VIRTUDES DE LA VIRGEN MARIA PARA LOS PRIMEROS SABADOS
-Se rezan siete Ave marías en memoria de los 7 Principales Privilegios de María:
ACTO DE CONTRICIÓN
-Se rezan estas oraciones todos los sábados del Septenario-
¡Oh, Dios y Señor Omnipotente! Creador y conservador de todas las cosas, que me creasteis a vuestra imagen y semejanza, dándome los medios para que llegue a gozar en el cielo de la misma felicidad eterna de que Vos gozáis. Me amáis con un amor eterno y me habéis protegido en todos los instantes de mi vida.
Cuando anduve extraviado y lejos del verdadero bien, no me abandonasteis a mi perdición, sino que, como padre amoroso, me enseñasteis el camino de la salvación llamándome al arrepentimiento de mis culpas.
Mas yo, ingrata criatura, después de tan grandes beneficios he tenido atrevimiento para ofender de nuevo a mi generoso Bienhechor. Reconozco, Dios mío, el exceso de mi maldad y por eso, postrado a vuestros pies os pido perdón de mi pasada ingratitud. Me pesa de haberos ofendido, ¡oh Bondad infinita! Haced que mi corazón arrepentido os pague en adelante el tributo de amor que os debe; haced que llore siempre la inexplicable locura que cometí amando más a las criaturas que a mi Creador. Compadeceos de mi miseria y concededme una vez más vuestra misericordia, que yo os prometo, desde ahora, enmendar mi vida y amaros hasta el fin como a mi única esperanza. Amén.
ORACIÓN A NUESTRA MADRE
Vos sois, oh Madre mía, la misma Virgen compasiva que viendo la cautividad de los fieles bajo el imperio de los islámicos, os acordasteis de habernos recibido por hijos al pie de la cruz y descendisteis de los cielos a aliviar nuestros males y a revelarnos el dulce título de la Merced. Ante tan singular favor que hicisteis al mundo cristiano, me siento animado para llegar hasta vuestro trono a implorar vuestra misericordia en favor de las necesidades de mi alma.
Quisiera amar a Dios sobre todas las cosas, como lo han amado los justos de todos los tiempos; pero el amor desordenado de las criaturas viene a separarme de su santo amor. Quisiera ser humilde, caritativo y mortificado; mas, las pasiones y el amor propio se rebelan contra mi espíritu y nunca salgo de este infeliz estado que puede llevarme a la perdición eterna. Ayudadme vos, oh Madre de la Merced, a corresponder a las inspiraciones de la gracia y a realizar la obra de mi salvación.
A fin de asegurarme más vuestra maternal protección, os ofrezco ahora el homenaje y los afectos de mi pobre corazón. Aceptad, Señora mía, junto con el amor que me inspira vuestro nombre celestial, el obsequio de este piadoso ejercicio que consagro a vuestra gloria y a vuestro culto. Aceptad las visitas que vendré a hacer a vuestra imagen querida y oíd benigna mis súplicas desde el cielo. Vos que oísteis tantas veces los ruegos de los cautivos, de los navegantes y de los afligidos, oídme también a mí. Vos que tenéis esos brazos abiertos para recibir a vuestros hijos y que disponéis de las gracias del Señor, recibidme bajo vuestra protección y derramad sobre mi alma vuestras bendiciones para que no abandone jamás el amor y el servicio de mi Dios. Amén.
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS==
Todas las criaturas de la tierra os alaben, oh María, y a todas se extiendan vuestras mercedes y misericordia. Socorred nuestra Iglesia Santa en sus actuales necesidades; asistid a los sacerdotes y nuestros superiores, haced que todos los fieles los respeten y obedezcan y que vuelvan a la verdadera fe los herejes y cismáticos.
Iluminad a los pobres infieles, redimid a los cautivos de los vicios, consolad a los afligidos y asistid a los agonizantes. Apagad el fuego de las guerras y conservad la paz entre los cristianos. Puesto que sois Madre nuestra, protegednos y amparadnos a todos, especialmente a las benditas almas del Purgatorio, por quienes ofrecemos todo el mérito de este septenario, implorando vuestras mercedes en favor de todas ellas, y en particular por las que nos pertenecen más de cerca, para que vayan un día a gozar de la eterna felicidad de la gloria. Amén.
Tus mercedes y amnistía sean mi fuerza en adelante,
R/. Te lo ruego, Virgen Pía, por Jesús Hostia Sangrante.
--Se termina rezando una SALVE
a nuestra Santísima Madre por las necesidades de la Iglesia.
PRIMER SÁBADO
-Se rezan siete Ave marías en memoria de los 7 Principales Privilegios de María:
Los 7 Principales Privilegios de María
1°. El Primer privilegio de María es haber sido inmaculada desde el primer instante de su concepción
Ave María.
2° El segundo privilegio de María es haber sido saludada por un ángel que le anunció que sería Madre del Mesías prometido.
Ave María.
3° El tercer privilegio de María es haber sido elevada a la dignidad de Madre de Dios hecho hombre para redimir al mundo.
Ave María.
4° El cuarto privilegio de María es ser la Virgen de las vírgenes.
Ave María.
5° El quinto privilegio de María es ser más santa que todos los santos. No pecó ni aun levemente, ni cometió la más ligera imperfección.
Ave María.
6° El sexto privilegio de María es ser la Corredentora de la humanidad, culpable por el pecado de Adán.
Ave María.
7° El séptimo privilegio de María es ser compasiva Mediadora entre Dios y los hombres.
Ave María.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora, y siempre; y por los siglos de los siglos Amén.
Tus mercedes y amnistía sean mi fuerza en adelante,
R/. Te lo ruego, Virgen Pía, por Jesús Hostia Sangrante.
l acto de contrición y la oración preparatoria como en el primer día. Luego se rezan siete Ave Marías en la memoria de los siete principales Virtudes de María.
Las 7 Principales Virtudes de María
1ª La primera virtud es la fe ardiente con que creyó las palabras del ángel de la Anunciación que le prometió sería Madre y Virgen a la vez, enseñándonos así a creer los divinos misterios aunque sean incomprensibles a la razón humana.
Ave María...
2ª La segunda virtud es la esperanza firme con que aguardaba el consuelo del cielo en las tristeza y la protección de Dios en las necesidades, para enseñarnos a no desconfiar de los auxilios divinos aunque nos veamos en grandes tribulaciones.
Ave María...
3ª La tercera virtud es la caridad o amor de Dios que jamás se entibió en María durante toda su vida. Imitémosla nosotros elevando todos los días nuestro corazón a Dios con acto de amor divino.
Ave María...
4ª La cuarta virtud es la prudencia con que siempre supo ordenar sus acciones a la mayor gloria de Dios y bien de su alma, sin exponerse jamás al peligro de pecar.
Ave María...
5ª La quinta virtud es la justicia con que cumplió exactísimamente los deberes para con Dios y para con el prójimo.
Ave María...
6ª La sexta virtud es la fortaleza para vencer las dificultades que se oponían al cumplimiento de la voluntad de Dios en todas las cosas.
Ave María...
7ª La séptima virtud es la templanza con que moderaba los apetitos de los sentidos.
Ave María...
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora, y siempre; y por los siglos de los siglos Amén.
Tus mercedes y amnistía sean mi fuerza en adelante,
R/. Te lo ruego, Virgen Pía, por Jesús Hostia Sangrante.
===SEGUNDO SÁBADO===
=El acto de contrición y la oración preparatoria como en el primer día. Luego se rezan siete Ave Marías en la memoria de los siete principales Virtudes de María.
Las 7 Principales Virtudes de María
1ª La primera virtud es la fe ardiente con que creyó las palabras del ángel de la Anunciación que le prometió sería Madre y Virgen a la vez, enseñándonos así a creer los divinos misterios aunque sean incomprensibles a la razón humana.
Ave María...
2ª La segunda virtud es la esperanza firme con que aguardaba el consuelo del cielo en las tristeza y la protección de Dios en las necesidades, para enseñarnos a no desconfiar de los auxilios divinos aunque nos veamos en grandes tribulaciones.
Ave María...
3ª La tercera virtud es la caridad o amor de Dios que jamás se entibió en María durante toda su vida. Imitémosla nosotros elevando todos los días nuestro corazón a Dios con acto de amor divino.
Ave María...
4ª La cuarta virtud es la prudencia con que siempre supo ordenar sus acciones a la mayor gloria de Dios y bien de su alma, sin exponerse jamás al peligro de pecar.
Ave María...
5ª La quinta virtud es la justicia con que cumplió exactísimamente los deberes para con Dios y para con el prójimo.
Ave María...
6ª La sexta virtud es la fortaleza para vencer las dificultades que se oponían al cumplimiento de la voluntad de Dios en todas las cosas.
Ave María...
7ª La séptima virtud es la templanza con que moderaba los apetitos de los sentidos.
Ave María...
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora, y siempre; y por los siglos de los siglos Amén.
Tus mercedes y amnistía sean mi fuerza en adelante,
R/. Te lo ruego, Virgen Pía, por Jesús Hostia Sangrante.
ORACIÓN PARA EL SEGUNDO SÁBADO
Para implorar la protección de María.
Cuando contemplo, oh Madre mía, vuestra imagen y veo el blanco escapulario que me mostráis desde lo alto de vuestro trono, me parece que siento una voz interior que me dice: venid a mí, acercaos a recibir esta prenda de mi amor y conservadla como un recuerdo de vuestra Madre. Yo he obedecido a esa voz misteriosa que me llama, y aquí me tenéis, Señora mía, en posesión de vuestra santa insignia que no abandonaré jamás porque ella me recuerda el cielo y me alienta para trabajar en mi propia santificación.
Pero de poco me servirá si vos no venís en mi ayuda. Me encuentro en medio del mundo, rodeado de peligros, de engaños y ocasiones de ofender a Dios; si vos no me sostenéis con vuestras inspiraciones, puedo caer y abandonarme a los extravíos de mis pasiones. El título de hijo vuestro exige de mí una vida más perfecta, una vida de verdadero cristiano y ¿a quién debo acudir sino a vos para que me ayudéis en la reforma de mi conducta? La divisa de vuestro santo escapulario me trae a la memoria las mercedes que habéis hecho a vuestros servidores; hacedme también a mí la gracia de preservarme del pecado para que lo lleve con pureza de alma y me haga digno de vuestros premios. Yo os prometo llevar siempre conmigo esta santa insignia y estimarla como un don inapreciable porque ella me habla de vos, me recuerda vuestra misericordia y me asegura vuestra valiosa protección durante la vida y en la hora de mi muerte. Amén.
=Oración Final como en el primer día.
TERCER SÁBADO===
=El acto de contrición y la oración preparatoria como en el primer día. Luego se rezan siete Ave Marías en la memoria de los siete gozos de María en la tierra.
Los 7 Principales Gozos de María.
1° El primer gozo en la tierra fue la Encarnación del Hijo de Dios en su purísimo seno, por obra del Espíritu Santo.
Ave María...
2° El segundo gozo de María en la tierra fue el Nacimiento de su divino Hijo y la adoración de los ángeles y pastores.
Ave María...
3° El tercer gozo de María en la tierra fue cuando los Magos de Oriente adoraron a su Santísimo Hijo como a verdadero Dios, Rey y Salvador del mundo.
Ave María...
4° El cuarto gozo de María en la tierra fue cuando, después de haber perdido a su amado Hijo, lo encontró en el templo, en medio de los doctores de la ley.
Ave María...
5° El quinto gozo de María en la tierra fue cuando vio a Jesús resucitado, resplandeciente y coronado de gloria.
Ave María...
6° El sexto gozo de María en la tierra fue cuando vio a su divino Hijo subir glorioso a los cielos para sentarse a la diestra de su Eterno Padre.
Ave María...
7° El séptimo gozo de María en la tierra fue cuando vio al Espíritu Santo descender sobre Ella y los apóstoles, el día de Pentecostés, para comunicarles sus dones.
Ave María...
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora, y siempre; y por los siglos de los siglos Amén.
Tus mercedes y amnistía sean mi fuerza en adelante,
R/. Te lo ruego, Virgen Pía, por Jesús Hostia Sangrante.
ORACIÓN PARA EL TERCER SÁBADO
En que se pide la perfección cristiana.
Oh María de la Merced, que bajasteis del cielo para romper las cadenas del cautiverio, dad una mirada al interior de mi alma y venid a desligarme de los lazos que me tienen atado a la servidumbre de mis pasiones los afectos desordenados, la indiferencia religiosa, el orgullo y el amor propio están echando en mí profundas raíces. La disipación y el espíritu del mundo han invadido todo mi ser; ya no amo a Dios como en otro tiempo, mi fe se va debilitando y ya no siento gusto para ocuparme de las cosas del cielo; sólo me falta caer en el abismo de la culpa para consumar la desgracia de perder a Dios y quedar esclavo del demonio.
Pero cuando pienso que vos sois mi protectora y mi Madre, revive en í la esperanza y no dudo de salir de este lamentable estado. Penetrad, pues, oh Redentora celestial, en la cárcel de mi alma y romped las cadenas que me tienen ligado a la esclavitud de mis sentidos. Acordaos de que un día os compadecisteis de las lágrimas y dolores de los cautivos, para que me libréis también a mí del cautiverio del pecado. Lavad todas las manchas de mi alma, purificad mi corazón y mis afectos, a fin de que pueda llevar una vida más perfecta; y esos grillos rotos que tenéis en vuestras manos, como símbolo de las muchas almas que habéis salvado y redimido, atestiguarán que también a mí me librasteis del poder de mis enemigos y me protegisteis hasta conducirme al cielo, donde os alabe y bendiga para siempre. Amén.
=Oración Final como en el primer día.
CUARTO SÁBADO===
=El acto de contrición y la oración preparatoria como en el primer día. Luego se rezan siete Ave Marías en la memoria de las siete virtudes de María en la tierra.
Las 7 Virtudes de María
1ª La primera virtud es la castidad en la que aventaja María a los mismos ángeles, y nos enseña a huir de las ocasiones y peligros de perderla
Ave María.
2ª La segunda virtud es la humildad con que servía a San José y a Santa Isabel, su prima, después de haber llegado a la suprema dignidad de Madre de Dios, en lo cual nos enseña a amar los oficios humildes y a servir a nuestros inferiores.
Ave María.
3ª La tercera virtud es la perseverancia en los esfuerzos que realizó por los deberes que esta vida exige para criar a su divino Hijo en sus necesidades humanas, enseñándonos a no desesperar en la educación y sostén de los hijos en lo natural y lo sobrenatural.
Ave María.
4ª La cuarta virtud es la pobreza, que la hacía contentarse, siendo reina del cielo y de la tierra, con un pobre vestido y una modesta habitación.
Ave María.
5ªLa quinta virtud es la paciencia con que sufría en silencio y resignación sus trabajos, enseñándonos así a sufrir por nuestras culpas lo que Ella sufría siendo santa.
Ave María.
6ª La sexta virtud es la modestia con que guardaba cuidadosamente sus sentidos, adornando sus acciones con el decoro y el pudor.
Ave María.
7ª La séptima virtud es el recogimiento interior con que mantenía siempre la comunicación con Dios, enseñándonos a no disipar demasiado nuestro espíritu.
Ave María.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora, y siempre; y por los siglos de los siglos Amén.
Tus mercedes y amnistía sean mi fuerza en adelante,
R/. Te lo ruego, Virgen Pía, por Jesús Hostia Sangrante.
ORACIÓN PARA EL CUARTO SÁBADO
En que se pide al amor de Dios.
Reconozco, oh Madre mía de la Merced, que el amor a Dios ha producido a todos los santos que ahora rodean vuestro trono de gloria en el cielo. Yo también deseo ir un día a alabaros en su compañía, después de imitar sus ejemplos aquí en la tierra, amando con fidelidad a Dios y practicando vuestra devoción, como lo han hecho vuestros hijos predilectos, a quienes sacasteis de los peligros del siglo para agregarlos a vuestra santa familia y honrarlos con vuestro blanco escapulario.
Mas, al ver la tibieza y disipación en que está mi espíritu, vengo a pediros la gracia de un verdadero amor a Dios para salvar mi alma porque hasta hoy, en vez de haberlo amado sobre todas las cosas, he vivido largo tiempo en la indiferencia y olvidado de mi último fin. He buscado mi felicidad en las riquezas, en los placeres y pasatiempos del mundo y me he acordado pocas veces de la belleza infinita que merece todo mi amor.
Pero desde hoy, en adelante, quiero reformar mi vida y recuperar el tiempo que he perdido amando desordenadamente los bienes de la tierra; por eso acudo a Vos para que me alcancéis este favor, ya que sois mi abogada y protectora. Ojalá merezca yo, por vuestra intercesión, obtener el amor de aquel Dios que me amó desde la eternidad y antes que yo pudiera amarlo; de aquel Dios que me creó para Sí, que me dió ángeles para que me guardasen y que me tienen prometido el cielo en cambio de mi amor. Inclinad, pues, Señora, vuestros oídos a mi petición y prometedme rogar por mí para alcanzar esta gracia que tanto deseo . Amén.
=Oración Final como en el primer día.
QUINTO SÁBADO===
=El acto de contrición y la oración preparatoria como en el primer día. Luego se rezan siete Ave Marías en la memoria de los siete grados de amor con que María amaba a Dios.
Los 7 grados de Amor con que María amaba a Dios.
Estos son los siete grados del amor de María, según San Bernardino de Sena.
–Sermones, vol. III– Sermón IX, pág. 104 y siguientes.– Venetiis 1591.
1° El primer grado es el amor de separación por el cual María huyó y se alejó de todo aquello que era contrario al amor purísimo de su Amado.
Ave María.
2° El segundo grado es el amor de transformación, que deificó y unió insuperablemente a Dios el alma de María en la concepción de su divino Hijo
Ave María.
3° El tercer grado es el amor de comunicación, con el cual María inflamaba y comunicaba al prójimo el fuego del amor de Dios que ardía en su corazón.
Ave María.
4° El cuarto grado es el amor de júbilo y gozo con que María glorificaba y cantaba a Dios, en su corazón, cánticos de amor y de gratitud por los beneficios recibidos.
Ave María.
5° El quinto grado es amor de gusto y sabor espiritual con que discernía y gustaba las diversas propiedades del amor divino.
Ave María.
6° El sexto grado es amor de compasión con que se condolía, como Madre amorosa, de nuestros innumerables pecados y defectos.
Ave María.
7° El séptimo grado es el amor de consumación o perfección con el cual nos convida a ser perfectos, observando fielmente los preceptos y los consejos del Señor.
Ave María.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora, y siempre; y por los siglos de los siglos Amén.
Tus mercedes y amnistía sean mi fuerza en adelante,
R/. Te lo ruego, Virgen Pía, por Jesús Hostia Sangrante.
ORACIÓN PARA EL QUINTO SÁBADO
En que se pide la contrición.
Aquí tenéis, oh Madre de la Merced, al más ingrato de vuestros hijos que viene a implorar vuestros favores.
Además de la existencia, Dios me ha concedido todos los dones necesarios para alcanzar mi salvación, pero en vez de agradecerle sus beneficios, yo no he pensado más que en dar gusto a mis sentidos quebrantando su Santa Ley. Soy aquel hijo pródigo que habiendo recibido una rica herencia de gracias celestiales, fui a perderla en los engaños de la vida, apartándome de mi buen Padre. Pero, conociendo ya mis desvaríos, acudo a Vos, Señor mía, que sois el refugio de los pecadores, para que me alcancéis la contrición perfecta de mis pasadas culpas.
Grande es esta gracia que os pido, pero muy conforme con vuestra piedad y misericordia. Vos que concedisteis a vuestros hijos redentores el valor y la constancia para confesar la fe en presencia e sus enemigos; Vos que les ayudasteis a conquistar la palma del martirio, me habéis de alcanzar a mí el don inestimable de la contrición que me hará grato a los ojos de Dios y de los ángeles.
El lograrla me inspirará obras de penitencia, hará de mí un templo vivo del Espíritu Santo y me dará el amor a Dios, como prenda infalible de perdón. Por los méritos de vuestro divino Hijo, alcanzadme esta gracia para que se pierda en mí el fruto de la redención, para que sepa agradecer lo mucho que debo a mi Salvador y para que le ame eternamente. Amén.
=Oración Final como en el primer día.
==SEXTO SÁBADO===
=El acto de contrición y la oración preparatoria como en el primer día. Luego se rezan siete Ave Marías venerando el Cuerpo y el Alma de la Santísima Virgen.
1° Santísima Madre de Dios, alabo y bendigo las manos purísimas con que ayudasteis y servisteis a vuestro divino Hijo.
Ave María.
2° Santísima Madre de Dios, alabo y bendigo vuestros ojos dichosos que miraron tantas veces al Mesías que desearon ver los reyes y profetas.
Ave María.
3° Santísima Madre de Dios, alabo y bendigo vuestros castos oídos que oyeron las palabras de vida del Maestro divino.
Ave María.
4° Santísima Madre de Dios, alabo y bendigo vuestro corazón que amó tan tiernamente al Creador.
Ave María.
5° Santísima Madre de Dios, alabo y bendigo la memoria en que conservasteis las divinas enseñanzas de Jesús.
Ave María.
6° Santísima Madre de Dios, alabo y bendigo el entendimiento con que comprendisteis la ciencia de la salvación.
Ave María.
7° Santísima Madre de Dios, alabo y bendigo la voluntad con que ejecutasteis los designios del Señor.
Ave María.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora, y siempre; y por los siglos de los siglos Amén.
Tus mercedes y amnistía sean mi fuerza en adelante,
R/. Te lo ruego, Virgen Pía, por Jesús Hostia Sangrante.
ORACIÓN PARA EL SEXTO SÁBADO
Siempre que pienso en el problema de mi salvación, oh Madre mía, me siento sobrecogido de un justo temor en vista de la incertidumbre de mi suerte futura. Pero cuando me acuerdo que Vos sois la Salvadora de los pecadores y la fuente de todas las gracias, me siento consolado y alentado para pediros que me ayudéis a conseguir mi eterna salvación. Es verdad que he merecido muchas veces el infierno, que he abusado de la misericordia de Dios, volviendo a ofenderle cada vez que me ha perdonado; pero Vos que vinisteis al mundo a salvar a los que estaban en peligro de perderse, me habéis de preparar un camino seguro para llegar al cielo.
Vos que librasteis de los lazos del demonio a tantas almas, colocándolas a la sombra de vuestro santuario para que formasen la porción escogida de vuestra familia mercedaria; Vos que velasteis, como Madre solícita, por aquellos hijos vuestros y los protegisteis hasta introducirlos en el cielo, adornados con la aureola de la santidad, me habéis de proteger también a mí a fin de que adopte los medio más eficaces para salvar mi alma. Amén.
=Oración Final como en el primer día.
==SÉPTIMO SÁBADO===
=El acto de contrición y la oración preparatoria como en el primer día. Luego se rezan siete Ave Marías en memoria de los siete Gozos de María en el Cielo.
1° El primer gozo de María es su gloriosa Asunción en cuerpo y alma a los cielos.
Ave María...
2° El segundo gozo de María en el Cielo es por estar coronada como Reina de la creación.
Ave María...
3° El tercer gozo de María en el Cielo es estar sentada a la diestra de su divino Hijo.
Ave María...
4° El cuarto gozo de María en el Cielo es verse enaltecida sobre los ángeles y santos por su incomparable pureza y santidad.
Ave María...
5° El quinto gozo de María es porque todos los justos del cielo la aman, obedecen y glorifican como su Reina.
Ave María...
6° El sexto gozo de María en el Cielo es porque toda la Iglesia militante acude a Ella como a su Madre y abogada.
Ave María...
7° El séptimo gozo de María en el Cielo es porque su divino Hijo le concede todas las gracias que Ella pide para nuestro bien.
Ave María...
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora, y siempre; y por los siglos de los siglos Amén.
Tus mercedes y amnistía sean mi fuerza en adelante,
R/. Te lo ruego, Virgen Pía, por Jesús Hostia Sangrante.
ORACIÓN PARA EL SÉPTIMO Y ÚLTIMO SÁBADO
En que se pide la gracia de una Buena Muerte
Gracias os doy, oh Madre Santísima de la Merced, por los favores que en todos los tiempos habéis dispensado a la Iglesia católica y por los que me habéis concedido a mí en tantas ocasiones. En este último día, que consagro a honrar vuestro nombre y a recordar vuestras glorias, os pido que me concedáis la gracia de perseverar hasta el fin practicando la virtud y amando vuestra santa devoción. Bien sabéis, Señora mía, que la virtud no está segura en este mundo y que llevamos en vasos quebradizos los tesoros de la gracia divina. ¿Quién me librará de los culpables extravíos si Vos no me tendéis la mano para llegar con facilidad al final de mi carrera?
A causa de mis culpas, tengo razón para temer en mi última hora; he ofendido tantas veces a mi buen Dios, que tiemblo ante la sentencia final del justo Juez. Por eso quiero asegurarme, para aquel peligroso trance, vuestra maternal protección. Amparadme, pues Madre mía, desde hoy y dadme la perseverancia en el amor y en el servicio de Dios, mientras me dure la vida, para asegurar mi fin. Dadme también la perseverancia en vuestro amor, para consagrar el resto de mis días a celebrar vuestro culto, a meditar vuestras perfecciones y a imitar vuestras virtudes, a fin de prepararme de este modo a la muerte de los justos. Amén.
Oración Final como en el primer día.