su casa, ¿que premio no tendrá en el cielo?

Nuestro Señor le pedía a Sor Consolata que repitiera frecuentemente ese acto de amor hasta ser incesante, es decir, continuamente, porque continuamente van muchas almas al infierno porque no hay quién las salve... Repitamos todo lo que podamos esta Acto de amor: "JESUS, MARIA, OS AMO SALVAD LAS ALMAS", para que sean muchas las almas que arranquemos al infierno para hacerlas felices eternamente en el cielo. Las almas que salvamos con este Acto de Amor, será un día nuestra corona de gloria en el cielo.

Cuando uno está ocupado con trabajos manuales, se puede repetir este Acto de Amor con la mente y tiene su mismo valor como lo dijo un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata.

Ha habido almas que han salvado varios millones de almas, con este medio tan sencillo...

Y nosotros por qué no podríamos hacer lo mismo en lugar de perder un tiempo tan precioso en charlas inútiles; repitamos frecuentemente este Acto de Amor, y así acumularemos tesoros preciosísimos para el Cielo.

"JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD LAS ALMAS":

-por la Iglesia y por el Papa
-por la santificación de los sacerdotes
-por las almas del Purgatorio
-por los agonizantes
-por los que se confiesan sacrílegamente
-por los que no asisten a misa los domingos
-por los misioneros
-por los enfermos
-por la conversión de los pecadores
-por la mayor santificación de los justos

En las dudas, en las tentaciones.
En las dificultades de la vida, Por algún intención en particular.
Podemos enseñarlo también a nuestros amigos y parientes que lo recen, que lo propaguen. Gran alivio sentirá el moribundo si se le sugiere al morir.
Al levantarnos sea nuestro pensamiento. Al acostarnos nuestra última oración.

Los que se salvaron están en el cielo por haber amado a Dios. Los grados de gloria en el cielo se miden por la intensidad del amor que las almas practicaron en la vida.

Sólo entonces nos daremos cuenta de lo que vale un Acto de Amor y de su fecundidad en salvar almas.

Sor Consolata le pidió un día a Jesús: "Jesús enséñame a orar". Y he aquí la Divina respuesta: " ¿No sabes orar?" ¿Hay acaso oración más hermosa y que sea más grata que el Acto de Amor?

3.- TERCERA ORACIÓN

Oremos por las Almas del purgatorio. Es una obra de Caridad y Misericordia.


ORACIÓN PARA SALVAR 1,000 ALMAS DEL PURGATORIO DICTADA A SANTA GERTRUDIS


Es, pues un pensamiento santo y saludable el rogar por los difuntos, a fin que sean libres de sus pecados. (2 Mac. XII, 45-46).

ORACIÓN DE SANTA GERTRUDIS LA MAYOR
El Señor le dijo a Santa Gertrudis que cada vez que ella rezara esta oración podría librar 1,000 almas del purgatorio:


"Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio.


 Por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amén."



La segunda parte (segundo párrafo), no corresponde a la oración dictada a Santa Gertrudis, pero luego se agregó piadosamente para incluir a los pecadores vivos. 

Recomendación: Reza esta oración por lo menos dos veces seguidas al día. Se tiene fundada esperanza de que la promesa que se hizo a Santa Gertrudis se extiende a todo aquel que la reza. De cualquier manera, es necesario y justo orar, decir jaculatorias y ganar indulgencias frecuentemente por los difuntos.

catolicidad.com




4. CUARTA ORACIÓN


Rezo del Santo Rosario






LAS QUINCE PROMESAS
DE LA VIRGEN MARÍA
A QUIENES RECEN EL ROSARIO 


1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.
4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.
5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.
6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.
7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.
8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tenga en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.
9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.
10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.
11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.
14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.


COMO REZAR LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Jesús dijo a Sor Faustina (1, 197): Rezarás este rosario de la siguiente forma:

Primero, dirás un PADRENUESTRO, un AVEMARÍA y un CREDO.

Después, en las cuentas del rosario correspondientes al PADRENUESTRO, dirás las siguientes palabras:

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados y de los del mundo entero.

En las cuentas del AVEMARÍA, dirás las siguientes palabras:
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al finalizar los cinco misterios, díganse tres veces estas palabras:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.


Oración con que generalmente se concluye la coronilla
Oh sangre y agua que brotaron del Corazón de Jesús como manantial de misericordia para nosotros,
En Ti Confío

TEN PIEDAD DE MÍ 

Señor, yo creo en Ti, Uno y Trino. 
Creo en Ti, te amo, te adoro y te doy gracias, Padre que me has creado. 
Creo en Ti, te amo, te adoro y te doy gracias, oh Verbo Eterno de Dios hecho Carne, Redentor de la humanidad. 
Creo en Ti, te amo, te adoro y te doy gracias, oh Espíritu Santo, alma de la Iglesia y alma de mi alma. 
Te pido perdón, oh Dios mío, por esa multitud de culpas, más numerosas que las arenas del mar, que he cometido en el curso de mi vida. Pecando te he ofendido a Ti que eres el Alfa y la Omega, el Amor eterno e infinito, que eres el único, máximo Bienhechor de todos  y de todo. 
Señor, conviérteme radicalmente a Ti, en la entrega de mí mismo, en la realización de tu Voluntad. 
Quiero vivir en un amor creciente por Ti, 
Uno con el Padre y el Espíritu Santo. 
Quiero vivir para tu Madre y mía, para San José, para la Iglesia triunfante, purgante y militante. 
¡Señor, ten piedad de mí! Soy un hombre pecador...


RECEMOS POR LOS DIFUNTOS Y POR LA SALVACION DE LAS ALMAS DE LOS NIÑOS QUE HAN MUERTO SIN BAUTIZAR Y NO NACIDOS.



Oración del Papa por los difuntos
Dios de infinita misericordia,
confiamos a tu inmensa bondad
a cuantos han dejado este mundo para la eternidad,
donde tú esperas a toda la humanidad,
redimida por la sangre preciosa de Jesucristo,
muerto en rescate por nuestros pecados.

No mires, Señor,
tantas pobrezas, miserias y debilidades humanas
con las que nos presentaremos ante el tribunal
para ser juzgados para la felicidad o la condena.

Míranos con la mirada piadosa
que nace de la ternura de tu corazón,
y ayúdanos a caminar en el camino de una completa purificación.

Que ninguno de tus hijos se pierda en el fuego eterno,
donde ya no puede haber arrepentimiento.

Te confiamos, Señor, las almas de nuestros seres queridos,
y de las personas que han muerto sin el consuelo sacramental
o no han tenido manera de arrepentirse
ni siquiera al final de su vida.

Que nadie tenga el temor de encontrarte
después de la peregrinación terrenal,
en la esperanza de ser acogidos
en los brazos de la infinita misericordia.

La hermana muerte corporal
nos encuentre vigilantes en la oración
y llenos de todo bien,

recogido en nuestra breve o larga existencia.

Señor, que nada nos aleje de ti en esta tierra,
sino que en todo nos sostengas
en el ardiente deseo de reposar serena y eternamente.
Amen.

ORACION POR LOS NIÑOS O NIÑAS , QUE NACIERON VIVOS , NO FUERON BAUTIZADOS , Y DESPUES DE SU TIEMPO DE VIDA O AÑOS EN LA TIERRA MURIERON SIN EL BAUTISMO.

PADRE ETERNO, POR EL INMACULADO CORAZON DE MARIA ,
OS OFREZCO LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO ,
PARA QUE SEAN LAVADOS EN ELLA , TODOS LOS NIÑOS QUE HAN MUERTO SIN BAUTIZAR POR JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR.
AMEN .

DESPUÉS SE REZA UN PADRE NUESTRO , AVE MARIA Y GLORIA.

ORACION POR LOS NIÑOS NO NACIDOS 



PADRE, Eterno y Santo:

Te ruego por todos los niños no nacidos del mundo, en el pasado, presente y por
los que no nacerán, a quienes he bautizado con los nombres de Jesús o María,
en la esperanza que el Salvador los bautice en el Espíritu Santo.

A todos ellos, les pido perdón en nombre de quienes se interpusieron en sus
nacimientos, y acojo a estos pecadores a Tu Misericordia, que sobrepuja a Tus Obras es Eterna y es motivo de esperanza, para que les concedas Tu Perdón .

Y te ruego que permitas Señor, que estas almitas, a las que amamos mucho, se integren a tu Amor Misericordioso, y a Tu Gloria, para que puedan amar y sentirse amadas, integrando el coro celestial que con justicia, te canta alabanzas a Tu Gloria y Grandeza.
Amén


OTRAS ORACIONES DIARIAS :

Oraciones que enseñó María del Rosario de San Nicolás para diversas necesidades

Jaculatoria a Dios Padre
“Padre, líbranos de todo mal.
Con tu Santa Sabiduría, Señor,
sálvanos de todo pecado;
en nombre de todos cuantos te queremos, Señor,
llévanos por el camino del bien. Amén”.

La Virgen dice: “El que reza esta oración nueve días seguidos, acompañada con un Rosario, le concederé una gracia especial”.

Oración para rechazar al Maligno
“A mi derecha y a mi izquierda está mi Señor, no hay un tercer lugar, no lo hay para el enemigo”. 

Y os lo aseguro que se retirará de vuestro lado. Amén. Amén.

Oración para desechar lo malo
Sagrado Corazón de Jesús, purifícame.
Espíritu Santo, vive en mí.
Santísima Trinidad, llega a mí.
Orad de este modo y todo lo malo, huirá de vosotros.
Amén.



POR TUS LAGRIMAS Y DOLORES-SIETE AVEMARIAS (TODOS LOS DIAS)










Los siete dolores son:
Primer dolor: La profecía de Simeón
Segundo dolor: La huida a Egipto
Tercer dolor: La perdida del niño Dios en el Templo
Cuarto dolor: Jesús y María se encuentran en el camino a la Cruz
Quinto dolor: Jesús muere en la Cruz
Sexto dolor: Jesús es bajado de la Cruz y puesto en los brazos de María
Séptimo dolor: Jesús es enterrado



LÁGRIMAS DE JESÚS Y MARÍA



13 de Junio de 1995 - Salta, Argentina
Mensaje de Jesús.
El mundo nunca se preguntó, cuantas lágrimas derramé por vosotros durante mi Pasión y cuantas y amargas lágrimas derramó mi Santa Madre, para ayudar a la Redención, Yo les pido que honren cada lágrima que por vosotros derramé en esas horas amargas, prometo al que las honre rezando todos los días de su vida cinco Padrenuestros, cinco Avemarías y cinco Gloria.
1) Asistirle junto a mi Santísima Madre, en la batalla final de su vida.
2) La conversión total de su alma.
3) Una verdadera contrición de sus pecados.
4) En el día del juicio, perdonarlo para que entre Conmigo en la Gloria.

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    ORACIONES
    PADRE MIO, SIN TI NO PODRIA VIVIR
    YA QUE TODO LO HACES POR MI.
    TE FALLO CADA DIA SIN SENTIR
    PERO DE AMOR ME MUERO POR TI.

    ORACION AL PADRE


    AUTOR: Jesús, nuestro Señor.



    Oremos así:

    Padre nuestro que estás en los Cielos, sea santificado por toda la humanidad tu Nombre. Conocer tu Nombre es encaminarse hacia la santidad. Haz, Padre santo, que los gentiles y paganos conozcan tu existencia, y que vengan a Dios, a ti, Padre, guiados por la Estrella de Jacob, por la Estrella de la Mañana, por el Rey y Redentor de la estirpe de David, por tu Ungido, ya ofrecido y consagrado para ser Víctima por los pecados del mundo; que vengan como los tres sabios de entonces, de un tiempo ya lejano pero no inoperante, porque nada de lo que tiene algo que ver con la venida de la Redención al mundo es inoperante.

    Venga tu Reino a todos los lugares de la tierra: donde se te conoce y ama, y donde aún no se te conoce; y, sobre todo, a los que son triplemente pecadores, los cuales, aun conociéndote, no te aman en tus obras y manifestaciones de luz, y tratan de rechazar y apagar la Luz que ha venido al mundo, porque son almas de tinieblas, que prefieren las obras de tinieblas, y no saben que querer apagar la Luz del mundo es ofenderte a ti mismo, porque Tú eres Luz santísima y Padre de todas las luces, comenzando por la que se ha hecho Carne y Palabra para traer tu luz a todos los corazones de buena voluntad.

    Padre santísimo, que todos los corazones de este mundo hagan tu voluntad, es decir, que se salven todos los corazones y no quede para ninguno sin fruto el sacrificio de la Gran Víctima; porque ésta es tu voluntad: que el hombre se salve y goce de ti, Padre santo, después del perdón que está para ser otorgado.

    Danos tu ayuda, Señor: todas tus ayudas. Ayuda a todos los que esperan, a los que no saben esperar, a los pecadores con el arrepentimiento que salva, a los paganos con la herida de tu llamada que estremece; ayuda a los infelices, a los reclusos, a los desterrados, a los enfermos en el cuerpo o en el espíritu, a todos, Tú que eres el Todo; porque el tiempo de la Misericordia ha llegado.

    Perdona, Padre bueno, los pecados de tus hijos. Los de tu pueblo, que son los más graves, los de los culpables de querer estar en el error, mientras que tu amor de predilección ha dado la Luz precisamente a este pueblo. Perdona a los que están afeados por un paganismo corrompido que enseña el vicio, y se hunden en la idolatría de este paganismo pesado y mefítico, mientras que entre ellos hay almas preciadas y que Tú amas porque las has creado. Nosotros perdonamos, Yo el primero, para que Tú puedas perdonar. E invocamos tu protección sobre la debilidad de las criaturas para que libres del Principio del Mal, del cual vienen todos los delitos, idolatrías, culpas, tentaciones y errores, a tus criaturas. Líbralas, Señor, del Príncipe horrendo, para que puedan acercarse a la Luz eterna».

    Levanta la mirada y dile gracias al Creador del universo:

    Padre:

    Gracias por el don de la existencia.
    Gracias por haberme hecho a tu imagen y semejanza.
    Gracias por el don gratuito de tu amor, gracias por amarme como soy.
    Gracias porque me has dado ojos para ver,
    oídos para escuchar, manos para acariciar,
    inteligencia para conocer la verdad, voluntad para buscar el bien,
    corazón para amar y para hacerlo tu morada.
    ¡Mi corazón: templo de la Trinidad! ¡Cosa maravillosa!

    Gracias por la capacidad de asombro que me diste.
    Gracias por mis padres, por mi familia, por tener un hogar que me cobija.
    Gracias por los amigos fieles y también por los que me han hecho sufrir.
    Gracias por los tiempos dolorosos de mi vida,
    por dejarme sentir la soledad para venir luego a colmarla con tu misericordia.
    Gracias por quienes rezan por mí.
    Gracias por la vocación y misión que me confiaste.
    Gracias por haber puesto tu mirada en mí, gracias por confiar en mí.
    Gracias por tantas experiencias bellas de mi vida.
    Gracias sobre todo por la experiencia del amor de Cristo.
    Gracias por haberlo enviado a vivir con nosotros como uno de nosotros,
    para revelarnos tu rostro, redimirnos y trazarnos el camino.
    Nos amó hasta el extremo,
    nos dio como Madre a María Santísima,
    se quedó para siempre en la Eucaristía,
    y al final nos entregó a su mismo Espíritu, fuente del mayor consuelo.
    Gracias por mi bautismo, por mi Madre la Iglesia,
    por mi ángel de la guarda y por esperarme con los brazos abiertos en el cielo.
    Gracias por tu paciencia conmigo,
    gracias por perdonarme siempre y por seguirme amando sin guardar resentimientos.
    Gracias por la vida y por la eternidad que me espera.
    Una y mil veces: ¡Gracias Padre!




    “Jesús, mi Señor, ten piedad de mí. Me arrepiento de todos los pecados que he cometido. Detesto todos mis pecados y ocasiones pecaminosas.Te ruego que me perdones. Lávame con tu preciosa sangre. ¡Mi Señor y mi Dios, ten piedad de mí, pecador. Mi alma tiene sed y anhela tu Espíritu Santo. Lléname con tu Espíritu con tanta fuerza que pueda ser purificado, sanado y salvado. ¡Gracias, Jesús, te alabo, Jesús!” (Dada por nuestro Señor Jesús)




    ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO


    Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, ven, colma esta criatura Tuya de Tus dones. Esplendor Divino, Fuego Sagrado, Manantial Cristalino de limpia fraternidad. Vida de los cristianos, cayado de los desvalidos, luz en las tinieblas, calor en el frío, levanta mi ser dormitante, eleva mi alma hacia Ti.
    Ven Espíritu Santo, dame Tu Sabiduría para actuar rectamente. Dame inteligencia santa, para atraer a mis hermanos, no me sienta superior a mis semejantes, sino sea el más pequeño para que surjas Tú con poder.

    Ven, toma mi mente y renuévala; sea yo un eco de Tu voz y aconseje en la Voluntad Divina, no en la mía. Dame las fuerzas para no tambalear y resistir mirándote; embelesado por Tu fortaleza, sea yo un fiel apóstol.
    De Tu ciencia oh Divino Espíritu, sea yo reflejo, busque yo Tu gloria, aleja de mí lo mundano. Penetra lo íntimo de mi corazón e injerta en él Tu misma piedad para amar con Tu mismo amor. Realiza en mi ser el milagro del temor de Dios; dame sed de almas, para que sin mirar a quién, labore para el Reino.
    Oh Espíritu Santo, infunde en mí el don del verdadero amor. Gracias Santo Espíritu Divino, vive en mí a plenitud, que consciente de mi necesidad con plena libertad te llamo a tomar posesión de mi vida.
    Gracias oh Bondad Divina, Soberano Misericordioso, Fuego Sagrado.
    Amén.

    Ante grandes calamidades y castigos. Terremotos, guerras inundaciones, etc.
    Recite la siguiente oración:

    “TE SALUDO, TE ADORO, TE ABRAZO… OH ADORABLE CRUZ DE MI SALVADOR. PROTÉGENOS, GUÁRDANOS, SÁLVANOS. JESÚS TE AMO TANTO; COMO ÉL YO TE AMO. POR TU SANTA CRUZ, SEÑOR, CALMA NUESTROS TEMORES PARA QUE SINTAMOS PAZ Y CONFIANZA”.

    Nuestro Señor añade que por medio de esta oración “experimentareis tantas gracias, tanta fortaleza y amor que esta gran purificación os pasará inadvertida. Esta es una gracia de Mi Ternura.”


    Oración para implorar los Dones del Espíritu Santo


    1. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la SABIDURÍA, que dándonos 
    a conocer la verdadera dicha, nos separe de las cosas del mundo y nos haga gustar 
    y amar los bienes celestiales.

    Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.

    2. Venid, os Espíritu Santo, y concedednos el don del ENTENDIMIENTO, para que 
    más fácilmente conozcamos y penetremos las verdades y misterios de nuestra 
    Santa Religión.

    Gloria al Padre, etcétera.

    3. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don del CONSEJO, que nos haga 
    elegir en todo momento lo que contribuya más a la gloria de Dios y a nuestra 
    propia santificación.

    Gloria al Padre, etcétera.

    4. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la FORTALEZA, que 
    haciéndonos superar todos los obstáculos que se oponen a nuestra salvación, 
    nos una tan íntimamente a Dios nuestro Señor que nada, ni nadie, pueda 
    separarnos de Él.

    Gloria al Padre, etcétera.

    5. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la CIENCIA, que nos dé el 
    perfecto conocimiento de Dios y de nosotros mismos y de los medios que debemos 
    poner en práctica y los peligros que debemos evitar para llegar al cielo.

    Gloria al Padre, etcétera.

    6. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la PIEDAD, que nos conduzca 
    a cumplir con facilidad todo lo que sea del servicio de Dios y nos haga encontrar 
    siempre dulce y ligero el yugo del Señor.

    Gloria al Padre, etcétera.

    7. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don del TEMOR DE DIOS, que nos 
    haga evitar con el mayor cuidado en todos los instantes de nuestra vida, todo lo 
    que pueda desagradar a nuestro Padre Celestial.

    Gloria al Padre, etcétera.

    Venid, oh Santo Espíritu Consolador, Padre de los pobres, dulce Esposo y suave 
    refrigerio de las almas; venid y enriquecednos con las misericordias de vuestros 
    siete dones, y danos con ellos vuestros preciosos frutos, a fin de que con vuestra 
    divina asistencia guardemos puro nuestro corazón en la tierra y merezcamos 
    después ver a Dios eternamente en el cielo. Así os lo pedimos por Cristo Señor 
    nuestro que con Vos y el Eterno Padre vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

    Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego 
    de tu amor.

    TRISAGIO A LA SANTÌSIMA TRINIDAD


    Acto de contrición
    Amorisísimo Dios, Trino y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en 
    quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, 
    cuerpo, alma, potencias y sentidos, por ser Vos mi Señor y mi Dios, 
    infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas; me 
    pesa, Trinidad santísima, me pesa, Trinidad amabilísima, me pesa 
    Trinidad misericordisísima, de haberos ofendido, sólo por ser quien 
    sois. Propongo y os doy palabra de nunca más ofenderos y de morir 
    antes que pecar. Espero de vuestra suma bondad y misericordia 
    infinita me habéis de perdonar todos mis pecados, y me daréis 
    gracia para perseverar en un verdadero amor y una cordialísima 
    devoción a vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.


    Oración al Padre
    ¡Oh Padre Eterno! Principio y fuente de todo bien. Increado, 
    Ingénito, 
    centro de toda felicidad; me gozo de veros tan superior a todo lo 
    creado, que mi entendimiento se pierde en el océano de vuestras 
    perfecciones infinitas. Permitid que unidos a los Ángeles, 
    Arcángeles y Tronos, celebremos vuestro 
    inmenso poder.
    ¡Oh, Padre eterno! Fuera de vuestra posesión, yo no veo otra cosa 
    que 
    tristezas y tormentos. Vos sois mi única felicidad, mi tesoro y mi 
    gloria. 
    Haced que jamás me separe de Vos, para que pueda siempre 
    alabaros.


    Un Padrenuestro, Avemaría y nueve veces:
    Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos: llenos están el 
    cielo y la tierra de vuestra gloria.
    Y se responde cada vez:
    Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
    Al final de las nueve veces se añade:
    Santo Dios, Señor fuerte, Santo inmortal; líbranos, Señor, de todo 
    mal.


    Oración al Hijo:
    ¡Oh Hijo divino! En todo igual al Padre, verdad inefable camino 
    seguro y vida felicísima del hombre; os glorifico por todos vuestros 
    soberanos atributos, y os alabo por vuestras misericordias infinitas. 
    ¡Ay Jesús mío, que no he sido discípulo vuestro sino de nombre! 
    Pero queriendo ya serlo en realidad, permitid que una mi voz a la 
    de las Dominaciones, Principados y Potestades, y ensalce con ellas
    vuestra sabiduría infinita.
    ¡Oh Verdad eterna, fuera de la cual yo no veo otra cosa que 
    engaños y mentiras!
    ¡Ah! ¿Cuándo será la hora en que Vos me hablaréis claramente en 
    el seno de vuestra gloria?.


    Un Padrenuestro, Avemaría y nueve veces:
    Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos:
     llenos están el 

    cielo y la tierra de vuestra gloria.

    Y se responde cada vez:

    Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

    Al final de las nueve veces se añade:


    Santo Dios, Señor fuerte, Santo inmortal; líbranos, Señor, de todo 
    mal.


    Oración al Espíritu Santo


    ¡Oh Espíritu consolador!, que procedéis del Padre y del Hijo, amor

    increado, manantial de todas las gracias, centro de todas las 
    dulzuras, y no obstante, tan poco amado. A lo menos, me alegro 
    del encendido amor con que os aman 
    las Virtudes, los Querubines y Serafines. ¡Oh! Quién pudiera 
    amaros con todos los hombres de la tierra, como estos espíritus os 
    aman en el cielo!
    ¡Oh amor, oh don del Altísimo, centro de las dulzuras y de la 
    felicidad del mismo Dios!.
    ¿Cuándo derramaréis vuestro bien como un torrente sobre mi alma? 
    ¿Cuándo será esto?, ¡oh mi Dios!, ¿cuándo será?



    Un Padrenuestro, Avemaría y nueve veces:
    Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos: llenos están el 
    cielo y la tierra de vuestra gloria.
    Y se responde cada vez:
    Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
    Al final de las nueve veces se añade:
    Santo Dios, Señor fuerte, Santo inmortal; líbranos, Señor, de todo 
    mal.



    Antífona

    A Vos, Dios Padre Ingénito; a Vos, Hijo Unigénito; a Vos, Espíritu 
    Santo Paráclito, santa e individua Trinidad, de todo corazó
    n os 

    confesamos, alabamos y bendecimos. A Vos se dé la gloria,
     por los 

    siglos de los siglos. Amén.

    Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

    Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.

    Oración

    Señor Dios, Uno y Trino; dadnos continuamente vuestra gracia
    vuestra caridad y la comunicación con Vos, para que en tiempo
     y 
    eternidad os amemos y glorifiquemos, Dios Padre, Dios Hijo, D
    ios 
    Espíritu Santo, en una Deidad, por todos los siglos de los siglos
    Amén.

    Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus 

    siervos la gloria de tu eterna Trinidad, y hacer que confesando
     una 
    sola fe verdadera, adorásemos la unidad en tu augusta Majesta

    d; 
    te rogamos, Señor, que en virtud de esta fe, nos veamos libres d
    toda adversidad y peligro. Amén.



    ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA

    Jesús, María y José
    en vosotros contemplamos
    el esplendor del verdadero amor,
    a vosotros, confiados, nos dirigimos.

    Santa Familia de Nazaret,
    haz también de nuestras familias
    lugar de comunión y cenáculo de oración,
    auténticas escuelas del Evangelio
    y pequeñas Iglesias domésticas.

    Santa Familia de Nazaret,
    que nunca más haya en las familias episodios
    de violencia, de cerrazón y división;
    que quien haya sido herido o escandalizado
    sea pronto consolado y curado.

    Santa Familia de Nazaret,
    que el próximo Sínodo de los Obispos
    haga tomar conciencia a todos
    del carácter sagrado e inviolable de la familia,
    de su belleza en el proyecto de Dios.
    Jesús, María y José,

    Oración que enseñó María del Rosario de San Nicolás

    3-1-84 Oración para el angustiado.
    Siento necesidad de decirle a mi Virgen María:
    “Madre mía Celestial
    qué me tienes reservado:
    no sé si es dolor o alegría;
    pero sé que en este día
    en que me siento agotada,
    solo pienso en tu Hijo
    que llevó su cruz a cuestas,
    que cargó todo el dolor
    sin expresar una queja.
    Cuánto sufrió Jesús
    por el mundo y sus pecados.
    Y también pienso por Ti,
    tu dolor no se compara;
    nada ni nadie en la tierra
    sufrió lo que tú sufriste
    y siento que yo, Virgen mía,
    tendría que estar llorando
    no de pena, sino de alegría,
    por la carga que me das.
    Madre, perdón por tener
    estos malos pensamientos.
    Ahora me siento aliviada,
    sé que estoy iluminada
    y me siento resguardada
    con toda tu protección.
    Amén”.
    Esta oración no es solamente para ti, también es para todo aquel que está angustiado por algún motivo, debéis leerla y os aseguro que se aliviará. Hazla conocer.



    Invocar a los Ángeles




    Un día San Miguel Arcángel apareció a la devota Sierva de Dios Antonia De Astónac. El arcángel le dijo a la religiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones. Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de ángeles. La corona consiste de un Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.
    Promesas: A los que practican esta devoción en su honor, San Miguel promete grandes bendiciones: Enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que recitasen estas nueve salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aun mas, serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.
    En esta coronilla invocaremos a los nueve coros de ángeles. Después de cada invocación rezaremos 1 Padre Nuestro y 3 Avemarías. Ofreceremos esta coronilla por la Iglesia, para que sea defendida de todas las asechanzas del demonio, y por los que están más alejados de Dios.

    En el Nombre del Padre...
    Se comienza la Corona rezando, la siguiente invocación:


    Dios mío, ven en mi auxilio.


    Señor, date prisa en socorrerme.
    Gloria al Padre, etc.

    1. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías

    2. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, dígnate darnos tu gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    3. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, derrama en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    4. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, danos señorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    5. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, infunde en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    6. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    7. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    8. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia en la fe y buenas obras de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén.
     1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    9. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, dígnate darnos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    Se reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:
    *En honor a San Miguel ...... 1 Padre Nuestro
    *En honor a San Gabriel...... 1 Padre Nuestro
    *En honor a San Rafael........ 1 Padre Nuestro
    *En honor a nuestro ángel de la Guarda..... 1 Padre Nuestro

    Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

    V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

    R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

    Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia algloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.  

    Si queremos, al final de la Coronilla a San Miguel Arcángel, podemos agregar la siguiente oración:

    ORACIÓN A MARÍA REINA DE LOS ÁNGELES



    ¡Oh Augusta Reina de los Cielos


    y Señora de los Ángeles!


    Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad las santas legiones para que, bajo vuestras órdenes, combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.



    ¿Quién como Dios?


    Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén. 

    Historia de esta oración:
    Ante el gran combate espiritual que libramos, Dios ha querido proveer por nosotros. Pero debemos rezar si deseamos su ayuda.
    Escribe acerca de la Reina de los Ángeles el Venerable Luis Eduardo Cestac, fundador de la Congregación de las Siervas de María:
    En 1863 un alma... sintió su mente elevada hacia la Santísima Virgen, quien le dijo que efectivamente, los demonios andaban sueltos por el mundo, y que había llegado la hora de rogarle como Reina de los Ángeles pidiéndole las legiones santas para combatir y aplastar los poderes infernales.
    –"Madre mía", dijo esta alma, "¿ya que sois tan buena, no podrías enviarlas sin que os rogáramos?"
    –"No", respondió la Santísima Virgen, "la oración es condición impuesta por Dios para alcanzar las gracias".
    – "Entonces, Madre mía", dijo el alma "¿querrías enseñarme Vos la manera de rogaros?"
    Y creyó escuchar la oración “Oh Augusta Reina...”
    El señor Cestac fue el depositario de esta oración. Lo primero que hizo fue presentarla a Monseñor Lacroix, obispo de Bayona, quien le dio su aprobación. Inmediatamente mandó imprimir medio millón de ejemplares, que distribuyó gratis por todas partes.
    No estará demás advertir que, durante la primera impresión, las máquinas se rompieron dos veces. La oración a la Reina de los Ángeles se extendió rápidamente y fue aprobada por muchos obispos y arzobispos.
    San Pío X concedió trescientos días de indulgencia a quienes la rezaren.

    Oración al Ángel Custodio

    Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén.

    Oración al Arcángel San Miguel

    San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio.
    Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.




    Letanía al Arcángel San Miguel



    -Cristo, óyenos. (Se repite)
    -Cristo, escúchanos.
    -Señor, ten piedad de nosotros.
    -Cristo, ten piedad de nosotros.
    -Señor, ten piedad de nosotros. 
         
    -San Miguel, (Ruega por nosotros)
    -Tú, cuyo nombre es un relámpago,
    -Tú, cuyo nombre es un himno a Dios,
    -Serafín del incensario de oro,
    -Elevada llama de amor divino,
    -Perfecto adorador de Dios,
    -Modelo de sumisión amorosa,
    -Modelo de pronta obediencia,
    -Leal servidor de Dios,
    -Primer heraldo de la verdad,
    -Primer defensor de la fe,
    -Primer testigo de Dios,
    -Instigador de la lucha contra Satanás,
    -Ángel apóstol de los ángeles,
    -Celador del Reino de Dios,
    -Primer defensor de la justicia,
    -Primer vengador del buen derecho,
    -Abogado nuestro,
    -Portador de las llaves del abismo,
    -Tú que encadenas a Satanás,
    -Justiciero de Dios,
    -Portaestandarte de la Trinidad,
    -Guerrero de armas de luz,
    -Espada de Dios,
    -Terror de los traidores y de los perjuros,
    -Terror de los orgullosos demonios,
    -Centella de Dios,
    -Tú que llevas las siete estrellas,
    -Vencedor de la primera guerra,
    -Virrey de los ejércitos de Dios,
    -Inspirador de valentía,
    -Tú que guerreas por el mundo,
    -Defensor de los hijos de Dios,
    -Ángel que vale por mil ejércitos,
    -Esperanza de los combatientes,
    -Intrépido soldado de Dios,
    -Refuerzo dado a las justas causas,
    -Liberador de los oprimidos,
    -Caballero de Dios,
    -Angel de los pastores de Navidad,
    -Angel de Cristo en agonía,
    -Ángel de la aurora pascual,
    -Consejero de Constantino,
    -Guerrero del castillo del Santo Ángel,
    -Protector de la unidad católica de España y de las Naciones Hispanoamericanas,
    -Cantor de los gozos marianos,
    -Espejo del Altísimo,
    -Ángel vicario del Verbo,
    -Protector de la Iglesia militante,
    -Consolador de la Iglesia purgante,
    -Honor de la Iglesia triunfante,
    -Tú, que recibes la confesión de nuestros pecados,
    -Tú, a quien la Iglesia implora en nuestra última hora,
    -Tú, cuya potente voz despertará a los muertos,
    -Introductor de las almas al cielo,
    -Asiste de Cristo en el Gran Día,
    -Heraldo de las sentencias eternas,
    -Precantor de las alabanzas divinas,
    -El más elevado de los serafines,
    -Príncipe de los nueve coros de Angeles,
    Oremos


    San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el ORACIONES QUE DEBEMOS REZAR TODOS LOS DIAS-ORACIONES-VIA CRUCIS
    DEBEMOS REZAR TODOS LOS DIAS LAS SIGUIENTES ORACIONES:

    ORACIONES QUE SALVAN MUCHAS ALMAS DE ESTE MUNDO Y DEL PURGATORIO. OREMOS TODOS LOS DÍAS.



    1.-PRIMERA ORACIÓN

    Oración que salva miles de almas
    En el nombre del Padre...,Señor mío Jesucristo... 

    ¡Oh Jesús! yo os pido humildemente me concedáis 
    la gracia de salvar un alma por cada latido 
    de mi corazón, unido a los latidos del vuestro 
    y a los del Corazón Inmaculado de vuestra 
    Santísima Madre. Os lo suplico por vuestra 
    Preciosa Sangre y vuestra Divina Misericordia, 
    salva las almas, sálvalas Señor. 

    Padre nuestro, Ave María y Gloria. 

    Extraordinaria promesa de Cristo 

    “Si me piden salvar un alma por cada latido de su corazón, se lo concederé a quien
    me lo pida” (Mensaje del Señor a los Siervos del Divino Amor, año 1976). 

    Nota explicativa: Esta Oración es válida sólo durante 24 horas ( por esto hay que rezarla todos los días), y se refiere a la salvación de almas que aún viven. No es aplicable, por tanto a las almas del Purgatorio. (Con licencia eclesiástica) 

    2.-SEGUNDA ORACION 

    MENSAJE DE AMOR QUE LE COMUNICO EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

    Mensaje de amor que el Sagrado Corazón de Jesús lanza al mundo para salvarlo. 

    Mientras el mundo se atomiza y desintegra por el odio de los hombres y de los pueblos, Jesucristo quiere renovarlo y salvarlo por el amor. 

    Quiere que se eleven hacia el cielo llamas de amor que neutralicen las llamas del odio y del egoísmo.
    A tal efecto, enseñó a Sor M. Consolata Bertrone un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias. 

    La fórmula de este Acto es: "Jesús, María, Os Amo, Salvad las Almas" 

    Allí están los tres amores: Jesús, María, las almas que tanto ama Nuestro Señor y no quiere que se pierdan, habiendo por ellas derramado Su Sangre. 

    Le decía Jesús: "Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas (22 de agosto de 1934). Añadía: la renovación de este Acto debe ser frecuente, incesante: Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de mayo de 1936).

    "Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de amor a cualquier otro don que pueda ofrecerme"... " Tengo sed de amor"... (16 de diciembre de 1935).

    Este Acto señala el camino del cielo. Con él cumplimos con el mandamiento principal de la Ley: Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente"... y a tu prójimo como a ti mismo. 

    Con este continuo Acto de Amor damos a Dios lo más excelente: que es amor a las almas. Con esta Jaculatoria nos podemos comunicar constantemente con Dios. Cada hora, cada minuto, es decir, siempre que lo queremos. Y lo podemos hacer sin esfuerzo, con facilidad. Es una oración perfecta; muy fácil para un sabio como para un ignorante. Tan fácil para un niño como para un anciano; cualquiera que sea puede elevarse a Dios mediante esta forma. Hasta un moribundo puede pronunciarla más con el corazón que con los labios. 

    Esta oración comprende todo:

    Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, los paganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc.

    "¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!", dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: "Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho". 

    Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas" pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes, en la oficina, en el campo, en la calle, etc. Se pronuncia con facilidad, sin distraerse y con agrado. 

    Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas", santifica los sudores, suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría. Sostiene y consuela luchas de la vida. Ayuda en las tentaciones. Hace agradable el trabajo. Convierte en alegría el llanto. Fortalece y consuela en las enfermedades. Y trae las bendiciones sobre los trabajos y sobre las familias. 

    Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas". Ayudará a calmar tu indignación, a convertir tu ira en mansedumbre. Sabrás mostrarte benévolo al que te ofende. Volver el bien por el mal. Conduce a efectos nobles; palabras verdaderas, obras grandes y sacrificios heroicos, iluminará tu entendimiento con luces sobrenaturales; estimulará el bien, retraerá el mal. Obtendrá el arrepentimiento al pecador; en el justo avivará la fe y le hará suspirar por la felicidad eterna. 

    Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien. Esta Jaculatoria es un dulce cántico para Jesús y María. 

    ¡Cuán dulce es repetirlo frecuentemente! ¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios! 

    Y habiéndolo pronunciado millares de veces durante tu vida, ¡cuán alegre será tu hora de la muerte, y qué gozosa volará tu alma al abrazo de Jesús y María en el cielo! 

    Dijo Jesús a Sor Consolata: 

    "Recuerda que un Acto de amor decide la salvación eterna de un alma y, vale como reparación de mil blasfemias. Sólo en el cielo conocerás su valor y fecundidad para salvar almas". 

    "No pierdas tiempo, todo Acto de amor es un alma". Cuando tengas tiempo libre y no tengas otra cosa que hacer, toma tu corona del Rosario en tus manos y a cada cuenta repite: "Jesús, María, os amo, salvad las almas"... En cuatro o cinco minutos habrás hecho pasar por tus dedos todas las cuentas y habrás salvado 55 almas de pecadores, habrás reparado por 55.000 blasfemias. 

    Y si esto lo repites varias veces o muchas veces al día podrás salvar centenares y miles y hasta millones de almas... Y esto sin ser misionero entre los paganos, ni predicador... 

    ¡Cuánto consuelo en la hora de la muerte y cuánta gloria tendrás en el cielo! 

    Dice San Agustín: "Quién salva un alma, asegura su propia salvación", y quién salva centenares y millares y hasta millones de almas, con un medio tan fácil y tan sencillo, sin salir de su casa, ¿que premio no tendrá en el cielo?

    Nuestro Señor le pedía a Sor Consolata que repitiera frecuentemente ese acto de amor hasta ser incesante, es decir, continuamente, porque continuamente van muchas almas al infierno porque no hay quién las salve... Repitamos todo lo que podamos esta Acto de amor: "JESUS, MARIA, OS AMO SALVAD LAS ALMAS", para que sean muchas las almas que arranquemos al infierno para hacerlas felices eternamente en el cielo. Las almas que salvamos con este Acto de Amor, será un día nuestra corona de gloria en el cielo. 

    Cuando uno está ocupado con trabajos manuales, se puede repetir este Acto de Amor con la mente y tiene su mismo valor como lo dijo un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata. 

    Ha habido almas que han salvado varios millones de almas, con este medio tan sencillo... 

    Y nosotros por qué no podríamos hacer lo mismo en lugar de perder un tiempo tan precioso en charlas inútiles; repitamos frecuentemente este Acto de Amor, y así acumularemos tesoros preciosísimos para el Cielo.

    "JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD LAS ALMAS": 

    -por la Iglesia y por el Papa 
    -por la santificación de los sacerdotes 
    -por las almas del Purgatorio 
    -por los agonizantes 
    -por los que se confiesan sacrílegamente 
    -por los que no asisten a misa los domingos 
    -por los misioneros 
    -por los enfermos 
    -por la conversión de los pecadores 
    -por la mayor santificación de los justos 

    En las dudas, en las tentaciones. 
    En las dificultades de la vida, Por algún intención en particular. 
    Podemos enseñarlo también a nuestros amigos y parientes que lo recen, que lo propaguen. Gran alivio sentirá el moribundo si se le sugiere al morir.
    Al levantarnos sea nuestro pensamiento. Al acostarnos nuestra última oración. 

    Los que se salvaron están en el cielo por haber amado a Dios. Los grados de gloria en el cielo se miden por la intensidad del amor que las almas practicaron en la vida. 

    Sólo entonces nos daremos cuenta de lo que vale un Acto de Amor y de su fecundidad en salvar almas. 

    Sor Consolata le pidió un día a Jesús: "Jesús enséñame a orar". Y he aquí la Divina respuesta: " ¿No sabes orar?" ¿Hay acaso oración más hermosa y que sea más grata que el Acto de Amor?

    3.- TERCERA ORACIÓN

    Oremos por las Almas del purgatorio. Es una obra de Caridad y Misericordia.



    ORACIÓN PARA SALVAR 1,000 ALMAS DEL PURGATORIO DICTADA A SANTA GERTRUDIS

    Es, pues un pensamiento santo y saludable el rogar por los difuntos, a fin que sean libres de sus pecados. (2 Mac. XII, 45-46).



    ORACIÓN DE SANTA GERTRUDIS LA MAYOR

    El Señor le dijo a Santa Gertrudis que cada vez que ella rezara esta oración podría librar 1,000 almas del purgatorio:




    "Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio.

     Por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amén."


    La segunda parte (segundo párrafo), no corresponde a la oración dictada a Santa Gertrudis, pero luego se agregó piadosamente para incluir a los pecadores vivos. 

    Recomendación: Reza esta oración por lo menos dos veces seguidas al día. Se tiene fundada esperanza de que la promesa que se hizo a Santa Gertrudis se extiende a todo aquel que la reza. De cualquier manera, es necesario y justo orar, decir jaculatorias y ganar indulgencias frecuentemente por los difuntos.





    4. CUARTA ORACIÓN


    Rezo del Santo Rosario








    LAS QUINCE PROMESAS 
    DE LA VIRGEN MARÍA
    A QUIENES RECEN EL ROSARIO 

    1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
    2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
    3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.
    4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.
    5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.
    6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.
    7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.
    8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tenga en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.
    9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.
    10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.
    11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
    12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
    13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.
    14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
    15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.


    COMO REZAR LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

    Jesús dijo a Sor Faustina (1, 197): Rezarás este rosario de la siguiente forma:

    Primero, dirás un PADRENUESTRO, un AVEMARÍA y un CREDO. 

    Después, en las cuentas del rosario correspondientes al PADRENUESTRO, dirás las siguientes palabras:

    Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
    como propiciación de nuestros pecados y de los del mundo entero.

    En las cuentas del AVEMARÍA, dirás las siguientes palabras:
    Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

    Al finalizar los cinco misterios, díganse tres veces estas palabras:
    Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.


    Oración con que generalmente se concluye la coronilla
    Oh sangre y agua que brotaron del Corazón de Jesús como manantial de misericordia para nosotros,
    En Ti Confío
    TEN PIEDAD DE MÍ 

    Señor, yo creo en Ti, Uno y Trino. 
    Creo en Ti, te amo, te adoro y te doy gracias, Padre que me has creado. 
    Creo en Ti, te amo, te adoro y te doy gracias, oh Verbo Eterno de Dios hecho Carne, Redentor de la humanidad. 
    Creo en Ti, te amo, te adoro y te doy gracias, oh Espíritu Santo, alma de la Iglesia y alma de mi alma. 
    Te pido perdón, oh Dios mío, por esa multitud de culpas, más numerosas que las arenas del mar, que he cometido en el curso de mi vida. Pecando te he ofendido a Ti que eres el Alfa y la Omega, el Amor eterno e infinito, que eres el único, máximo Bienhechor de todos  y de todo. 
    Señor, conviérteme radicalmente a Ti, en la entrega de mí mismo, en la realización de tu Voluntad. 
    Quiero vivir en un amor creciente por Ti, 
    Uno con el Padre y el Espíritu Santo. 
    Quiero vivir para tu Madre y mía, para San José, para la Iglesia triunfante, purgante y militante. 
    ¡Señor, ten piedad de mí! Soy un hombre pecador...


    RECEMOS POR LOS DIFUNTOS Y POR LA SALVACION DE LAS ALMAS DE LOS NIÑOS QUE HAN MUERTO SIN BAUTIZAR Y NO NACIDOS.



    Oración del Papa por los difuntos
    Dios de infinita misericordia,
    confiamos a tu inmensa bondad
    a cuantos han dejado este mundo para la eternidad,
    donde tú esperas a toda la humanidad,
    redimida por la sangre preciosa de Jesucristo,
    muerto en rescate por nuestros pecados.

    No mires, Señor,
    tantas pobrezas, miserias y debilidades humanas
    con las que nos presentaremos ante el tribunal
    para ser juzgados para la felicidad o la condena.

    Míranos con la mirada piadosa
    que nace de la ternura de tu corazón,
    y ayúdanos a caminar en el camino de una completa purificación.

    Que ninguno de tus hijos se pierda en el fuego eterno,
    donde ya no puede haber arrepentimiento.

    Te confiamos, Señor, las almas de nuestros seres queridos,
    y de las personas que han muerto sin el consuelo sacramental
    o no han tenido manera de arrepentirse
    ni siquiera al final de su vida.

    Que nadie tenga el temor de encontrarte
    después de la peregrinación terrenal,
    en la esperanza de ser acogidos
    en los brazos de la infinita misericordia.

    La hermana muerte corporal
    nos encuentre vigilantes en la oración
    y llenos de todo bien,
    recogido en nuestra breve o larga existencia.

    Señor, que nada nos aleje de ti en esta tierra,
    sino que en todo nos sostengas
    en el ardiente deseo de reposar serena y eternamente.
    Amen.

    ORACION POR LOS NIÑOS O NIÑAS , QUE NACIERON VIVOS , NO FUERON BAUTIZADOS , Y DESPUES DE SU TIEMPO DE VIDA O AÑOS EN LA TIERRA MURIERON SIN EL BAUTISMO.

    PADRE ETERNO, POR EL INMACULADO CORAZON DE MARIA ,
    OS OFREZCO LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO ,
    PARA QUE SEAN LAVADOS EN ELLA , TODOS LOS NIÑOS QUE HAN MUERTO SIN BAUTIZAR POR JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR.
    AMEN .

    DESPUÉS SE REZA UN PADRE NUESTRO , AVE MARIA Y GLORIA.

    ORACION POR LOS NIÑOS NO NACIDOS 


    PADRE, Eterno y Santo:

    Te ruego por todos los niños no nacidos del mundo, en el pasado, presente y por
    los que no nacerán, a quienes he bautizado con los nombres de Jesús o María,
    en la esperanza que el Salvador los bautice en el Espíritu Santo.

    A todos ellos, les pido perdón en nombre de quienes se interpusieron en sus
    nacimientos, y acojo a estos pecadores a Tu Misericordia, que sobrepuja a Tus Obras es Eterna y es motivo de esperanza, para que les concedas Tu Perdón .

    Y te ruego que permitas Señor, que estas almitas, a las que amamos mucho, se integren a tu Amor Misericordioso, y a Tu Gloria, para que puedan amar y sentirse amadas, integrando el coro celestial que con justicia, te canta alabanzas a Tu Gloria y Grandeza.
    Amén


    OTRAS ORACIONES DIARIAS :

    Oraciones que enseñó María del Rosario de San Nicolás para diversas necesidades

    Jaculatoria a Dios Padre
    “Padre, líbranos de todo mal.
    Con tu Santa Sabiduría, Señor,
    sálvanos de todo pecado;
    en nombre de todos cuantos te queremos, Señor,
    llévanos por el camino del bien. Amén”.

    La Virgen dice: “El que reza esta oración nueve días seguidos, acompañada con un Rosario, le concederé una gracia especial”. 

    Oración para rechazar al Maligno 
    “A mi derecha y a mi izquierda está mi Señor, no hay un tercer lugar, no lo hay para el enemigo”. 

    Y os lo aseguro que se retirará de vuestro lado. Amén. Amén. 

    Oración para desechar lo malo
    Sagrado Corazón de Jesús, purifícame.
    Espíritu Santo, vive en mí.
    Santísima Trinidad, llega a mí.
    Orad de este modo y todo lo malo, huirá de vosotros.
    Amén. 

    POR TUS LAGRIMAS Y DOLORES-SIETE AVEMARIAS (TODOS LOS DIAS)











    Los siete dolores son: 
    Primer dolor: La profecía de Simeón 
    Segundo dolor: La huida a Egipto 
    Tercer dolor: La perdida del niño Dios en el Templo 
    Cuarto dolor: Jesús y María se encuentran en el camino a la Cruz 
    Quinto dolor: Jesús muere en la Cruz 
    Sexto dolor: Jesús es bajado de la Cruz y puesto en los brazos de María 
    Séptimo dolor: Jesús es enterrado


    LÁGRIMAS DE JESÚS Y MARÍA


    13 de Junio de 1995 - Salta, Argentina
    Mensaje de Jesús.
    El mundo nunca se preguntó, cuantas lágrimas derramé por vosotros durante mi Pasión y cuantas y amargas lágrimas derramó mi Santa Madre, para ayudar a la Redención, Yo les pido que honren cada lágrima que por vosotros derramé en esas horas amargas, prometo al que las honre rezando todos los días de su vida cinco Padrenuestros, cinco Avemarías y cinco Gloria.
    1) Asistirle junto a mi Santísima Madre, en la batalla final de su vida.
    2) La conversión total de su alma.
    3) Una verdadera contrición de sus pecados.
    4) En el día del juicio, perdonarlo para que entre Conmigo en la Gloria.

    ORACIONES
    PADRE MIO, SIN TI NO PODRIA VIVIR
    YA QUE TODO LO HACES POR MI.
    TE FALLO CADA DIA SIN SENTIR
    PERO DE AMOR ME MUERO POR TI.
    ORACION AL PADRE


    AUTOR: Jesús, nuestro Señor.



    Oremos así:

    Padre nuestro que estás en los Cielos, sea santificado por toda la humanidad tu Nombre. Conocer tu Nombre es encaminarse hacia la santidad. Haz, Padre santo, que los gentiles y paganos conozcan tu existencia, y que vengan a Dios, a ti, Padre, guiados por la Estrella de Jacob, por la Estrella de la Mañana, por el Rey y Redentor de la estirpe de David, por tu Ungido, ya ofrecido y consagrado para ser Víctima por los pecados del mundo; que vengan como los tres sabios de entonces, de un tiempo ya lejano pero no inoperante, porque nada de lo que tiene algo que ver con la venida de la Redención al mundo es inoperante.

    Venga tu Reino a todos los lugares de la tierra: donde se te conoce y ama, y donde aún no se te conoce; y, sobre todo, a los que son triplemente pecadores, los cuales, aun conociéndote, no te aman en tus obras y manifestaciones de luz, y tratan de rechazar y apagar la Luz que ha venido al mundo, porque son almas de tinieblas, que prefieren las obras de tinieblas, y no saben que querer apagar la Luz del mundo es ofenderte a ti mismo, porque Tú eres Luz santísima y Padre de todas las luces, comenzando por la que se ha hecho Carne y Palabra para traer tu luz a todos los corazones de buena voluntad.

    Padre santísimo, que todos los corazones de este mundo hagan tu voluntad, es decir, que se salven todos los corazones y no quede para ninguno sin fruto el sacrificio de la Gran Víctima; porque ésta es tu voluntad: que el hombre se salve y goce de ti, Padre santo, después del perdón que está para ser otorgado.

    Danos tu ayuda, Señor: todas tus ayudas. Ayuda a todos los que esperan, a los que no saben esperar, a los pecadores con el arrepentimiento que salva, a los paganos con la herida de tu llamada que estremece; ayuda a los infelices, a los reclusos, a los desterrados, a los enfermos en el cuerpo o en el espíritu, a todos, Tú que eres el Todo; porque el tiempo de la Misericordia ha llegado.

    Perdona, Padre bueno, los pecados de tus hijos. Los de tu pueblo, que son los más graves, los de los culpables de querer estar en el error, mientras que tu amor de predilección ha dado la Luz precisamente a este pueblo. Perdona a los que están afeados por un paganismo corrompido que enseña el vicio, y se hunden en la idolatría de este paganismo pesado y mefítico, mientras que entre ellos hay almas preciadas y que Tú amas porque las has creado. Nosotros perdonamos, Yo el primero, para que Tú puedas perdonar. E invocamos tu protección sobre la debilidad de las criaturas para que libres del Principio del Mal, del cual vienen todos los delitos, idolatrías, culpas, tentaciones y errores, a tus criaturas. Líbralas, Señor, del Príncipe horrendo, para que puedan acercarse a la Luz eterna».

    Levanta la mirada y dile gracias al Creador del universo:

    Padre:

    Gracias por el don de la existencia.
    Gracias por haberme hecho a tu imagen y semejanza.
    Gracias por el don gratuito de tu amor, gracias por amarme como soy.
    Gracias porque me has dado ojos para ver,
    oídos para escuchar, manos para acariciar,
    inteligencia para conocer la verdad, voluntad para buscar el bien,
    corazón para amar y para hacerlo tu morada.
    ¡Mi corazón: templo de la Trinidad! ¡Cosa maravillosa!

    Gracias por la capacidad de asombro que me diste.
    Gracias por mis padres, por mi familia, por tener un hogar que me cobija.
    Gracias por los amigos fieles y también por los que me han hecho sufrir.
    Gracias por los tiempos dolorosos de mi vida,
    por dejarme sentir la soledad para venir luego a colmarla con tu misericordia.
    Gracias por quienes rezan por mí.
    Gracias por la vocación y misión que me confiaste.
    Gracias por haber puesto tu mirada en mí, gracias por confiar en mí.
    Gracias por tantas experiencias bellas de mi vida.
    Gracias sobre todo por la experiencia del amor de Cristo.
    Gracias por haberlo enviado a vivir con nosotros como uno de nosotros,
    para revelarnos tu rostro, redimirnos y trazarnos el camino.
    Nos amó hasta el extremo,
    nos dio como Madre a María Santísima,
    se quedó para siempre en la Eucaristía,
    y al final nos entregó a su mismo Espíritu, fuente del mayor consuelo.
    Gracias por mi bautismo, por mi Madre la Iglesia,
    por mi ángel de la guarda y por esperarme con los brazos abiertos en el cielo.
    Gracias por tu paciencia conmigo,
    gracias por perdonarme siempre y por seguirme amando sin guardar resentimientos.
    Gracias por la vida y por la eternidad que me espera.
    Una y mil veces: ¡Gracias Padre!

    Autor: P. Evaristo Sada LC | Fuente: la-oracion.com




    “Jesús, mi Señor, ten piedad de mí. Me arrepiento de todos los pecados que he cometido. Detesto todos mis pecados y ocasiones pecaminosas.Te ruego que me perdones. Lávame con tu preciosa sangre. ¡Mi Señor y mi Dios, ten piedad de mí, pecador. Mi alma tiene sed y anhela tu Espíritu Santo. Lléname con tu Espíritu con tanta fuerza que pueda ser purificado, sanado y salvado. ¡Gracias, Jesús, te alabo, Jesús!” (Dada por nuestro Señor Jesús)






    ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

    DICTADA POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
    A SU HIJA AMADA LUZ DE MARÍA
    EL 17 DE ENERO DEL 2011
    Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, ven, colma esta criatura Tuya de Tus dones. Esplendor Divino, Fuego Sagrado, Manantial Cristalino de limpia fraternidad. Vida de los cristianos, cayado de los desvalidos, luz en las tinieblas, calor en el frío, levanta mi ser dormitante, eleva mi alma hacia Ti.
    Ven Espíritu Santo, dame Tu Sabiduría para actuar rectamente. Dame inteligencia santa, para atraer a mis hermanos, no me sienta superior a mis semejantes, sino sea el más pequeño para que surjas Tú con poder.
    Ven, toma mi mente y renuévala; sea yo un eco de Tu voz y aconseje en la Voluntad Divina, no en la mía. Dame las fuerzas para no tambalear y resistir mirándote; embelesado por Tu fortaleza, sea yo un fiel apóstol.
    De Tu ciencia oh Divino Espíritu, sea yo reflejo, busque yo Tu gloria, aleja de mí lo mundano. Penetra lo íntimo de mi corazón e injerta en él Tu misma piedad para amar con Tu mismo amor. Realiza en mi ser el milagro del temor de Dios; dame sed de almas, para que sin mirar a quién, labore para el Reino.
    Oh Espíritu Santo, infunde en mí el don del verdadero amor. Gracias Santo Espíritu Divino, vive en mí a plenitud, que consciente de mi necesidad con plena libertad te llamo a tomar posesión de mi vida.
    Gracias oh Bondad Divina, Soberano Misericordioso, Fuego Sagrado.
    Amén.

    Ante grandes calamidades y castigos. Terremotos, guerras inundaciones, etc.
    Recite la siguiente oración:

    “TE SALUDO, TE ADORO, TE ABRAZO… OH ADORABLE CRUZ DE MI SALVADOR. PROTÉGENOS, GUÁRDANOS, SÁLVANOS. JESÚS TE AMO TANTO; COMO ÉL YO TE AMO. POR TU SANTA CRUZ, SEÑOR, CALMA NUESTROS TEMORES PARA QUE SINTAMOS PAZ Y CONFIANZA”.

    Nuestro Señor añade que por medio de esta oración “experimentareis tantas gracias, tanta fortaleza y amor que esta gran purificación os pasará inadvertida. Esta es una gracia de Mi Ternura.”

    Oración para implorar los Dones del Espíritu Santo

    1. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la SABIDURÍA, que dándonos 
    a conocer la verdadera dicha, nos separe de las cosas del mundo y nos haga gustar 
    y amar los bienes celestiales.

    Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.

    2. Venid, os Espíritu Santo, y concedednos el don del ENTENDIMIENTO, para que 
    más fácilmente conozcamos y penetremos las verdades y misterios de nuestra 
    Santa Religión.

    Gloria al Padre, etcétera.

    3. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don del CONSEJO, que nos haga 
    elegir en todo momento lo que contribuya más a la gloria de Dios y a nuestra 
    propia santificación.

    Gloria al Padre, etcétera.

    4. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la FORTALEZA, que 
    haciéndonos superar todos los obstáculos que se oponen a nuestra salvación, 
    nos una tan íntimamente a Dios nuestro Señor que nada, ni nadie, pueda 
    separarnos de Él.

    Gloria al Padre, etcétera.

    5. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la CIENCIA, que nos dé el 
    perfecto conocimiento de Dios y de nosotros mismos y de los medios que debemos 
    poner en práctica y los peligros que debemos evitar para llegar al cielo.

    Gloria al Padre, etcétera.

    6. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la PIEDAD, que nos conduzca 
    a cumplir con facilidad todo lo que sea del servicio de Dios y nos haga encontrar 
    siempre dulce y ligero el yugo del Señor.

    Gloria al Padre, etcétera.

    7. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don del TEMOR DE DIOS, que nos 
    haga evitar con el mayor cuidado en todos los instantes de nuestra vida, todo lo 
    que pueda desagradar a nuestro Padre Celestial.

    Gloria al Padre, etcétera.

    Venid, oh Santo Espíritu Consolador, Padre de los pobres, dulce Esposo y suave 
    refrigerio de las almas; venid y enriquecednos con las misericordias de vuestros 
    siete dones, y danos con ellos vuestros preciosos frutos, a fin de que con vuestra 
    divina asistencia guardemos puro nuestro corazón en la tierra y merezcamos 
    después ver a Dios eternamente en el cielo. Así os lo pedimos por Cristo Señor 
    nuestro que con Vos y el Eterno Padre vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

    Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego 
    de tu amor.

    TRISAGIO A LA SANTÌSIMA TRINIDAD


    Acto de contrición
    Amorisísimo Dios, Trino y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en 
    quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, 
    cuerpo, alma, potencias y sentidos, por ser Vos mi Señor y mi Dios, 
    infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas; me 
    pesa, Trinidad santísima, me pesa, Trinidad amabilísima, me pesa 
    Trinidad misericordisísima, de haberos ofendido, sólo por ser quien 
    sois. Propongo y os doy palabra de nunca más ofenderos y de morir 
    antes que pecar. Espero de vuestra suma bondad y misericordia 
    infinita me habéis de perdonar todos mis pecados, y me daréis 
    gracia para perseverar en un verdadero amor y una cordialísima 
    devoción a vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.


    Oración al Padre
    ¡Oh Padre Eterno! Principio y fuente de todo bien. Increado, 
    Ingénito, 
    centro de toda felicidad; me gozo de veros tan superior a todo lo 
    creado, que mi entendimiento se pierde en el océano de vuestras 
    perfecciones infinitas. Permitid que unidos a los Ángeles, 
    Arcángeles y Tronos, celebremos vuestro 
    inmenso poder.
    ¡Oh, Padre eterno! Fuera de vuestra posesión, yo no veo otra cosa 
    que 
    tristezas y tormentos. Vos sois mi única felicidad, mi tesoro y mi 
    gloria. 
    Haced que jamás me separe de Vos, para que pueda siempre 
    alabaros.


    Un Padrenuestro, Avemaría y nueve veces:
    Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos: llenos están el 
    cielo y la tierra de vuestra gloria.
    Y se responde cada vez:
    Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
    Al final de las nueve veces se añade:
    Santo Dios, Señor fuerte, Santo inmortal; líbranos, Señor, de todo 
    mal.


    Oración al Hijo:
    ¡Oh Hijo divino! En todo igual al Padre, verdad inefable camino 
    seguro y vida felicísima del hombre; os glorifico por todos vuestros 
    soberanos atributos, y os alabo por vuestras misericordias infinitas. 
    ¡Ay Jesús mío, que no he sido discípulo vuestro sino de nombre! 
    Pero queriendo ya serlo en realidad, permitid que una mi voz a la 
    de las Dominaciones, Principados y Potestades, y ensalce con ellas
    vuestra sabiduría infinita.
    ¡Oh Verdad eterna, fuera de la cual yo no veo otra cosa que 
    engaños y mentiras!
    ¡Ah! ¿Cuándo será la hora en que Vos me hablaréis claramente en 
    el seno de vuestra gloria?.


    Un Padrenuestro, Avemaría y nueve veces:
    Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos: llenos están el 
    cielo y la tierra de vuestra gloria.
    Y se responde cada vez:
    Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
    Al final de las nueve veces se añade:
    Santo Dios, Señor fuerte, Santo inmortal; líbranos, Señor, de todo 
    mal.


    Oración al Espíritu Santo
    ¡Oh Espíritu consolador!, que procedéis del Padre y del Hijo, amor 
    increado, manantial de todas las gracias, centro de todas las 
    dulzuras, y no obstante, tan poco amado. A lo menos, me alegro 
    del encendido amor con que os aman 
    las Virtudes, los Querubines y Serafines. ¡Oh! Quién pudiera 
    amaros con todos los hombres de la tierra, como estos espíritus os 
    aman en el cielo!
    ¡Oh amor, oh don del Altísimo, centro de las dulzuras y de la 
    felicidad del mismo Dios!.
    ¿Cuándo derramaréis vuestro bien como un torrente sobre mi alma? 
    ¿Cuándo será esto?, ¡oh mi Dios!, ¿cuándo será?


    Un Padrenuestro, Avemaría y nueve veces:
    Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos: llenos están el 
    cielo y la tierra de vuestra gloria.
    Y se responde cada vez:
    Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
    Al final de las nueve veces se añade:
    Santo Dios, Señor fuerte, Santo inmortal; líbranos, Señor, de todo 
    mal.


    Antífona
    A Vos, Dios Padre Ingénito; a Vos, Hijo Unigénito; a Vos, Espíritu 
    Santo Paráclito, santa e individua Trinidad, de todo corazón os 
    confesamos, alabamos y bendecimos. A Vos se dé la gloria, por los 
    siglos de los siglos. Amén.
    Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
    Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.
    Oración
    Señor Dios, Uno y Trino; dadnos continuamente vuestra gracia, 
    vuestra caridad y la comunicación con Vos, para que en tiempo y 
    eternidad os amemos y glorifiquemos, Dios Padre, Dios Hijo, Dios 
    Espíritu Santo, en una Deidad, por todos los siglos de los siglos. 
    Amén.
    Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus 
    siervos la gloria de tu eterna Trinidad, y hacer que confesando una 
    sola fe verdadera, adorásemos la unidad en tu augusta Majestad; 
    te rogamos, Señor, que en virtud de esta fe, nos veamos libres de 
    toda adversidad y peligro. Amén.



    ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA

    Jesús, María y José
    en vosotros contemplamos
    el esplendor del verdadero amor,
    a vosotros, confiados, nos dirigimos.

    Santa Familia de Nazaret,
    haz también de nuestras familias
    lugar de comunión y cenáculo de oración,
    auténticas escuelas del Evangelio
    y pequeñas Iglesias domésticas.

    Santa Familia de Nazaret,
    que nunca más haya en las familias episodios
    de violencia, de cerrazón y división;
    que quien haya sido herido o escandalizado
    sea pronto consolado y curado.

    Santa Familia de Nazaret,
    que el próximo Sínodo de los Obispos
    haga tomar conciencia a todos
    del carácter sagrado e inviolable de la familia,
    de su belleza en el proyecto de Dios.
    Jesús, María y José,

    Oración que enseñó María del Rosario de San Nicolás

    3-1-84 Oración para el angustiado.
    Siento necesidad de decirle a mi Virgen María:
    “Madre mía Celestial
    qué me tienes reservado:
    no sé si es dolor o alegría;
    pero sé que en este día
    en que me siento agotada,
    solo pienso en tu Hijo
    que llevó su cruz a cuestas,
    que cargó todo el dolor
    sin expresar una queja.
    Cuánto sufrió Jesús
    por el mundo y sus pecados.
    Y también pienso por Ti,
    tu dolor no se compara;
    nada ni nadie en la tierra
    sufrió lo que tú sufriste
    y siento que yo, Virgen mía,
    tendría que estar llorando
    no de pena, sino de alegría,
    por la carga que me das.
    Madre, perdón por tener
    estos malos pensamientos.
    Ahora me siento aliviada,
    sé que estoy iluminada
    y me siento resguardada
    con toda tu protección.
    Amén”.
    Esta oración no es solamente para ti, también es para todo aquel que está angustiado por algún motivo, debéis leerla y os aseguro que se aliviará. Hazla conocer.



    Invocar a los Ángeles



    Un día San Miguel Arcángel apareció a la devota Sierva de Dios Antonia De Astónac. El arcángel le dijo a la religiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones. Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de ángeles. La corona consiste de un Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.
    Promesas: A los que practican esta devoción en su honor, San Miguel promete grandes bendiciones: Enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que recitasen estas nueve salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aun mas, serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.
    En esta coronilla invocaremos a los nueve coros de ángeles. Después de cada invocación rezaremos 1 Padre Nuestro y 3 Avemarías. Ofreceremos esta coronilla por la Iglesia, para que sea defendida de todas las asechanzas del demonio, y por los que están más alejados de Dios.

    En el Nombre del Padre...
    Se comienza la Corona rezando, la siguiente invocación:


    Dios mío, ven en mi auxilio.


    Señor, date prisa en socorrerme.
    Gloria al Padre, etc.

    1. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías

    2. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, dígnate darnos tu gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    3. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, derrama en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    4. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, danos señorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    5. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, infunde en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    6. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    7. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    8. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia en la fe y buenas obras de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén.
     1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    9. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, dígnate darnos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén.
    1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

    Se reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:
    *En honor a San Miguel ...... 1 Padre Nuestro
    *En honor a San Gabriel...... 1 Padre Nuestro
    *En honor a San Rafael........ 1 Padre Nuestro
    *En honor a nuestro ángel de la Guarda..... 1 Padre Nuestro

    Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

    V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

    R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

    Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia algloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.  

    Si queremos, al final de la Coronilla a San Miguel Arcángel, podemos agregar la siguiente oración:

    ORACIÓN A MARÍA REINA DE LOS ÁNGELES



    ¡Oh Augusta Reina de los Cielos


    y Señora de los Ángeles!

    Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad las santas legiones para que, bajo vuestras órdenes, combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.



    ¿Quién como Dios?


    Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén. 

    Historia de esta oración:
    Ante el gran combate espiritual que libramos, Dios ha querido proveer por nosotros. Pero debemos rezar si deseamos su ayuda.
    Escribe acerca de la Reina de los Ángeles el Venerable Luis Eduardo Cestac, fundador de la Congregación de las Siervas de María:
    En 1863 un alma... sintió su mente elevada hacia la Santísima Virgen, quien le dijo que efectivamente, los demonios andaban sueltos por el mundo, y que había llegado la hora de rogarle como Reina de los Ángeles pidiéndole las legiones santas para combatir y aplastar los poderes infernales.
    –"Madre mía", dijo esta alma, "¿ya que sois tan buena, no podrías enviarlas sin que os rogáramos?"
    –"No", respondió la Santísima Virgen, "la oración es condición impuesta por Dios para alcanzar las gracias".
    – "Entonces, Madre mía", dijo el alma "¿querrías enseñarme Vos la manera de rogaros?"
    Y creyó escuchar la oración “Oh Augusta Reina...”
    El señor Cestac fue el depositario de esta oración. Lo primero que hizo fue presentarla a Monseñor Lacroix, obispo de Bayona, quien le dio su aprobación. Inmediatamente mandó imprimir medio millón de ejemplares, que distribuyó gratis por todas partes.
    No estará demás advertir que, durante la primera impresión, las máquinas se rompieron dos veces. La oración a la Reina de los Ángeles se extendió rápidamente y fue aprobada por muchos obispos y arzobispos.
    San Pío X concedió trescientos días de indulgencia a quienes la rezaren.

    Oración al Ángel Custodio

    Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén.

    Oración al Arcángel San Miguel

    San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio.
    Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.




    Letanía al Arcángel San Miguel



    -Cristo, óyenos. (Se repite)
    -Cristo, escúchanos.
    -Señor, ten piedad de nosotros.
    -Cristo, ten piedad de nosotros.
    -Señor, ten piedad de nosotros.      
    -San Miguel, (Ruega por nosotros)
    -Tú, cuyo nombre es un relámpago,
    -Tú, cuyo nombre es un himno a Dios,
    -Serafín del incensario de oro,
    -Elevada llama de amor divino,
    -Perfecto adorador de Dios,
    -Modelo de sumisión amorosa,
    -Modelo de pronta obediencia,
    -Leal servidor de Dios,
    -Primer heraldo de la verdad,
    -Primer defensor de la fe,
    -Primer testigo de Dios,
    -Instigador de la lucha contra Satanás,
    -Ángel apóstol de los ángeles,
    -Celador del Reino de Dios,
    -Primer defensor de la justicia,
    -Primer vengador del buen derecho,
    -Abogado nuestro,
    -Portador de las llaves del abismo,
    -Tú que encadenas a Satanás,
    -Justiciero de Dios,
    -Portaestandarte de la Trinidad,
    -Guerrero de armas de luz,
    -Espada de Dios,
    -Terror de los traidores y de los perjuros,
    -Terror de los orgullosos demonios,
    -Centella de Dios,
    -Tú que llevas las siete estrellas,
    -Vencedor de la primera guerra,
    -Virrey de los ejércitos de Dios,
    -Inspirador de valentía,
    -Tú que guerreas por el mundo,
    -Defensor de los hijos de Dios,
    -Ángel que vale por mil ejércitos,
    -Esperanza de los combatientes,
    -Intrépido soldado de Dios,
    -Refuerzo dado a las justas causas,
    -Liberador de los oprimidos,
    -Caballero de Dios,
    -Angel de los pastores de Navidad,
    -Angel de Cristo en agonía,
    -Ángel de la aurora pascual,
    -Consejero de Constantino,
    -Guerrero del castillo del Santo Ángel,
    -Protector de la unidad católica de España y de las Naciones Hispanoamericanas,
    -Cantor de los gozos marianos,
    -Espejo del Altísimo,
    -Ángel vicario del Verbo,
    -Protector de la Iglesia militante,
    -Consolador de la Iglesia purgante,
    -Honor de la Iglesia triunfante,
    -Tú, que recibes la confesión de nuestros pecados,
    -Tú, a quien la Iglesia implora en nuestra última hora,
    -Tú, cuya potente voz despertará a los muertos,
    -Introductor de las almas al cielo,
    -Asiste de Cristo en el Gran Día,
    -Heraldo de las sentencias eternas,
    -Precantor de las alabanzas divinas,
    -El más elevado de los serafines,
    -Príncipe de los nueve coros de Angeles,
    Oremos

    San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.


    ORACIONES BÁSICAS

    Padre nuestro
    Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

    Ave María
    Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
    Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

    Gloria
    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

    Credo de los Apóstoles
    Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
    Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
    Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen.
    Padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado.
    Descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos.
    Subió a los cielos; está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso.
    Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
    Creo en el Espíritu Santo.
    La Santa Iglesia Católica; la comunión de los Santos.
    El perdón de los pecados.
    La resurrección de la carne.
    La vida perdurable. Amén.

    Salve
    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
    A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
    Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
    V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

    Acto de contrición
    Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí. Pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.

    Ángelus
    Esta oración, que en su forma actual ya se conocía en el s. XVI, nos recuerda el gran misterio de la Encarnación, por el cual María fue elevada a la excelsa dignidad de Madre de Dios.
    Se reza tres veces al día: al amanecer, al mediodía y al atardecer.
    Se debe rezar de rodillas, excepto el Sábado por la tarde y el Domingo, que se reza de pie, en recuerdo de la resurrección de Jesús.
    V. El Ángel del Señor Anunció a María.
    R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
    Dios te salve, María...V. He aquí la esclava del Señor.
    R. Hágase en mí según tu palabra.
    Dios te salve, María...V. Y el Verbo se hizo carne.
    R. Y habitó entre nosotros.
    Dios te salve, María...V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
    Oremos: 
    Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, a fin de que habiendo conocido por la voz del Ángel el Misterio de la Encarnación de tu divino Hijo, podamos, por los méritos de su Pasión y de su Cruz, alcanzar la gloria de la Resurrección. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

    Regina Coeli
    Esta antífona, que data del s. X, se reza durante el tiempo pascual en vez del Ángelus (siempre de pie)
    V. Reina del Cielo, alégrate, aleluya.
    R. Porque Aquel, a Quien mereciste llevar, aleluya.
    V. Resucitó según dijo, aleluya.
    R. Ruega por nosotros a Dios, aleluya.
    V. Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.
    R. Porque resucitó el Señor verdaderamente, aleluya.
    Oremos:
    Oh Dios, que has alegrado al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, concédenos, por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcanzar los gozos de la Vida eterna. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

    Espíritu Santo
    Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
    V. Envía, Señor, tu Espíritu y serán creados.
    R. Y renovarás la faz de la tierra.
    Oremos. Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, danos el gustar todo lo recto según el mismo Espíritu y gozar siempre de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Ángel de la Guarda
    Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén.

    San Miguel Arcángel
    San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio.
    Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

    Bendita sea tu pureza
    Bendita sea tu pureza,
    y eternamente lo sea,
    pues todo un Dios se recrea
    en tan graciosa belleza.
    A ti, celestial Princesa,
    Virgen sagrada María,
    yo te ofrezco en este día
    alma, vida y corazón;
    mírame con compasión,
    no me dejes, Madre mía.

    Acordaos (Memorare)
    Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

    ORACIONES DE LA MAÑANA 
    + Por la señal de la Santa Cruz, + de nuestro enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
    Señor y Dios mío, en quien creo, en quien espero, a quien adoro y amo con todo mi corazón; te doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano y por haberme conservado la vida en esta noche.
    Te ofrezco todos mis pensamientos, palabras, obras y trabajos del presente día, a mayor honra y gloria tuya, en penitencia por mis pecados y en sufragio de las almas del purgatorio.
    Dame, Señor, tu gracia para que pueda servirte fielmente en este día, y me vea libre de todo pecado y de todo mal. Amén.
    Padre nuestro...
    Dios te salve, María... 
    Consagración al Sagrado Corazón 
    Oh Jesús mío, por medio del Corazón Inmaculado de María Santísima, te ofrezco las oraciones, obras y trabajos del presente día, para reparar las ofensas que se te hacen y por las demás intenciones de tu Sagrado Corazón. 
    Oración a la Santísima Virgen 
    Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco del todo a ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy del todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén. 
    A San José 
    Señor, que con inefable providencia te has dignado escoger a San José para esposo de tu santísima Madre, haz que así  como le veneramos cual protector en la tierra, así sea él nuestro intercesor en el cielo. Amén. 
    Al Ángel de la Guarda 
    Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día. Amén.

    ORACIONES DE LA NOCHE 
    Señor y Dios mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo más que a todas las cosas, te doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado en este día. Dame luz y gracia para conocer mis pecados y arrepentirme de ellos.
    Te adoro, Dios mío, postrado con profunda humildad ante tu presencia soberana. Creo en ti, porque eres Verdad infalible. Espero en ti, porque eres Bondad infinita, fiel a tus promesas. Te amo con todo mi corazón, porque eres sumamente amable, y amo a mi prójimo como a mí mismo por amor a ti. 
    Examen de conciencia 
    Es indispensable, para la vida normal del cristiano, no descuidar, ni una noche, el examen de conciencia o revisión del día.
    Se puede hacer según el siguiente orden:
    A. Dar gracias a Dios por los beneficios recibidos.
    B. Pedir gracia para conocer los pecados y detestarlos.
    C. Examinar brevemente las faltas cometidas durante el día, particularmente el defecto dominante.
    D. Pedir perdón a Dios por dichas faltas.
    E. Proponer enmienda con su gracia. 
    Oración de San Bernardo 
    Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se oyó decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos.
    Animados con esta confianza, a Vos también acudimos, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante vuestra presencia soberana.
    Oh Madre de Dios, no despreciéis nuestras súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén. 
    Al Ángel de la Guarda 
    Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en esta noche. Amén. 
    A San José 
    Glorioso San José, padre adoptivo de Jesús y esposo de la bienaventurada Virgen María, te elijo, desde ahora y para siempre, por mi particular patrono, por dueño y director de mi alma y de mi cuerpo, de mis pensamientos, palabras y obras, de mi vida y de mi muerte. Te suplico me recibas por servidor tuyo perpetuo, me asistas en todas mis acciones, y me obtengas la inestimable gracia de vivir y morir como tú, en el amor de Jesús y de María. Amén. 
    Himno de Completas 
    Disipa la densa noche,
    oh Cristo, día y fulgor,
    Tú que eres Luz de Luz,
    de los justos resplandor.
    Custódiame esta noche
    con tu amor y con tu paz,
    en ti hallemos el descanso,
    dulces horas de solaz.
    Si el sueño cierra los ojos,
    te contemple el corazón;
    proteja tu suave mano
    a cuantos te aman, Señor.
    Rechaza a nuestros rivales,
    guárdanos, oh Defensor,
    gobierna a todos los hombres
    que tu Sangre redimió.
    A ti, Cristo, Rey clemente,
    y a ti, Padre Creador,
    con el Espíritu Santo
    se tribute siempre honor. Amén. 
    Oración conclusiva 
    Visita, Señor, esta habitación, y aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz y que tu bendición esté siempre con nosotros. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
    El Señor todo poderoso nos conceda una noche serena y una muerte santa. Amén.



    Oración por un enfermo, enseñada por la Reina de la Paz


    El 22 de junio de 1985, la Virgen dictó a Jélena Vasilij esta oración por un enfermo. A este propósito la Virgen ha dicho: "Queridos hijos: ¡La oración más hermosa que podéis rezar por un enfermo es precisamente ésta!
    La Virgen ha añadido a Jélena que el mismo Jesús la ha aconsejado. Jesús quiere que, durante el rezo de esta plegaria, tanto el enfermo como quien intercede por él se abandonen con confianza en las manos de Dios.
    (Recitad tres veces el Gloria, antes de esta oración) 
    “Oh, Dios mío, el enfermo que se encuentra ante Ti ha venido a exponerte su deseo, pidiéndote lo que juzga ser para él la cosa más importante. Dios mío, infunde Tú en su corazón este convencimiento: ¡Lo importante es que gocemos de salud en el alma! ¡Que se cumpla en todo, Señor, sobre él tu santa voluntad! Si quieres su curación, que se cure, pero si tu voluntad es otra, que siga llevando su cruz.
    También te pido por cuantos intercedemos por él: purifica nuestros corazones para que seamos dignos de transmitir, por nuestro medio, tu divina misericordia. Señor, protégelo y alivia sus penas. Que se cumpla en él tu santa voluntad. Que sea revelado por su medio tu Santo Nombre. Ayúdale a llevar con valentía su cruz.”


    ORACIONES

    Oración para cuando falta fe, del Padre Arrupe
    Señor, cuando me siento ciego y sin luz
    para comprender lo que debo hacer yo
    o sugerírselo a los demás,
    vienen a mis labios las palabras
    del ciego del Evangelio:
    “Señor, que vea”.

    Dame, sobre todo, sensibilidad
    y prontitud para escuchar,
    para que pueda oírte
    cuando llamas a mi puerta:
    “Mira que estoy a la puerta y llamo”.

    A veces, Señor, me encuentro
    interiormente tan pobre,
    tan sucio, tan lleno de heridas.
    Extiéndeme tu mano,
    como hiciste
    con el leproso del Evangelio:
    “Si quieres puedes limpiarme”.

    Danos tu fuerza
    para cumplir nuestra misión,
    la misma fuerza
    que diste a los apóstoles,
    cuando los llamaste para seguirte,
    la que diste a Mateo
    cuando le dijiste: “Sígueme.
    Y él se levantó y le siguió”.

    Siguiendo el consejo
    de tu Madre en Caná:
    “Hagan lo que Él les diga”,
    estamos ciertos de que,
    si acogemos tus palabras,
    tu fuerza todopoderosa
    no sólo cambiará el agua en vino,
    sino que hará
    de nuestros corazones de piedra
    corazones de carne.

    Por eso te pedimos:
    “Ayuda mi falta de fe”.

    Por el Padre Arrupe sj
    Artículo originalmente publicado por Oleada Joven



    Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa - La novena comienza el 18 de noviembre.
    Novena a la Virgen Niña - La Novena comienza el 12 de noviembre
    Oraciones a la Madre de la Misericordia
    Oraciones para Pedir Perdón
    Oraciones por la Santidad
    Oraciones por la Santidad de los Sacerdotes
    Oraciones por la Santidad del Matrimonio
    Oraciones para momentos de Dificultad
    Oraciones de Protección
    Oraciones contra los pecados Oraciones contra el mal


    ORACIONES ESPECIALES



    Algunos secretos
    Una oración muy linda que le podemos decir a María es la que enseñara San Juan Bosco para decirle a María Auxiliadora, que es la siguiente: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”. Y Don Bosco prometía que quien dijera muchas veces esta oración durante su vida, obtendría favores admirables.

    Dijo Jesús a María Marta Chambón: “El pecador que dijese la oración siguiente: Eterno Padre, yo te ofrezco las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, para curar las llagas de nuestras almas, obtendrá su conversión”.

    Dijo Jesús a Santa Faustina Kowalska:  “Es mi deseo que tengas un conocimiento más profundo del amor que quema Mi corazón, y tú entenderás esto, cuando medites en Mi Pasión. Pidan Mi Misericordia a favor de los pecadores, yo deseo su salvación. Cuando digas esta oración, con un corazón contrito y con fe por el bien de algún pecador, Yo le daré la gracia de la conversión. Esta es la oración: “¡Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, yo confío en Ti!”.

    En el año 1636 Nuestro Señor le hizo a la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento una promesa que se ha hecho muy famosa: “Todo lo que quieras pedir, pídemelo por los méritos de mi infancia, y tu oración será escuchada”.

    Dijo Jesús a Santa Margarita María de Alacoque: “Anuncia y haz saber al mundo entero que yo no pondré límites a mis beneficios cuando éstos me serán solicitados por mi Corazón”

    San Bernardo le preguntó al Divino Salvador, cuál fue Su dolor en la Pasión más desconocido por los hombres. Jesús le respondió: Tenía una llaga profundísima en el hombro sobre el cual cargué mi pesada cruz; esa llaga era la más dolorosa de todas. Los hombres no la conocen. Honrad pues esta llaga y haré todo lo que por ella pidas...

    Dijo la Santísima Virgen a la Madre Magdalena: "CONCEDERÉ TODAS LAS GRACIAS QUE ME PIDAN LAS PERSONAS QUE ME HONREN EN MI INFANCIA, PUES ES UNA DEVOCIÓN MUY OLVIDADA". 



    ORACIÓN DE COMBATE A SAN MIGUEL 

    Se llama primero a San Miguel ( "Quién es como Dios, nadie es como Dios" tres veces), pidiéndole permiso al Padre celestial con el rezo de un Padrenuestro. Luego se dice la oración que se enseñó para estos tiempos: San Miguel Arcángel: Defiéndenos en la pelea contra Satanás y sus demonios; sed nuestro amparo y protección; que el Altísimo os dé el poder y el permiso para que nos asistáis y que Dios haga oír su voz imperiosa para que expulse a Satanás y sus demonios que quieren hacer perder la humanidad. Que tu grito: "Quién es como Dios, nadie es como Dios", someta a Satanás y sus demonios bajo nuestros pies. Amén.


    ORACION A SAN JUDAS TADEO 



    Apóstol San Judas Tadeo, fiel discípulo de Cristo, que predicaste la fe, lleno de celo ardiente por la salvación de las almas y la confirmaste con el martirio; alcánzame de Jesucristo aumento en la fe, firmeza en la esperanza y mayor fervor en mi caridad y amor para con Dios y el prójimo.
    Hoy te ruego, glorioso Apóstol, me alcances las gracias...............
    que pido a Dios por tu intercesión, si han de ser para mayor gloria suya y salvación de mi alma. Amén.


    ORACION POR LOS ENFERMOS, SAN PIO DE PIETRELCINA



    San Pío de Pietrelcina, ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos e intercede ante el Padre misericordiosos por los que sufren. Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo; sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación; consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia; alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; vigila a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; acompaña a quienes pasan las noches insomnes; visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; alumbra a quienes pasan una “noche oscura” y desesperan; toca los miembros y músculos que han perdido movilidad; ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan; apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; calma a quienes se estremecen por dolores y calambres; concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan; devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos; vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; guía a los moribundos al gozo eterno; conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios; y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad. Amén.



    Las 15 Oraciones Reveladas Por Nuestro Señor a Santa Brígida de Suecia

    Por mucho tiempo, Santa Brígida había deseado saber cuantos latigazos había recibido Nuestro Señor en Su Pasión. Un cierto día se le apareció Jesucristo, diciendole: "Recibí en Mi Cuerpo, cinco mil, cuatro cientos ochenta latigazos; son 5480 azotes. Si quereis honrarlos en verdad, con alguna veneración, decid 15 veces el Padrenuestro, también 15 veces el Ave Maria, con las siguientes Oraciones, durante un año completo. Al terminar el año, habreis venerado cada una de Mis Llagas." (Nuestro Señor mismo le dictó las Oraciones a la Santa).
    Entonces, Nuestro Señor hizo las siguientes PROMESAS, a las personas que se aplicarán a rezár estas Oraciones, por todo un año. He aqui lasPROMESAS:

    Libraré del Purgatorio a 15 almas de su parentela o linaje.
    15 almas de su parentela o linaje serán preservadas y confirmadas en gracia.
    15 pecadores de su linaje serán convertidos.
    El que rezare estas Oraciones, alcanzará el primer grado de la perfección.
    15 días antes de su muerte, le daré el alimento de Mi Sagrado Cuerpo, para que se escape del hambre eterno; y le daré de beber de Mi Preciosísima Sangre, para que no padezca de sed eternamente.
    15 días antes de su muerte, sentirá contricción profunda por todos sus pecados; y tendrá conocimiento perfecto de todas sus culpas.
    Yo pondré el Signo de Mi Victoriosa Cruz delante de él, para que sea su amparo y defensa contra las asechanzas de sus enemigos.
    Antes de su muerte, vendré a él con Mi Carisma y Bienamada Madre.
    Benignamente recibiré su alma; y e conduciré a las delicias eternas.
    Y habiendo conducido a esta alma hasta las Mansiones Eternas, allí le daré de beber del Manatial de Mi Divinidad; cosa que no haré con los que no hayan recitado Mis Oraciones.
    Haz saber que el que haya vivido en estado de pecado mortal aun por 30 años, si rezare devotamente estas Oraciones, ó si hubiere propuesto rezarlas, el Señor le perdonará todos sus pecados.
    Yo le defenderé contra graves tentaciones.
    Preservaré y guardaré sus 5 sentidos.
    Le preservaré de una muerte repentina.
    Su alma será librada de la muerte eterna.
    Esta alma obtendrá todo cuanto le pidiere a Dios y a la Santísima Virgen.
    Si haya vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida y si debiera morir al dia siguiente, Yo le prolongaré su existencia para que se confiese bien.
    Cada vez que un alma rezare estas Oraciones, ganará 100 días más de indulgencia.
    Se le asegura que será colocado junto al Supremo Coro de los Santos Angeles.
    Al que enseñare estas Oraciones a otra persona, se le asegura gozo continuo; y el mérito perdurable por toda la eternidad.
    Dondequiera que se rezaren estas Oraciones, ó si se rezan en algún tiempo futuro, allí estará Dios presente con su Gracia.
    Santa Brígida de Suecia, 1302-1373.

    Primera Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesucristo! ¡Sois la Eterna Dulzura de todos los que Os aman; la Alegria que sobrepasa todo Gozo y Deseo; la Salvación y Esperanza de todos los pecadores!. Habeis manifestado no tenér mayor deseo que el de permanecer en medio de los hombres, en la tierra. Los amais hasta el punto de asumir la naturaleza humana, en la plenitúd de los tiempos, por amor a ellos. Acordáos de todos los sufrimientos que habéis soportado desde el instante de Vuestra Concepción; y especialmente durante Vuestra Sagrada Pasión; asi como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad; según el Plan Divino.
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    Acordaos, Oh Señor, que durante la Ultima Cena con Vuestros Discípulos les habéis lavado los pies; y después, les disteis Vuestro Sacratísimo Cuerpo, y Vuestra Sangre Preciosísima. Luego, confortándolos con dulzura, les anunciasteis Vuestra próxima Pasión.
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    Acordaos de la tristeza y amargura que habeis experimentado en Vuestra alma, como Vos mismo lo afirmasteis, diciendo: "Mi alma está triste hasta la muerte".
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    Acordaos de todos los temores, las angustias y los dolores que habéis soportado, en Vuestro Sagrado Cuerpo, antes del suplicio de la Crucifixión. Después de haber orado tres veces, todo bañado de sudor sangriento, fuisteis traicionado por Vuestro discípulo Judas; apresado por los habitantes de una nación que habíais escogido y enaltecido. Fuisteis acusado por falsos testigos, e injustamente juzgado por tres jueces; todo lo cual sucedió en la flor de Vuestra Madurez y en la Solemne Estación Pascual.
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    Acordaos que fuisteis despojado de Vuestra propia vestidura, y revestido con manto de irrisión. Os cubrieron los Ojos y la Cara infligiendo bofetadas. Después, coronandoos de espinas, pusieron en vuestras manos una caña. Finalmente fuisteis atado a la columna, desgarrado con azotes, y agobiado de oprobios y ultrajes.
    .
    En memoria de todas estas penas y dolores que habeis soportado antes de Vuestra Pasión en la Cruz, concededme antes de morir, una contricción verdadera, una confesión sincera y completa; adecuada satisfacción; y la remisión de todos mis pecados. Amén.
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    Segunda Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, la Verdadera Libertad de los Angeles y Paraiso de Delicias!. Acordaos del horror y la tristeza con que fuisteis oprimido, cuando, vuestros enemigos como leones furiosos, Os rodearon con miles de injurias, salivazos, bofetadas, laceraciones, arañazos y otros suplicios inauditos. Os atormentaron a su antojo.
    En consideración a estos tormentos y a las palabras injuriosas, Os suplico, ¡Oh mi Salvador y Redentor!, que me libreis de todos mis enemigos visibles e invisibles y que, bajo Vuestra protección, hagais que yo alcance la perfección de la Salvación Eterna. Amén.
    .
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    Tercera Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Creador del Cielo y de la Tierra, al que nada puede contener ni limitar!. Vos lo abarcais todo y todo es sostenido bajo Vuestra Amorosa Potestad. Acordaos del dolor muy amargo que sufristeis cuando los judios, con gruesos clavos cuadrados, golpe a golpe, clavaron Vuestras Sagradas Manos y Pies a la Cruz. Y no viendoos en un estado suficientemente lamentable para satisfacer su furór, agrandaron Vuestras Llagas, agregando dolor sobre dolor. Con indescriptible crueldad, extendieron Vuestro Cuerpo en la Cruz, y con jalones y estirones violentos, en toda dirección, dislocaron Vuestros Huesos.
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    ¡Oh Jesús!, en memoria de este Santo Dolor que habeis soportado con tanto amor en la Cruz, Os suplico concederme la gracia de temeros y amaros. Amén.
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    Cuarta Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Médico Celestial, elevado en la Cruz para curar nuestras llagas con las Vuestras!. Acordaos de las contusiones y los desfallecimientos que habeis sufrido en todos Vuestros Miembros y que fueron distendidos a tal grado, que no ha habido dolor semejante al Vuestro. Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna parte de Vuestro Cuerpo estaba exenta de tormentos. Sin embargo, olvidando todos Vuestros Sufrimientos, no dejásteis de pedir por Vuestros enemigos a Vuestro Padre Celestial, diciendole: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen."
    .
    Por esta inmensa Misericordia, y en memoria de estos Sufrimientos, Os hago esta súplica: Conceded que el recuerdo de Vuestra muy amarga Pasión, nos alcance una perfecta contricción, y la remisión de todos nuestros pecados. Amén.
    .
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    Quinta Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Espejo de Resplendor Eterno!. Acordaos de la tristeza aguda que habeis sentido al contemplar con anticipación las almas que habian de condenarse. A la luz de Vuestra Divinidad, habeis vislumbrado la predestinación de aquellos que se salvarían, mediante los méritos de Vuestra Sagrada Pasión. Simultáneamente, habeis contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados; y Os habeis quejado amargamente de esos desesperados, perdidos y desgraciados pecadores.
    .
    Por este abismo de compasión y piedad y principalmente por la bondad que demostrásteis hacia el buen ladrón diciéndole: "Hoy estarás conmigo en el Paraiso.", hago esta súplica, Dulce Jesús, Os pido que a la hora de mi muerte tengais misericordia de mi. Amén.
    .
    .
    Sexta Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
    .
    ¡Oh Jesús, Rey infinitamente amado y deseado!. Acordáos del dolor que habeis sufrido, cuando, desnudo y como un criminal común y corriente, fuisteis clavado y elevado en la Cruz. También fuisteis abandonado de todos Vuestros parientes y amigos; con la excepción de Vuestra muy amada Madre. En Vuestra Agonia, Ella permaneció fiel junto a Vos; luego, la encomendásteis a Vuestro fiel discípulo Juan, diciendo a María: "¡Mujer, he aqui a tu hijo!", y a Juan: "¡He aqui a tu Madre!".
    .
    Os suplico, ¡Oh mi Salvador!, por la espada de dolor que entonces traspasó el alma de Vuestra Santísima Madre, que tengais compasión de mi. Y en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporal como espirituales, ten piedad de mi. Asistidme en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte. Amén.
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    Séptima Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Inagotable Fuente de Compasión, ten compasión de mi!. En un profundo gesto de amor, habeis exclamado en la Cruz: "¡Tengo sed!". Era sed por la salvación del género humano. ¡Oh mi Salvador!, Os ruego que inflamais nuestros corazones con el deseo de dirigirnos hacia la perfección en todas nuestras obras. Entinguid en nosotros la concupiscencia carnal, y el ardor de los apetitos mundanos. Amén.
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    Octava Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Dulzura de los corazones y Deleite del espíritu!. Por el vinagre y la hiel amarga que habeis probado en la Cruz, por amor a nosotros, oid nuestros ruegos. Concedednos la gracia de recibir dignamente, Vuestro Sacratísimo Cuerpo y Sangre Preciosísima, durante nuestra vida; y también a la hora de la muerte, para servir de remedio y consuelo a nuestras almas. Amén.
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    Novena Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Virtud Real y Gozo del alma!. Acordaos del dolor que habeis sentido, sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte. Insultado y ultrajado por los judíos, clamásteis en alta voz que habíais sido abandonado por Vuestro Padre Celestial, diciéndole: "Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has abandonado?".
    .
    Por esta angustia, Os suplico, ¡Oh mi Salvador!, que no me abandoneis en los terrores y dolores de mi muerte. Amén.
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    Décima Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Principio y Fin de todas las cosas, Sois la Vida y la Virtud Plena!. Acordaos que por nuestra causa fuisteis sumergido en un abismo de penas; sufriendo dolor desde la planta de los Pies hasta la cima de la Cabeza. En consideración a la enormidad de Vuestras Llagas, enseñadme a guardad por puro amor a Vos, todos Vuestros Mandamientos, cuyo camino de Vuestra Ley Divina es ámplio y agradable, para aquellos que Os aman. Amén.
    .
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    Undécima Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús!, ¡Abismo muy profundo de Misericordia!. En memoria de las Llagas que penetraron hasta la médula de Vuestros Huesos y Entrañas, para atraerme hacia Vos, presento esta súplica. Yo, miserable pecador, profundamente sumergido en mis ofensas, pido que me apartais del pecado. Ocultadme de Vuestro Rostro tan justamente irritado contra mi. Escondedme en los huecos de Vuestras Llagas; hasta que Vuestra cólera y justísima indignación hayan cesado. Amén.
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    Duodécima Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Espejo de la Verdad, Sello de la Unidad, y Vínculo de la Caridad!. Acordaos de la multitud de Llagas con que fuisteis herido, desde la Cabeza hasta los Pies. Esas Llagas fueron laceradas y enrrojecidas, ¡Oh dulce Jesús!, por la efusión de Vuestra Adorable Sangre. ¡Oh que dolor tan grande y repleto habeis sufrido por amor a nosotros, en Vuestra Carne Virginal!, ¡Dulcísimo Jesús!. ¿Qué hubo de hacer por nosotros que no habeis hecho?. Nada falta. ¡Todo lo habeis cumplido!. ¡Oh Amable y Adorable Jesús!, por el fiel recuerdo de Vuestra Pasión, que el fruto meritorio de Vuestros Sufrimientos sea renovado en mi alma, y que en mi corazón, Vuestro Amor aumente cada día, hasta que llegue a contemplaros en la Eternidad. ¡Oh Amabilisimo Jesús!, Vos sois el Tesoro de toda alegría y dicha verdadera, que Os pido concederme en el Cielo. Amén.
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    Decimo Tercera Oración.

    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Fuerte León, Rey Inmortal e Invencible!. Acordaos del inmenso dolor que habeis sufrido cuando, agotadas todas Vuestras Fuerzas, tanto morál como física, inclinásteis la Cabeza y digiste: "Todo está consumado".
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    Por esta angustia y dolor, Os suplico, Señor Jesús, que tengais piedad de mí en la hora de mi muerte, cuando mi mente estará tremendamente perturbada, y mi alma sumergida en angustia. Amén.
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    Decimo Cuarta Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Único Hijo del Padre Celestial, Esplendor y Semejanda de Su Esencia!. Acordaos de la sencilla y humilde recomendación que hicisteis a Vuestra Alma, a Vuestro Padre Eterno, diciéndole: "¡Padre, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu!". Desgarrado Vuestro Cuerpo, destrozado Vuestro Corazón, y abiertas las Entrañas de Vuestra Misericordia para redimirnos, habeis expirado. Por Vuestra Preciosa Muerte, Os suplico, ¡Oh Rey de los Santos!, confortadme. Socorredme, para resistir al demonio, la carne y al mundo. A fin de que, estando muerto al mundo, viva yo solamente para Vos. Y a la hora de mi muerte, recibid mi alma peregrina y desterrada que regresa a Vos. Amén.
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    Decimo Quinta Oración.
    Padrenuestro - Avemaría.
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    ¡Oh Jesús, Verdadera y Fecunda Vid!. Acordaos de la abundante efusión de Sangre que tan generosamente habéis derramado de Vuestro Sagrado Cuerpo. Vuestra Preciosa Sangre fue derramada como el jugo de la uva bajo el lagar.
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    De Vuestro Costado perforado por un soldado con la lanza, ha brotado Sangre y Agua, hasta no quedar en Vuestro Cuerpo gota alguna. Finalmente, como un haz de mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada Carne Vuestra fué destrozada; la Substancia de Vuestro Cuerpo fue marchitada y disecada la Médula de Vuestros Huesos.
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    Por esta amarga Pasión, y por la efusión de Vuestra Preciosa Sangre, Os suplico, ¡Oh Dulcisimo Jesús!, que recibais mi alma cuando yo esté sufriendo, en la agonia de mi muerte. Amén.
    .
    .
    Conclusión: ¡Oh Dulce Jesús!, Herid mi corazón, a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia me sirvan de pan dia y noche. Convertidme enteramente Oh mi Señor a Vos. Haced que mi corazón sea Vuestra Habitación Perpétua. Y que mi conversación Os sea agradable. Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable, que después de mi muerte pueda merecer Vuestro Paraíso, y alabaros para siempre en el Cielo, con todos Vuestros Santos. Amén.


    ORACIONES DE SANTA BRÍGIDA
    DURANTE 12 AÑOS

    A las personas que quieren comenzar a rezar estas oraciones, les sugerimos que recen primero las correspondientes a un año, una vez que las terminen sigan con estas. El Link para las quince oraciones durante un año está al final de esta página.

    Al final de la página se puede bajar una versión imprimible.

    Santa Brígida recibió dos juegos de oraciones de Nuestro Señor Jesucristo y otro juego de Nuestra Madre la Santísima Inmaculada Virgen María. Uno de los juegos de Nuestro Señor los rezamos durante un año (ver link al final), mientras que el otro lo rezamos por doce años (las oraciones que están aquí). De Nuestra Madre recibió la devoción diaria a sus Siete Dolores. Nuestro Señor y la Santísima Virgen prometieron tanto a través de Santa Brígida de Suecia a las almas que recen estas oraciones, que debemos lograr que se vuelvan mucho más conocidas. Para ello les solicitamos que las divulguen entre familiares y amigos.

    Estas oraciones, como le han sido dadas por el Señor a Santa Brígida, deben rezarse durante 12 años. En caso que la persona que las rece muera antes que pasen los doce años, el Señor aceptará estas oraciones como si se hubieran rezado en su totalidad. Si se saltase un día o un par de días con justa causa, podrán ser compensadas al final de los 12 años.

    Esta devoción ha sido declarada buena y recomendada tanto por el Sacro Collegio de Propaganda Fidei, como por el Papa Clemente XII. El Papa Inocencio X confirmó esta revelación como “venida del Señor”. 

    PROMESAS

    1. El alma que las reza no sufrirá ningún Purgatorio. 
    2. El alma que las reza será aceptada entre los mártires como si hubiera derramado su propia sangre por la fe. 
    3 El alma que las reza puede (debe) elegir a otros tres a quienes Jesús mantendrá luego en un estado de gracia suficiente para que se santifiquen. (*)
    4. Ninguna de las cuatro generaciones siguientes al alma que las reza se perderá.
    5. El alma que las reza será consciente de su muerte un mes antes de que ocurra. 

    (*) Escribir los tres nombres (personas vivas) en un papel y guardarlo. Los nombres no se pueden cambiar.

    Algunas interrogantes

    1. ¿Puedo esperar algunos o muchos años hasta el final de mi vida para comenzar a rezarlas y así evitarme los doce años?
    Respuesta: No

    2. ¿Puedo esperar estar afectado por alguna enfermedad terminal, para comenzar a rezarlas y así evitarme los doce años?
    Respuesta: No

    3.- Si por olvido o por otro motivo, pasan las doce de la noche, ¿Se considera ese día como perdido?
    Respuesta: Se puede extender el plazo hasta el día siguiente, antes del alba, válido para el día anterior. Lógicamente que se debe volver a rezar durante el día para el día correspondiente. Esta extensión se puede utilizar todas las veces que sea necesaria. 

    4.- ¿Cuáles son las “causas justificadas”?
    Respuesta: Por el simple olvido de uno o dos días, quizás por algún acontecimiento familiar o laboral. En caso de accidente o enfermedad que signifique gravedad o inconciencia, se puede recuperar ese plazo al final, aquí se justifica que pueda ser un plazo mayor. Cuando la persona se encuentre mejor, pedirle a alguien que las rece en voz alta e ir repitiendo mentalmente las oraciones. Lo que no es válido es rezar dos meses, dejar uno, rezar otros seis, dejar tres, ahí no sirve.

    ADVERTENCIA

    La gente no debe pensar que se puede vivir como se quiere y que estas oraciones son una garantía para irse al Cielo. Se debe vivir con Dios con toda sinceridad mientras reza estas oraciones y de ahí para adelante, porque el alma que piensa que puede ser más lista que la Luz de Dios, se llevará una sorpresa muy incómoda y desagradable cuando llegue el tiempo de seguir su camino. No olvidar que Dios penetra los corazones a cada instante. Dios siempre nos ve y nos escucha.



    ORACIÓN INICIAL

    Oh Jesús, ahora deseo rezar la oración del Señor siete veces junto con el amor con que Tú santificaste esta oración en Tu Corazón. Tómala de mis labios hasta Tu Sagrado Corazón. Mejórala y complétala para que le brinde tanto honor y felicidad a la Trinidad en la tierra como Tú lo garantizaste con esta oración. Que esta se derrame sobre Tu santa humanidad para la glorificación de Tus dolorosas heridas y la preciosísima Sangre que Tú derramaste de ellas. Amén


    1. LA CIRCUNSICIÓN

    Padre Nuestro, Avemaría, Gloria

    Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, Te ofrezco las primeras heridas, los primeros dolores y el primer derrame de Sangre como expiación de los pecados de mi infancia y de toda la humanidad, como protección contra el primer pecado mortal, especialmente entre mis parientes.




    2. LA AGONÍA DE JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS

    Padre Nuestro, Avemaría, Gloria

    Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco el intenso sufrimiento del Corazón de Jesús en el Huerto de los Olivos y cada gota de sudor de sangre como expiación de mis pecados del corazón y los de toda la humanidad, como protección contra tales pecados y para que se extienda el amor divino y fraterno.




    3. LA FLAGELACIÓN

    Padre Nuestro, Avemaría, Gloria

    Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco las muchas miles de heridas, los terribles dolores y la preciosísima sangre de la flagelación como expiación de mis pecados de la carne y los de toda la humanidad, como protección contra tales pecados y la preservación de la inocencia, especialmente entre mis parientes.



    4. LA CORONACIÓN DE ESPINAS

    Padre Nuestro, Avemaría, Gloria

    Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco las heridas, los dolores y la preciosísima sangre de la sagrada cabeza de Jesús luego de la coronación de espinas, como expiación de mis pecados del espíritu y los de toda la humanidad, como protección contra tales pecados y para que se extienda el reino de Cristo aquí en la tierra.




    5. CARGANDO LA CRUZ 

    Padre Nuestro, Avemaría, Gloria 

    Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco los sufrimientos en el camino a la cruz, especialmente la santa herida en su hombro y la preciosísima sangre como expiación de mi negación de la cruz y la de toda la humanidad, todas mis protestas contra tus planes divinos y todos los demás pecados de palabra, como protección contra tales pecados y para un verdadero amor a la cruz.




    6. LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS

    Padre Nuestro, Avemaría, Gloria 

    Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco a Tu Hijo en la cruz, cuando lo clavaron y lo levantaron, las heridas en sus manos y en sus pies y los tres hilos de la preciosísima sangre que derramó allí por nosotros, las extremas torturas del cuerpo y del alma, su muerte preciosa y su renovación no sangrienta en todas las santas misas de la Tierra, como expiación de todas las heridas contra los votos y normas dentro de las Órdenes, como reparación de mis pecados y los de todo el mundo, por los enfermos y moribundos, por todos los santos sacerdotes y laicos, por las intenciones del Santo Padre por la restauración de las familias cristianas, para el fortalecimiento de la Fe, por nuestro país y por la unión de todas las naciones en Cristo y su Iglesia, así como también por la diáspora.




    7. LA LLAGA DEL COSTADO DE JESÚS

    Padre Nuestro, Avemaría, Gloria 

    Padre Eterno, acepta como dignas, por las necesidades de la Santa Iglesia y como expiación de los pecados de toda la humanidad, la preciosísima sangre y el agua que manó de la herida del Sagrado Corazón de Jesús. Sé misericordioso para con nosotros. ¡Sangre de Cristo, el último contenido precioso de su Sagrado Corazón, lávame de todas mis culpas de pecado y las de los demás! ¡Agua del costado de Cristo; lávame totalmente de las penitencias del pecado y extingue las llamas del Purgatorio para mí y para todas las almas del Purgatorio! Amén.



    ANEXO

    Palabras que dejó Cristo nuestro Señor escritas a sus tres siervas Santa Matilde, Santa Brígida y Santa Isabel Reina de Hungría.


    Sabed, amadas hijas mías, como los sayones que me prendieron en el huerto de Getsemani fueron 58; los ejecutores de la sentencia 32; los que me llevaron atado fueron 3; diéronme 300 puñadas en la boca; cuando me llevaban preso desde el huerto hasta la casa de Anás me dieron 7 fuertes empujones; diéronme 5600 azotes en la columna; me escupieron en el Rostro 72 veces; hiciéronme en el cuerpo más de 100 llagas, y en la cabeza más de 100 agujeros; cuando iba al Calvario caí 3 veces con la cruz acuestas; estando clavado en la cruz, tenia la cara tan desfigurada que apenas podía ser conocido; las gotas de sangre que derrame en mi dolorosísima Pasión, fueron 30708

    Todas las personas que rezaren con devoción 7 Padrenuestros, 7 Ave Marías y 7 Gloria (son las oraciones que están arriba) cada día por espacio de 12 años, hasta cumplir el numero igual al de las gotas de sangre que derramé, les concedo 5 gracias: La primera, indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados; la segunda, que será libre de las penas del Purgatorio si muere en gracia; la tercera, que si muriese antes de que se cumpla el término de los doce años será como si los hubiese cumplido enteramente; la cuarta, que bajaré del Cielo a la Tierra a recibir su alma en mis brazos para llevarla a la gloria eterna; y la quinta, que será como si fuera mártir que derrama su sangre por Mí.

    Quien llevare esta verídica Relación consigo y practicare los rezos expresados, será libre de las tentaciones del demonio y no morirá de mala muerte; y en la casa donde hubiese dicha relación no habrá visión alguna ni cosa triste; la mujer que estuviere de parto, trayéndola consigo con fe verdadera, recordando los padecimientos de nuestro Redentor, parirá sin peligro, y en resumen, todo cristiano que devotamente la llevare en el pecho le librará de rayos y centellas, de incendios, ladrones, persecuciones, injusticias, trabajos, tribulaciones y de todo mal pestilente; y en la terrible hora de su muerte intercederá por la salvación de su alma la reina de los ángeles María Santísima.

    Verídica Relación: Es el primer párrafo del Anexo.

    ¿Cómo copiar las oraciones?

    Es muy simple, en "Edición" - "seleccionar todo" luego copiar al "Block de Notas", seleccionar todo nuevamente (en el Block de Notas) y copiar al Procesador de Textos (Word, etc.), luego imprima. Si lo prefiere, solicítenos una copia en archivo Word o también la puede bajar del siguiente link:

    http://www.mediafire.com/?i0c6q30m2crfe5p


    CORONITA DE LA ESPERANZA POR LOS NIÑOS QUE ESTAN POR NACER
    1 – Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    Padre Eterno: Te suplicamos por medio del Niño Dios que se encarnó por obra del Espíritu Santo y pasó 9 meses en el seno maternal, de María Santísima, mires con misericordia a todos los niños no nacidos y a los que se están gestando en el vientre de sus madres.

    Cuida y ampara a todas las madres para que, sintiéndose cuidadas y queridas, puedan ellas también cuidar y amar a sus pequeños desde el primer momento de su concepción.
    Padre no las abandones, dales a cada una de ellas la valentía de llevar a término su gestación a pesar de todos los problemas y dificultades.
    También te pedimos por la conversión de todos aquellos que directa o indirectamente atentan contra la vida de estos inocentes. Mira a todos con amor a través de los méritos de la preciosa Sangre de Cristo.

    9 veces por los 9 meses de gestación:
    - Por la preciosa Sangre de Cristo….
    …… ten misericordia de los niños en peligro de ser abortados

    Dulcísima Madre María, Tú que con gran alegría acogiste en tu seno virginal al Niño Dios, te pedimos intercedas a Dios Padre para que cada Madre del mundo acoja con amor el fruto concebido en sus entrañas.
    Aleja de ellas todo temor y angustia para que en ningún momento lleguen a plantearse el terrible crimen del aborto. Dales paz, dales luz, dales coraje.
    Amén.

    SOBRE TODO EN EL MES DE JULIO
    Nuestra Señora vino con Su Rosario en la Mano, Lo sacó y pidió que yo sacase el mío. Elevando la Voz y tomando la primera cuenta, dijo:)
    “-  Contemplemos los DIEZ MANDAMIENTOS de la Ley de DIOS… Vamos a desagraviar y reparar cada MANDAMIENTO desobedecido por la humanidad. Rece Conmigo…”
    1. En reparación al Primer MANDAMIENTO: “Amarás al Señor tu DIOS sobre todas las cosas, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y con todo tu entendimiento.” Padre Nuestro…
    2. En reparación al Segundo MANDAMIENTO: “No tomarás Su Santo Nombre en vano.” Padre Nuestro…
    3. En reparación al Tercer MANDAMIENTO: “Guardarás Domingos y días Santos de Guarda.” Padre Nuestro…
    4. En reparación al Cuarto MANDAMIENTO: “Honrarás a tu padre y a tu madre.” Padre Nuestro…
    5. En reparación al Quinto MANDAMIENTO: “No matarás.” Padre Nuestro…
    6. En reparación al Sexto MANDAMIENTO: “No pecarás contra la castidad.” Padre Nuestro…
    7. En reparación al Séptimo MANDAMIENTO: “No robarás.” Padre Nuestro…
    8. En reparación al Octavo MANDAMIENTO: “No dirás falso testimonio ni mentirás.” Padre Nuestro…
    9. En reparación al Noveno MANDAMIENTO: “No desearás la mujer de tu prójimo.” Padre Nuestro…
    10.En reparación al Décimo MANDAMIENTO: “No codiciarás los bienes ajenos.” Padre Nuestro…
    (Marcos: … y así, fue en todos los DIEZ MANDAMIENTOS. Finalmente, dijo Nuestra Señora)
    “- Diga a Mis hijos que Yo deseo que ellos recen esta DECENA todos los días… Diez Padres Nuestros, uno para cada MANDAMIENTO de la LEY de DIOS. Diciendo el MANDAMIENTO uno a uno, y rezando el Padre Nuestro, uno por uno…


    Oraciones inspiradas y dictadas por la Virgen María en Medjugorje


    SUPLICA A DIOS
    Nuestra Señora inspiró a Jelena para escribir esta oración y decirla en el pequeño 
    grupo de oración el Sábado 22 de junio de 1985

    Oh Dios, nuestros corazones están en profunda oscuridad,
    a pesar de estar unidos a tu corazón.
    Nuestros corazones están entre Ti y Satanás;
    ¡No permitas que sea así!
    Cada vez que nuestros corazones se dividan entre el bien y el mal;
    permite que se iluminen con Tu luz y se unan.
    Nunca permitas
    que puedan existir en nosotros dos amores,
    que nunca coexistan dos creencias
    y que nunca cohabiten entre nosotros
    la mentira y la sinceridad,
    el amor y el odio,
    la honestidad y la deshonestidad,
    la humildad y el orgullo.
    Al contrario ayúdanos
    a que nuestros corazones se eleven
    hacia Ti, como los de los niños.
    Haz que nuestros corazones sean reconstruidos e invadidos
    por la paz y que siempre continúen teniendo
    esas ansias de paz.
    Haz que Tu santa voluntad y tu amor
    habiten en nosotros, y que, al menos algunas veces,
    deseemos verdaderamente ser Tus hijos; y cuando
    ¡Oh señor! no deseemos ser hijos tuyos, recuerda nuestros
    deseos pasados y ayúdanos a recibirte de nuevo.
    Te abrimos nuestros corazones
    para que Tu santo amor permanezca
    entre nosotros.
    Te abrimos nuestras almas
    para que sean tocadas
    por Tu santa misericordia
    que nos ayudará a ver claramente
    todos nuestros pecados.
    y nos hará comprender
    que lo que nos hace impuros
    es el pecado.
    Oh Dios, deseamos ser Tus hijos,
    tan humildes y tan devotos,
    hasta el punto de llegar a ser hijos
    apreciados y sinceros
    como sólo el Padre puede
    desear que seamos.
    Ayúdanos Jesús, hermano nuestro,
    a obtener la bondad de nuestro
    Padre hacia nosotros
    para ser buenos con El.
    Ayúdanos Jesús, a comprender bien lo que Dios nos otorga,
    aunque a veces renunciamos a hacer el bien,
    porque lo confundimos con el mal.

    ORACIÓN POR LOS ENFERMOS
    La siguiente oración inspirada por Nuestra Señora, dijo que es la más bella que se 
    puede decir por un enfermo.
    ¡Oh dios mío!
    Contempla a esta persona enferma ante Ti.
    Ha venido a pedirte lo que sea
    y lo que considera más importante
    para él.
    Tú Oh Dios mío.
    haz que penetren en su corazón
    estas palabras:
    “¡Lo que más importa es la salud del alma!”
    Señor, que se haga Tu voluntad sobre él en todo.
    Si quieres que sea curado, que la salud le sea dada;
    pero si Tu voluntad es otra,
    ayúdalo a llevar su cruz.
    También te pido por nosotros,
    que intercedemos por él.
    Purifica nuestros corazones para hacernos dignos de
    comunicar
    Tu santa Misericordia.
    Protégelo y alivia su dolor.
    Hágase en él Tu santa voluntad.
    que Tu Santo Nombre sea revelado
    a través de él.
    Ayúdalo a llevar su cruz con valor.
    Recitad tres veces el Gloria, antes de esta oración y de la que precede.

    CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS
    Dictada por Nuestra Señora a Elena Vasilij, el 28 de noviembre de 1983
    Oh Jesús, nosotros sabemos que Tú fuiste manso,
    y que ofreciste tu Corazón por nosotros.
    Él está coronado de espinas por nuestros pecados.
    Sabemos que Tú oras por nosotros, aún hoy,
    para que no nos perdamos.
    Jesús, acuérdate de nosotros
    cuando caemos en pecado.
    Por medio de Tu Corazón Santísimo,
    haz que todos nosotros, los hombres, nos amemos,
    que desaparezca el odio entre los hombres.
    Muéstranos tu Amor.
    Todos nosotros Te amamos
    y deseamos que nos protejas,
    de todo pecado, con Tu corazón de Pastor.
    ¡Entra en cada corazón, Jesús!
    Llama, llama a la puerta de nuestro corazón.
    Sé paciente y perseverante.
    Nosotros aún estamos cerrados,
    porque no entendemos Tu Voluntad.
    Llama continuamente,
    Haz, Oh buen Jesús, que Te abramos nuestros corazones,
    al menos en la hora en que nos acordemos
    de Tu Pasión sufrida por nosotros. Amén.

    CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA
    Dictada por Nuestra Señora a Elena Vasilij, el 28 de noviembre de 1983
    Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad,
    muéstranos Tu Amor para con nosotros.
    La llama de Tu Corazón, Oh María,
    inflama a todos los hombres.
    Te amamos infinitamente.
    Imprime en nuestros corazones el verdadero Amor,
    de modo que tengamos un continuo deseo de Ti.
    Oh María, de suave y humilde Corazón,
    acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado.
    Tú sabes que todos los hombres pecan.
    Concédenos, por medio de Tu Inmaculado
    y maternal Corazón,
    que seamos curados de toda enfermedad espiritual.
    Haz que siempre podamos contemplar
    la Bondad de tu Corazón Maternal
    y nos convirtamos por medio de la llama
    de Tu corazón. Amén.


    EXORCISMO DE LEÓN XIII COMPLETO


    Publicado por orden de Su Santidad León XIII

    Primero debe rezarse, como todos los días el Rosario de la Virgen y después el Exorcismo del Papa León XIII. ¡Todos los días! (Al final se puede bajar versión imprimible)


    Jesús nos dice lo siguiente:

    Hijos míos: haced el Exorcismo de mi amado Arcángel Miguel, dictado a mi siervo el Papa León XIII, todas las veces que podáis y propagad su devoción. Si supierais hijos míos las gracias y la protección que os brindo a través de esta poderosa armadura, ¡si lo supierais!, ¡entonces la utilizaríais más frecuentemente y propagaríais su devoción! Yo, vuestro Padre, a través de mi amado Arcángel Miguel., expulso y protejo de toda fuerza del mal a todos aquellos que hagan y propaguen su devoción. De los lugares donde se practique esta devoción el demonio huirá y ninguna fuerza del mal os podrá tocar.

    Todo aquel que ore con fe y en gracia de Dios el exorcismo de mi Amado Arcángel, se convierte en soldado de mi ejército aquí en la tierra; es poderosa armadura contra el ejército de Satanás y sus demonios; hacedlo después del rezo del Santo Rosario, para que veáis cuán grande poder os doy. Pregonad su devoción y os concederé indulgencias especiales. Os lo prometo.

    Todo aquel que practique esta devoción tendrá la protección de mi Arcángel Miguel, y él, mi amado Príncipe, lo acompañará en todos sus caminos. Ni los demonios, ni las pestes, ni las tragedias, ni las catástrofes, ni las tempestades, ni el hambre, tocarán a las puertas de aquellos que oren con el exorcismo. Mi Arcángel será intercesor en esta vida y en la eternidad de todos aquellos que sean sus devotos. Hacedlo extensivo a vuestros familiares, parientes, vecinos, amigos y en general al mundo entero, para que las fuerzas del mal sean desterradas de la faz de la tierra. Uníos en oración al Corazón Inmaculado de María y a mis Ejércitos Celestiales; rezad el Santo Rosario y luego haced el Exorcismo, para que permanezcáis en victoria. Acordaos que el tiempo está cerca, sed verdaderos guerreros combatiendo junto a vuestra Madre María y a mis Ejércitos Celestiales. Sed devotos de mi Arcángel y Él, os asistirá en todas vuestras batallas espirituales. Estad pues hijos míos en gracia de Dios al orar con esta armadura y os brindaré grandes victorias sobre toda fuerza del mal.


    San Miguel nos dice lo siguiente:

    Hermanos, cada vez que oréis con mi exorcismo, llamadme primero tres veces, con mi grito de combate:

    "¡Quién es como Dios!
    Nadie es como Dios”

    Y yo vendré con la velocidad del pensamiento a asistiros en vuestra lucha espiritual. No temáis hermanos, haced mi exorcismo; soy Yo vuestro hermano Miguel y los Arcángeles y Ángeles del Reino de mi Padre los que combatimos por vosotros; por lo tanto, no temáis, estamos para serviros, protegeros y amparos de todo mal y peligro.

    Yo, Miguel, Príncipe de los ejércitos de mi Padre, os prometo que seré amigo e intercesor en esta vida y en la llegada a la eternidad de todos aquellos que oren y propaguen la devoción de mi exorcismo. No dejaré que ninguno de mis devotos se pierda y lo mismo haré con sus familias. Cuando llegue su hora, los llevaré a la Gloria de Dios y los presentaré ante mi Padre, sin que tengan que pasar por el Juicio de Dios.

    Hermanos, os pido que al hacer mi exorcismo incluyáis las almas de los pecadores que en más peligro estén de condenarse, y las almas de los moribundos que estén en pecado mortal. Si oráis por ellas, yo intercederé ante mi Padre para que no se pierdan. Esas almas rescatadas del fuego del infierno os lo agradecerán y serán intercesoras vuestras cuando alcancen la Gloria de Dios. Orad también con mi exorcismo por la conversión de los pecadores, por la Iglesia y los Sacerdotes, para que nosotros, a través de vuestras oraciones y súplicas y por la Gracia de mi Padre, expulsemos a Jezabel (personaje bíblico) y Asmodeo (demonio que aparece en La Biblia), que están apartando a los Pastores de la Iglesia del camino del evangelio. Orad también por la paz del mundo, tan amenazada en vuestro tiempo y muy especialmente, orad por el triunfo del Inmaculado Corazón de Nuestra Señora y Reina María. Si nos llamáis, vendremos en vuestro auxilio; entended hermanos que mi Padre respeta vuestro libre albedrío, es por eso, por lo que debéis de orar y orar y más especialmente en estos tiempos de tanta oscuridad.


    No olvidéis hermanos, orar con mi armadura en Gracia de Dios (confesados y comulgando), uniéndoos al Corazón Inmaculado de Nuestra Señora y Reina María, a Mí, y a los ejércitos celestiales, para que juntos desterremos de la faz de la tierra toda fuerza del mal.

    “Gloria a Dios en el cielo” Aleluya, Aleluya, Aleluya.


    El Exorcismo de León XIII

    En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

    Salmo 67.
    Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian. Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos ante Dios.


    Salmo 34.
    Señor, pelea contra los que me atacan; combate a los que luchan contra mí. Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte. Vuelvan la espalda llenos de oprobio los que maquinan mi perdición. Sean como polvo frente al viento cuando el Ángel del Señor los desbarate. Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el Ángel del Señor los persiga.
    Porque sin motivo me tendieron redes de muerte, sin razón me abrieron trampas mortales.
    Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que para mí escondieron; que caigan en la misma trampa que me abrieron. Mi alma se alegra con el Señor y gozará de su salvación. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.


    Súplica a San Miguel Arcángel.

    Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo “contra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires” (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan “alto precio rescatados” (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio. Con las huestes de los ángeles buenos pelea hoy los combates del Señor, como antaño luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstatas. Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. “Fue precipitado el gran dragón, la antigua serpiente el denominado diablo y Satanás, el seductor del universo: fue precipitado a la tierra y con él fueron arrojados sus ángeles” (Apoc. 12,.8-9).

    He aquí que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado de “ángel de luz” (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar allí el nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la gloria eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como el más inmundo torrente, el maligno dragón derramó sobre los hombres de mente depravada y corrompido corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.

    Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.

    La Iglesia te venera como su guardián y patrono, se gloría que eres su defensor contra los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos para colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para que cuanto antes desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor (Salmo 78, 8), y sujeta al dragón, la antigua serpiente, que es el diablo y Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el abismo, para que nunca jamás pueda seducir a las naciones (Apoc. 20). 

    Después de esto, confiados en tu protección y patrocinio, con la sagrada autoridad de la Santa Madre Iglesia, nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos, confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.

    He aquí la Cruz del Señor, huid poderes enemigos.

    R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.
    Señor, que tu misericordia venga sobre nosotros.
    R. Como lo esperamos de Ti.
    Señor, escucha nuestra oración.
    R. Y llegue a Ti nuestro clamor.
    (El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)
    R. Y con tu espíritu).

    Oremos.
    Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y suplicantes imploramos tu clemencia, para que, por la intercesión de la Inmaculada siempre Virgen María Madre de Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de la Santísima Virgen, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te dignes prestarnos tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que vagan por el mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas. Amén.

    Exorcismo: Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesucristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero. En adelante no oses, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo. Te lo manda Dios Altísimo, a quien en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, “el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (II Tim. 2). Te lo manda Dios Padre te lo manda Dios Hijo; te lo manda Dios Espíritu Santo. Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, “se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte” (Fil. 2); el cual edificó su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los “poderes del infierno nunca prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mat. 28, 20). Te lo manda el santo signo de la Cruz y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana. Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen María, quien con su humildad desde el primer instante de su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza.

    Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles. Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas. Por tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios vivo, por Dios verdadero, por Dios santo, que “de tal modo amó al mundo que entregó a su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna” (Juan 3); cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia una, santa, católica y apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con su Sangre. Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.

    Señor, escucha mi oración. R. Y llegue a Ti mi clamor.
    (El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)
    R. Y con tu espíritu).

    Oremos. Dios del Cielo y de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino no tendrá fin: humildemente te suplicamos que tu gloriosa Majestad se digne librarnos eficazmente y guardarnos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

    De las asechanzas del demonio.
    R. Líbranos, Señor.
    Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.
    R. Te rogamos, óyenos.
    Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.
    R. Te rogamos, óyenos.

    (Se rocía con agua bendita el lugar y a los presentes).
    Señor, no recuerdes nuestros delitos ni los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestros pecados (Tobías 3, 3).

    Padre nuestro….
    Y ahora rezar la siguiente oración:

    PODEROSA INVOCACIÓN PARA PEDIR PROTECCIÓN

    ¡Adoración! ¡Adoración! ¡Adoración! ¡A Ti oh arma poderosa!
    ¡Adoración! ¡Adoración! ¡Adoración! ¡A Tu Sangre Preciosa! Misericordioso Jesucristo Agonizante, derrama Tu Sangre Preciosa sobre las almas. Satisface nuestra sed, y vence al enemigo. Amén.
    Poderosa Sangre de Salvación, combate al enemigo. (3 veces).


    Y finalmente:


    ORACIÓN DE COMBATE A SAN MIGUEL
    Se llama primero a San Miguel, pidiéndole permiso al Padre celestial con el rezo de un Padrenuestro. Luego se dice la oración que se enseñó para estos tiempos:
    San Miguel Arcángel: Defiéndenos en la pelea contra Satanás y sus demonios; sed nuestro amparo y protección; que el Altísimo os dé el poder y el permiso para que nos asistáis y que Dios haga oír su voz imperiosa para que expulse a Satanás y sus demonios que quieren hacer perder la humanidad. Que tu grito: "Quién es como Dios, nadie es como Dios", someta a Satanás y sus demonios bajo nuestros pies. Amén.



    Letanías reparadoras al Inmaculado Corazón de María
    ¡Oh Madre nuestra dulcísima!
    Permite por piedad que nosotros tus devotos hijos, unidos en un solo pensamiento de veneración y amor, vengamos a reparar las horrendas ofensas que cometen c
    ontra Ti tantos desventurados que no conocen el paraíso de bondad y de misericordia de tu corazón maternal.
    De la horribles ofensas que se cometen contra tu dulcísimo Jesús, te consolaremos oh María .
    De la espada de dolor que hijos degenerados quieren nuevamente clavar en tu corazón maternal, te consolaremos oh María.
    De las blasfemias nefandas que se vomitan contra tu purísimo y santísimo nombre, te consolaremos oh María.
    De las infames negaciones que se hacen de tus privilegios y de tus glorias más excelsas, te consolaremos oh María.
    De los insultos que los protestantes y otros herejes lanzan contra tu culto dulcísimo, te consolaremos oh María.

    De las sacrílegas afrentas que los impíos cometen contra tus carísimas imágenes, te consolaremos oh María.
    De las profanaciones que se cometen en tus santuarios, te consolaremos oh María.
    De las ofensas contra la virtud angelical que en Ti se personifica, te consolaremos oh María.
    De los ultrajes que se cometen con las modas perversas, contra la dignidad de la mujer, por Ti reivindicada y santificada, te consolaremos oh María.

    De los horrendos delitos con que se aparta a los inocentes de tu seno maternal, te consolaremos oh María.
    De las incomprensiones de tus derechos divinamente maternales, por parte de tantas madres, te consolaremos oh María.
    De las ingratitudes de tantos hijos a tus gracias bellas, te consolaremos oh María.
    De la frialdad de tantos corazones frente a tus ternuras maternales, te consolaremos oh María.
    Del desprecio de tus invitaciones de amor, te consolaremos oh María.
    De la cruel indiferencia de tantos corazones, te consolaremos oh María.
    De tus lágrimas maternales, te consolaremos oh María.
    De las angustias de tu dulcísimo corazón, te consolaremos, oh María.
    De las agonías de tu alma santísima en tantos Calvarios, te consolaremos oh María.
    De tus suspiros de amor, te consolaremos oh María.
    Del martirio que te ocasiona la pérdida de tantas almas redimidas por la sangre de tu Jesús y por tus lágrimas, te consolaremos oh María.
    De los horrendos atentados que se cometen contra tu Jesús, que vive en su Vicario y en sus sacerdotes, te consolaremos oh María.
    De la conjuración infernal contra la vida de tu Jesús en su Iglesia, te consolaremos oh María.
    ¡Oh Madre santa dulcísima, que en el heroísmo de tu amor maternal, al pie de la cruz, rogaste por aquellos crueles que martirizaban tan atrozmente a tu amado Hijo Jesús y desgarraban tu Corazón ternísimo!

    Ten piedad de todos los desventurados e indignos que te ofenden; haz que ellos también puedan ser acogidos en tu seno maternal, purificados por tus lágrimas benditas, y admitidos a gozar los frutos estupendos de tu maternal misericordia. Amén.

    Jaculatoria: Santa María, líbranos de las penas del infierno.