jueves, 8 de enero de 2015



Oración al Divino Salvador del Mundo


Bendíceme Divino Salvador del Mundo,
guía mi vida con tu luz misericordiosa
y siempre ilumina nuestros pasos.
Santo Patrón de El Salvador
vela por mi sin cesar.
Si tropiezo, tiende tu mano hacia mi,
si en cien veces caigo, cien veces
levántame.
Si yo te olvido, tú no te olvides de mi.
En los peligros del mundo asísteme.
Quiero vivir y posarme bajo tu manto,
quiero que mi vida te haga sonreír.
Mírame con compasión no me dejes
Jesús mío.
Y, al fin, sal a recibirme y llévame
junto a ti.
Tu bendición me acompañe hoy y
siempre.
Amén.


Oración a San Miguel Arcángel

para proteger nuestro hogar


San Miguel Arcángel el líder de los ÁngelesQuerido Arcángel Miguel, te imploro y te pido ayuda, manda a los Ángeles a tu cargo a rodear y proteger mi hogar de arriba a abajo, por dentro y por fuera. 
Coloca un ángel en cada ventana y entrada para que nada ni nadie puede acceder excepto aquellos guiados por la Luz del Espíritu Santo. 
Gracias Querido Arcángel Miguel, Amen


“Y ella dio a luz a su primogénito, le envolvió en pañales y le puso en un pesebre…” (Lc 2, 7)
“He nacido por vosotros en una gruta, con frío, en el abandono, en medio de una noche de invierno, en una pobreza desconocida para los más pobres, en una soledad, en un abandono únicos en el mundo… ¿Qué es lo que enseño, hijos míos, por medio de este nacimiento? A creer en mi amor. Yo, que os he amado hasta el más allá, a confiar en Mí. Yo, que os amo tanto… Os enseño el desprecio del mundo, del cual Yo hago tan poco caso; la pobreza, la abyección, la soledad, la humildad, la penitencia… Os enseño a amarme, Yo, tan amante, que no me contento con darme al mundo en mi Encarnación, santificarle invisiblemente en la Visitación, sino que, no bastando mi ternura, desde mi nacimiento, yo me muestro a vosotros, me doy completamente, me pongo entre vuestras manos. Desde ahora podréis verme, tocarme, escucharme, poseerme, servirme, consolarme; amadme, amadme. Yo que estoy tan cerca de vosotros, que me entrego de tal manera a vosotros, que soy tan amante; Yo , que por inaudita bondad, no me doy a vosotros en mi nacimiento, por algunos días o años, sino que estoy entre vuestras manos para estarlo desde ahora hasta el fin de los tiempos… Considerad este gozo infinito que os doy por medio de mi nacimiento de poder servir, servirme sirviendo a la Iglesia, sirviendo al prójimo, servirme a Mí, viviendo ahí, cerca de vosotros, en el Tabernáculo… No solamente podéis servirme, sino que podéis consolarme. Yo he visto todos los instantes de vuestra vida, en todos los instantes de la mía, y mi Corazón humano, que os ama tan tiernamente, ha gozado o sufrido en todos esos momentos; gozado si ellos estaban consagrados al bien; sufrido si estaban empleados a hacer el mal. ¡Qué dicha para vosotros poder consolarme en todos los instantes de vuestra vida!… Haciéndome como un niñito, Yo os digo suavemente: ¡Confianza, familiaridad! ¡No tengáis miedo de Mí, venid a Mí, tomadme en vuestros  brazos, adoradme! Pero adorándome, dadme lo que los niños piden: besos; no temáis, no seáis tan tímidos de un niñito tan dulce que os sonríe y tiende los brazos. Es vuestro Dios, pero lleno de dulzuras  sonrisas; no temáis. Sed suma ternura, todo amor y confianza… “

Carlos de Foucauld, beato
Escritos espirituales

Rociad, cielos puros, rociadme

image
 Rociad, cielos puros, rociadme,
y guste el paladar vuestra dulzura,sabor de Dios, purísimo misteriocuando el Niño repose en una cuna.
Los besos de respuesta a Dios ofrezco,
mi aliento vivo, el alma que fulgura,
mi corazón latiente que se sale,
mi adoración amante que le busca.
Llovedme cielos míos y empapadme,
transidme en Trinidad la carne suya:
la carne mía que él ha arrebatado
el día en que bajó desde la altura.
Placer divino busco sin sosiego,
placer que no me dan las creaturas,
placer para mi cuerpo y mis sentidos
en tanto que camino en senda dura.
Llovedme, cielos míos del profeta,
mojad mi sed con gusto y con frescura,
traedme a Dios, traed al Todo Hombre,
traedme pronto al Dios de la Escritura.
Y guste el corazón jamás ahíto,
y el Dios del cielo dé divina hartura:
oh Dios Jesús, oh todo Dios conmigo,
mi dulce paladeo, mi dulzura. Amén.

Oración a San José para pedir la intimidad con Dios

image

Oh Patrono mío, San José, que viviste y caminaste constantemente en la presencia del Amor; castísimo Esposo de la Virgen, consagrado como Ella en holocausto a Jesús que os eligió para sí. Tú eres modelo de silencio adorante, de obediencia alegre y sincera a la Palabra. ¡Tú eres el contemplativo, cuya alma vivió de rodillas ante el Hijo del Padre! Tú que conoces los caminos de la oración: ilumíname y llévame de la mano hacia la Intimidad Divina. Revélame los secretos del Corazón de Jesús que reposó en tu seno, soñando con el seno del Padre. Hazme hijo de María, tú que viviste en su escuela de fidelidad y abandono. Tu corazón paternal y virginal que murió de amor en los brazos de Jesús y de María enamoren el mío, tan frío y tan frágil, para poder amar a Jesús como siempre lo amaste y serviste. Ayúdame a considerar la fecundidad de la Vida escondida con Cristo en Dios, para que pueda gustar y comunicar a los hermanos lo preciosa que es la Misericordia del Señor y lo suave que es vivir en su Casa. San José, maestro de oración, ruega por mí.
Fray Marco Antonio Foschiatti, op.

“ORACIÓN AL SANTO NIÑO JESÚS PARA TODO MOMENTO”

Te adoro, amable Niño, el más humilde y el más grande de los hijos de los hombres; el más pobre y el más rico, el más débil y el más poderoso. Te bendigo porque te has dignado descender hasta nosotros para ser nuestro modelo en la práctica de todas las virtudes, nuestro guía en las dificultades de la vida y nuestro consuelo en los días de aflicción. Te amo porque vienes a mí con un amor misericordiosamente infinito y generoso que se anticipa a los tardíos impulsos de mi corazón; con amor paciente que me espera siempre para amarme cada vez con más ternura. Por eso, con el corazón lleno de agradecimiento, te adoro, te bendigo y te amo con todo el fervor de mi alma y confiadamente levanto mis ojos hasta ti, mi Dios, buscando tu mirada llena de misericordia.
Tú nos has dicho: “Pedid y se os dará”, así pues, mira nuestra presente necesidad y te pedimos que la remedies de la manera que nos sea más provechosa para nuestra alma. Nos entregamos a ti, Niño amado, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y que, en virtud de esta promesa, acogerás benignamente nuestras súplicas y las despacharás favorablemente para mayor gloria tuya y por amor a nosotros. Amén.
Padrenuestro, Ave María, Gloria…
to de contrición
(para los tres días)
¡Piadoso Jesús mío, tierno y sagrado Dueño, llego a tus plantas, arrepentido, a confesar mis culpas!
Primer día “en honor de su Poder”
¡Jesús mío, ten misericordia de nosotros! Óyenos piadoso y concédenos lo que te pedimos, por los cuidados que te prodigó tu Santísima Madre.
(Se hace la petición)
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Segundo día “en honor de su Sabiduría”
¡Qué dichoso me siento postrado aquí de rodillas! Vengo a verte, mi amado Niño, vengo a pedirte consuelo en mis dolores y tribulaciones.
(Se hace la petición)
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Tercer día “en honor de su infinita Misericordia”
Levanto mis ojos hacia Ti y te veo dulce y risueño, convidándome a abrirte mi corazón y a contarte todas mis amarguras. ¿Me oyes querido Niño?, el corazón me dice que sí.
(Se hace la petición)
Padre nuestro, Ave María y Gloria.