Visitas al Santísimo Sacramento y a María Santísima
San Alfonso María de Ligorio
Acto para la Comunión espiritual para todos los días
Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento; os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que vuelva jamás a abandonaros. Fórmula breve Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento: Os amo y deseo. Venid a mi corazón. Os abrazo; no os apartéis nunca de mí. Se ganan 3 años de Indulgencia cada vez. Plenaria al mes haciéndola todos los días. (Penit. 25 febrero 1933. Enchir. 164.)Otros actos de amor y jaculatorias
Ruégote, Señor mío Jesucristo, que a mi alma consuma la encendida y suave fuerza de tu amor, para que yo muera de amor de tu amor, ya que por el amor de mi amor te dignaste morir (San Francisco). Oh, amor no amado, amor no conocido! (Santa María Magdalena de Pazzi). Jesús amable, dulce amor mío! ¡Hiere e inflama mi pecho frío, que arda y se abrase siempre por Ti! Viva el amor de Jesús, nuestra vida y nuestro todo! ¡Viva María, nuestra esperanza! Amén.Exposición del Santísimo Sacramento
En la Exposición del Santísimo Sacramento, sea privada, o en el Copón dentro del Sagrario abierto, o solemne, o expuesto en la Custodia, suele cantarse el siguiente himno: "Pangè lingua gloriósi Corporismystérium,Sanguínisque pretiósi,Quem in mundi prétium.Fructus ventris generósi.Rex ef fúdit géntium".Traducción castellana:
Cante la voz del Cuerpo más gloriosoEl misterio sublime y elevado,Y de la Sangre excelsa que, amoroso,En rescate del mundo ha derramado,Siendo fruto de un vientre generoso.El Rey de todo el orbe, más sagrado.
Pueden también cantarse otros himnos y cánticos eucarísticos, incluso populares.
Reserva al Santísimo Sacramento
Cántase siempre este himno:Tantum ergo SacraméntumVenerémur cérnui:Et antiquum documéntumNovo cedat rítui:Praestet fides suppleméntumSénsuum deféctui.Genitóri GenitóqueLaus et jubilátio.Salus honor, virtus quoque Sit et benedictio.Procedénti ab utróqueCompar sit laudátio.Amen.
Traducción castellana:
Demos, pues, a tan Alto Sacramento, culto y adoración, todos rendidos, y ceda ya el antiguo documento a los ritos de nuevo instituidos: constante nuestra fe dé suplemento al defecto de luz de los sentidos. Al Padre con el Hijo sea dado júbilo, aplauso y gloria eternamente, salud, virtud y honor interminado; y al Espíritu de ambos espirado sea gloria y honor no diferente. Amén.
V. Panem de Caelo praestitísti eis.R. Omne delectaméntum in se habéntem.V. Pan del cielo les disteis R. Que contiene en sí todas las delicias.
ORÉMUS Deus, qui nobis, sub Sacraménto mirábili, passiónis tuae memóriam reliquísti, tríbue quaésumus ita nos Córporis et Sánguinis tui sacra mystéria venerári, ut redemptiónis tuae fructum in nobis júgiter sentiámus. Qui vivis et regnas in saécula saeculórum. R. AmenOREMOS ¡Oh, Dios mío, que en el admirable Sacramento nos dejasteis la memoria de vuestra Pasión! Concedednos, como os pedimos, que de tal manea veneremos los misterios de vuestro Cuerpo y Sangre, que perennemente sintamos en nosotros el fruto de vuestra redención. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. R. AménDada la bendición con el Santísimo, y colocado éste sobre el altar, se suelen rezar las siguientes:
Alabanzas a Jesús y María en reparación de las blasfemias
* Bendito sea Dios.* Bendito sea su Santo Nombre.
* Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
* Bendito sea el nombre de Jesús.
* Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
* Bendita sea su preciosísima sangre.
* Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
* Bendita sea la Gloriosa Santa María Madre de Dios.
* Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
* Bendita sea su Gloriosa Asunción.
* Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.
* Bendito sea San José, su castísimo Esposo.
* Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
Ind. de 3 años: si se hace públicamente, de 5. Plenaria al mes (Número 696).
Visitas al Santísimo Sacramento y a María Santísima
Oración preparatoria para todos los días
Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estáis día y noche en ese Sacramento, lleno de misericordia y amor, esperando, llamando y acogiendo a cuantos vienen a visitaros; creo que estáis presente en el Santísimo Sacramento del Altar; os adoro desde el abismo de mi nada, os doy gracia por todos los beneficios que me habéis hecho, y especialmente por haberos dado todo a mí en ese Sacramento, por haberme concedido por abogada a María, vuestra Madre santísima y por haberme llamado a visitaros en este lugar santo. Saludo hoy a vuestro amantísimo Corazón, y es mi intención saludarlo por tres fines: el primero, para daros gracias por tan insigne don; el segundo, para reparar las injurias que habéis recibido de todos vuestros enemigos en este Sacramento, y el tercero, para adoraros desde aquí en esta visita, en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado con menos culto y más abandono. Jesús mío, os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber ofendido tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita. Propongo mediante vuestra gracia no ofenderos más adelante; y ahora, miserable como soy, me consagro enteramente a Vos, renuncio a mi voluntad, a mis afectos, a mis deseos, a todo lo que me pertenece, y os hago de ello donación. En adelante haced de mí y de todas mis cosas cuanto os plazca. No os pido ni quiero otra cosa que vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra voluntad. Os recomiendo las almas del Purgatorio, y en particular las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. Os recomiendo también todos los pobres pecadores. Por fin, oh Salvador amantísimo, uno todos mis afectos a los de vuestro amantísimo Corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro eterno Padre, pidiéndole en vuestro nombre se digne aceptarlos, y oiga mis súplicas por amor vuestro. Rezándola delante del Santísimo se ganan 5 años de Indulgencia cada vez. Planaria, una vez al mes, rezándola todos los días, confesando y comulgando y rogando por las intenciones del Papa. (Penit. 25 febrero 1933. Colec. 182.)Visita al Santísimo Se lee la que corresponde al día del mes.
Acto para la Comunión espiritual para todos los días
Visita a María Santísima Se hace ante alguna imagen suya.Ver el texto correspondiente al día del mes.Oración a María Santísima Esta súplica debe repetirse cada día a fin de alcanzar el poderosísimo patrocinio de María. Inmaculada Virgen y Madre mía, María Santísima! A Vos, que sois la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, recurro en este día yo, que soy el más miserable de todos. Os venero, Oh gran Reina, y os agradezco todas las gracias que hasta ahora me habéis hecho, especialmente la de haberme librado del infierno, que tantas veces he merecido. Os amo, Señora amabilísima, y por el amor que os tengo, os prometo serviros siempre y hacer todo lo posible para que de los demás seáis también amada. En Vos pongo todas mis esperanzas, toda mi salvación. Oh, Madre de misericordia, aceptadme por vuestro siervo, y acogedme bajo vuestro manto. Y ya que sois tan poderosa para con Dios, libradme de todas las tentaciones o, al menos, alcanzadme fuerza para vencerlas hasta la muerte. Os pido el verdadero amor a Jesucristo, y de Vos espero la gracia de una buena muerte. ¡Oh, Madre mía! Por el amor que tenéis a Dios, os ruego que siempre me ayudéis; pero mucho más en el último instante de mi vida. No me desamparéis, mientras no me veáis salvo en el cielo, bendiciéndoos y cantando vuestras misericordias por toda la eternidad. Amén. Así lo espero, así sea.
Visita al Patriarca San José Véase el texto correspondiente al día del mes.
Oración a San José
Debe rezarse todos los días al finalizar la visita. Acordaos, purísimo Esposo de la Santísima Virgen María, dulce protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección y reclamando vuestro auxilio, haya quedado sin consuelo. Con esta confianza vengo a vuestra presencia y me encomiendo fervorosamente a Vos. No despreciéis mi súplica, ¡Oh Padre adoptivo del Redentor!, antes bien, acogedla benignamente. Amén Indulgencia de 500 días, núm. 472.Visita 1
Se lee la Oración preparatoria para todos los días He aquí la fuente de todo bien, Jesús en el Santísimo Sacramento, el cual nos dice: Quien tenga sed, venga a mí. ¡Oh, cuán abundante raudal de gracias han sacado siempre los Santos de esta fuente del Santísimo Sacramento, donde, como predijo el Profeta, dispensa Jesús todos los méritos de su Pasión!: ¡Sacaréis agua de las fuentes del Salvador! La condesa de Feria, aquella ilustre discípula del B. Padre Maestro Avila, que se hizo religiosa de Santa Clara, y fue llamada, por sus frecuentes y largas Visitas a Jesús Sacramentado, la esposa del Santísimo Sacramento, habiéndosele preguntado qué hacía en tantas horas como pasaba ante el Adorable misterio del Altar, respondió: «Allí estaría yo por toda la eternidad». Pues qué, ¿no está allí la esencia misma de Dios, que será eterno sustento de los bienaventurados? ¡Ah, Dios mío! Preguntan, ¿qué se hace en presencia de Jesús Sacramentado? ¿Y qué clase de bien deja de hacerse? Se ama, se alaba, se agradece, se pide... Y ¿qué hace un pobre en presencia de un rico?; ¿qué hace un enfermo ante el médico?; ¿qué hace un sediento a la vista de una fuente cristalina?; ¿qué hace un hambriento, en fin, ante un espléndido banquete? ¡Oh, Jesús mío amabilísimo, dulcísimo y amantísimo, vida, esperanza, tesoro y único amor de mi alma! ¡Cuánto os costó el quedaros con nosotros en este Sacramento!... Preciso es que murieseis para quedar después sacramentado en nuestros altares. Y luego, ¡cuántas injurias no habéis tenido que sufrir en este Sacramento, para auxiliarnos con vuestra presencia! Mas todo lo ha superado vuestro amor y el deseo que tenéis de ser amado de nosotros. Venid, pues, Señor, venid; entrad dentro de mi corazón, y cerrad después la puerta para siempre, a fin de que no vuelva a entrar en él ninguna criatura que quiera robarme parte de aquel amor que se os debe y que yo consagro anteramente a Vos. Reinad en mí Vos solo, amado Redentor mío; tomad sólo Vos posesión de todo mi ser; y si alguna vez no os obedezco perfectamente, castigadme con rigor, para que en adelante sea más diligente en complaceros como Vos queréis. Haced que nada desee, ni busque otro deleite que agradaros a Vos, visitaros con frecuencia en vuestros altares, conversar con Vos y recibiros en la Santa Comunión. Busque quien quisiere otros bienes, que yo no quiero ni deseo otra cosa que el tesoro de vuestro amor. Este solamente quiero pediros al pie del altar. Haced que me olvide de mí para acordarme únicamente de vuestra bondad. Serafines bienaventurados, no os envidio vuestra gloria, sino el amor que tenéis a vuestro Dios y Dios mío. Enseñadme, pues, lo que he de hacer para amarle y darle gusto.Jaculatoria. ¡Oh, Jesús mío, sólo a Vos quiero amar, sólo a Vos quiero agradar!
Se lee el Acto para la Comunión espiritual para todos los días Visita a María Santísima Otra fuente, para nosotros preciosísima, es nuestra Madre María, tan rica en virtudes y gracias, dice San Bernardo, que no hay un alma en el mundo que no participe de ellas. Fue María Santísima colmada de gracia por Dios, como lo atestiguó el Angel al saludarla, diciéndole: Dios te salve, llena de gracia. Mas no sólo para Ella, sino también para nosotros, añade San Pedro Crisólogo, recibió aquel tesoro, a fin de que hiciera participantes de él a todos sus devotos.Jaculatoria. Causa de nuestra alegría, rogad por nosotros.
Se lee la Oración a María Santísima para todos los díasVisita al Patriarca San José Qué Ángel o que Santo, dice San Basilio, ha merecido ser llamado Padre del Hijo de Dios? Sólo San José tiene derecho a este título incomparable. Con este sólo nombre de Padre, fue José fonrado por Dios más que los Patriarcas, Profetas, los apóstoles y los Pontífices, ya que todos estos tienen el nombre de siervos; mas San José lleva merecidamente el nombre de Padre. ¡Oh glorioso Patriarca! Yo venero en Vos al elegido de eterno Padre para que compartiese con Él la altísima e incomparable autoridad que goza sobre su Unigénito Hijo. Hacedme experimentar vuestra gran privanza con Dios, y vuestra tierna caridad para conmigo, alcanzándome todas las gracias que necesito para conseguir la eterna salvación.
Jaculatoria. San José, Padre adoptivo del Hijo de Dios, rogad por nosotros.
Se lee la Oración a San José para todos los díasVisita 2
Se lee la Oración preparatoria para todos los días Dice el devoto Padre Nieremberg, que siendo el pan alimento que se consume comiéndole y se conserva guardándole, quiso Jesucristo quedarse en la tierra bajo las especies de pan, no sólo para ser consumido al unirse por medio de la Santa Comunión con las almas de los que le aman, sino también para ser conservado en el Sagrario, y hacerse presente a nosotros, recordándonos así el amor que nos tiene. San Pablo dice: Se anonadó a sí mismo tomando forma de siervo. Mas ¿ qué diremos ahora viéndole tomar forma de pan? Ninguna lengua es bastante, dice San Pedro de Alcántara, para declarar la grandeza del amor que tiene Jesús a cualquier alma que está en gracia; y por eso, queriendo este dulcísimo esposo partir de esta vida, a fin de que su ausencia no nos fuese ocasión de olvido, nos dejó por recuerdo este Santísimo sacramento, en el cual Él mismo se quedaba; no queriendo que entre Él y nosotros hubiese otra prenda para mantener despierta la memoria. Pues, ¡oh Jesús mío!, ya que estáis en el Sagrario para oír las súplicas de los miserables que acuden a pediros audiencia, oíd ahora el ruego que os dirige el pecador más ingrato que vive entre los hombre. Arrepentido vengo a vuestras plantas, conociendo el mal que hice en disgustaros; y primeramente os pido me perdonéis todos mis pecados. ¡Ah, Dios mío; quién nunca os hubiera ofendido! Pero ¿sabéis lo que además anhelo?...Habiendo conocido vuestra suma habilidad , enamorado estoy de Vos, y siento grandísimo deseo de amaros y complaceros; mas si Vos no me ayudáis, no tengo fuerza para ejecutarlo. Dad a conocer, ¡oh gran Señor!, a toda la corte del Cielo vuestro sumo poder y bondad inmensa, convirtiendo a un rebelde miserable, como soy yo, en un verdadero amante vuestro. Vos podéis y queréis hacerlo. Suplid todo lo que me falta, a fin de que llegue a amaros mucho, o, a lo menos, tanto cuanto os tengo ofendido. Os amo, Jesús, sobre todas las cosas; os amo más que a mi vida, Dios mío, amor mío y mi todo.Jaculatoria. Dios mío y mi todo.
Se lee el Acto para la Comunión espiritual para todos los días Visita a María Santísima Lleguémonos confiadamente al Trono de la gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar la gracia con oportuno auxilio (Hebr. 4, 16). Dice San Antonio que este trono es María, por quien dispensa Dios todas las gracias. ¡Oh, Reina amabilísima! Si tanto deseáis ayudar a los pecadores, ved aquí un gran pecador que a vos recurre. Ayudadme mucho y ayudadme pronto.Jaculatoria. Único refugio de los pecadores, tened misericordia de mí (San Agustín).
Se lee la Oración a María Santísima para todos los díasVisita al Patriarca San José Habiendo Dios destinado a San José para ejercer el noble cargo de padre sobre la augusta persona del Verbo encarnado, debe tenerse por cierto que le confirió todas las dotes de sabiduría y santidad que le eran menester para ello. ¡Oh, bienaventurado Patriarca! Vos que ahora estáis en el Cielo, cerca de vuestro amado Jesús, tened compasión de mí, que vivo todavía en este valle de miseria, rodeado de tantos enemigos y siempre expuesto al peligro de perder la gracia de Dios. Socorredme, pues, amorosamente; cubridme con las alas de vuestro poderoso patrocinio, y no dejéis de protegerme hasta que me halle en posesión de la patria bienaventurada.