miércoles, 21 de enero de 2015

La meditación de la Palabra para los días jueves
     Desde Medjugorje nuestra Madre del Cielo nos invita a que leamos todos los jueves (si es posible ante el Santísimo) el pasaje de Mateo, cap. 6 versículos del 24 al 34 que aquí transcribimos:
     24 Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.
     25 « Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
     26 Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?
     27 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?
     28 Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.
     29 Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
     30 Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?
     31 No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?
     32 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
     33 Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
     34 Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal. (Mt 6,24-34)

Súplica a Dios 

     La Sma. Virgen le dictó la siguiente oración a Jelena el 
22/6/85, aconsejándole que la recitasen en su grupo de oración:

Oh, Dios, nuestro corazón está en profunda oscuridad,
a pesar de nuestra unión a tu Corazón.
Nuestro corazón se debate entre Vos y satanás.
¡No permitas que eso ocurra!
Todas las veces que el corazón está dividido
entre el bien y el mal,
que sea iluminado por tu luz
y que reencuentre la unidad.
No permitas nunca
que en nosotros haya dos amores,
que puedan en nosotros coexistir dos creencias.
Que nunca cohabiten en nosotros
la mentira y la sinceridad,
el amor y el odio,
la honestidad y la deshonestidad,
la humildad y el orgullo.
Ayúdanos, en cambio,
para que nuestro corazón se eleve hacia Vos, como el de un niño.
Haz, Señor, que nuestro corazón esté radiante de paz
y que de ella tenga siempre nostalgia.
Haz que puedan habitar en nosotros
tu santa voluntad y tu amor.
Que deseemos, al menos algunas veces, ser tus hijos.
Y cuando, Oh Señor, deseemos ser tus hijos,
acuérdate de nuestros pasados deseos
y ayúdanos a nuevamente acogerte.
Te abrimos nuestros corazones
para que viva en nosotros tu santo amor.
Te abrimos nuestras almas
para que sean tocadas por tu santa misericordia,
que nos ayudará a ver claramente todos los pecados,
y nos hará comprender
que es el pecado el que nos hace impuros.
Deseamos, Dios, ser tus hijos
humildes y devotos,
para poder volvernos
tus hijos amados y sinceros,
así como el Padre quiere de nosotros.
Jesús, hermano nuestro, ¡ayúdanos!
a que obtengamos del Padre su bondad
y a que seamos buenos hacia Él.
Ayúdanos, Oh Jesús,
a comprender bien lo que Dios nos da,
porque a veces renunciamos a hacer
una buena acción, casi como si fuese un mal para nosotros. 


Consagración al Corazón de Jesús
     "Oren y oren. Toda la parroquia debe rezarle todos los días a los Corazones de Jesús y de María durante la novena de la Inmaculada Concepción". Ese mismo día (28/11/83) la Sma. Virgen dictó las dos siguientes oraciones:

Oh, Jesús, sabemos que eres manso (Mt 11,29),
que has dado tu corazón por nosotros,
que fuiste coronado de espinas por nuestros pecados.
Sabemos que aún hoy ruegas por nosotros,
para que no nos perdamos.
Jesús, acuérdate de nosotros si caemos en el pecado.
Con tu corazón santísimo
haz que nos amemos entre todos nosotros.
Haz que desaparezca el odio entre los hombres.
Muéstranos tu amor.
Todos nosotros te amamos
y deseamos que nos protejas,
con tu Corazón de Buen Pastor.
¡Entra, Jesús, en cada corazón!
Golpea a la puerta de nuestros corazones,
sé paciente y tenaz con nosotros.
Estamos aún encerrados en nosotros mismos
porque no hemos comprendido tu voluntad.
Golpea sin cansarte, Oh Jesús,
haz que nuestros corazones se abran a Ti,
al menos acordándonos de la Pasión
que sufriste por nosotros.
Amén.
Consagración al Corazón de Jesús
     "Oren y oren. Toda la parroquia debe rezarle todos los días a los Corazones de Jesús y de María durante la novena de la Inmaculada Concepción". Ese mismo día (28/11/83) la Sma. Virgen dictó las dos siguientes oraciones:

Oh, Jesús, sabemos que eres manso (Mt 11,29),
que has dado tu corazón por nosotros,
que fuiste coronado de espinas por nuestros pecados.
Sabemos que aún hoy ruegas por nosotros,
para que no nos perdamos.
Jesús, acuérdate de nosotros si caemos en el pecado.
Con tu corazón santísimo
haz que nos amemos entre todos nosotros.
Haz que desaparezca el odio entre los hombres.
Muéstranos tu amor.
Todos nosotros te amamos
y deseamos que nos protejas,
con tu Corazón de Buen Pastor.
¡Entra, Jesús, en cada corazón!
Golpea a la puerta de nuestros corazones,
sé paciente y tenaz con nosotros.
Estamos aún encerrados en nosotros mismos
porque no hemos comprendido tu voluntad.
Golpea sin cansarte, Oh Jesús,
haz que nuestros corazones se abran a Ti,
al menos acordándonos de la Pasión
que sufriste por nosotros.
Amén.

Soy todo tuyo María   
Virgen María, Madre mía, me consagro a ti
y confío en tus manos toda mi existencia.
Acepta mi pasado con todo lo que fue.
Acepta mi presente con todo lo que es.
Acepta mi futuro con todo lo que será.
Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy,
todo lo que he recibido de Dios.
Te confío mi inteligencia, mi voluntad, mi corazón.
Deposito en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores,
mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías.
Custodia mi vida y todos mis actos
para que le sea más fiel al Señor
y con tu ayuda alcance la salvación.
Te confío ¡Oh María! mi cuerpo y mis sentidos
para que se conserven puros y me ayuden en el ejercicio de las virtudes.
Te confío mi alma
para que tú la preserves del mal.
Hazme partícipe de una santidad igual a la tuya;
hazme conforme a Cristo, ideal de mi vida.
Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi juventud,
para que tú me ayudes a no envejecer en la fe.
Te confío mi capacidad y deseos de amar;
enséñame y ayúdame a amar como tú has amado
y como Jesús quiere que se ame.
Te confío mis incertidumbres y angustias
para que en tu corazón yo encuentre seguridad,
sostén y luz en cada instante de mi vida.
Con esta consagración me comprometo a imitar tu vida.
Acepto las renuncias y sacrificios que esta elección comporta
y te prometo, con la gracia de Dios y con tu ayuda,
ser fiel al compromiso asumido.
¡Oh María!, soberana de mi vida y de mi conducta,
dispón de mí y de todo lo que me pertenece,
para que camine siempre junto al Señor bajo tu mirada de Madre.
¡Oh María! Soy todo tuyo
y todo lo que poseo te pertenece ahora y siempre. ¡Amén!
ORACION A MARIA
REINA DE LOS ANGELES

¡Oh Augusta Reina de los Cielos
y Señora de los Ángeles!
Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad la santas legiones para que,bajo vuestras ordenes,combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.
¿Quién como Dios?
Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén.

Ante el gran combate espiritual que libramos, Dios ha querido proveer por nosotros. Pero debemos rezar si deseamos su ayuda.

Escribe acerca de la Reina de los Angeles el Venerable Luis Eduardo Cestac, fundador de la Congregación de las Siervas de María:
En 1863 un alma... sintió su mente elevada hacia la Santísima Virgen, quien le dijo que efectivamente, los demonios andaban sueltos por el mundo, y que había llegado la hora de rogarle como Reina de los Ángeles pidiéndole las legiones santas para combatir y aplastar los poderes infernales.

"Madre mía", dijo esta alma, "¿ya que sois tan buena, no podrías enviarlas sin que os rogáramos?"
"No", respondió la Santísima Virgen, "la oración es condición impuesta por Dios para alcanzar las gracias".
 "Entonces, Madre mía", dijo el alma "¿querrías enseñarme Vos la manera de rogaros?"
Y creyó escuchar la oración “Oh Augusta Reina...”

El señor Cestac fue el depositario de esta oración. Lo primero que hizo fue presentarla a Monseñor Lacroix, obispo de Bayona, quien le dio su aprobación. Inmediatamente mandó imprimir medio millón de ejemplares, que distribuyó gratis por todas partes.

No estará demás advertir que, durante la primera impresión, las máquinas se rompieron dos veces. La oración a la Reina de los Ángeles se extendió rápidamente y fue aprobada por muchos obispos y arzobispos. 
San Pío X concedió trescientos días de indulgencia a quienes la rezaren. 
NOVENA A LA VIRGEN MILAGROSA
Inmaculada Virgen María,
Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Madre nuestra, penetrados de la mas amable confianza y de tu poderosa intercesión, manifestada con tanta frecuencia por la Medalla Milagrosa, nosotros tus hijos, amable y confiadamente te imploramos nos obtengas las gracias y favores que pedimos durante esta novena, si conviene a nuestras almas inmortales y a las almas de quienes ahora encomendamos.
(Mencione el favor que desea).
Tu sabes, María, con cuanta frecuencia nuestras almas han sido santuario de tu Hijo, que odia la iniquidad. Alcánzanos, pues, un profundo odio al pecado y tal pureza de corazón que nos desliguemos de cuanto impida ir a Dios. Que nuestros pensamientos, palabras y acciones se dirijan siempre a su mayor gloria.

Consíguenos también espíritu de oración y abnegación para que recobremos por la penitencia lo que habíamos perdido por el pecado y finalmente lleguemos a aquella dichosa morada donde tú eres la Reina de los ángeles y de los santos. Amén.
¡Oh María, concebida sin pecado!
¡Rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
(3 veces)
Novena al Inmaculado Corazón
"¡Corazón inmaculado de María!,
desbordante de amor a Dios y a la humanidad,
y de compasión por los pecadores,
me consagro enteramente a ti.
Te confío la salvación de mi alma.

Que mi corazón esté siempre unido al tuyo,
para que me separe del pecado,
ame mas a Dios y al prójimo
y alcance la vida eterna
juntamente con aquellos que amo.

Medianera de todas las gracias,
y Madre de misericordia,
recuerda el tesoro infinito que tu divino Hijo
ha merecido con sus sufrimientos
y que nos confió a nosotros sus hijos.

Llenos de confianza en tu maternal corazón,
que venero y amo,
acudo a ti en mis apremiantes necesidades.
Por los méritos de tu amable e inmaculado Corazón
y por amor al Sagrado Corazón de Jesús,
obténme la gracia que pido
(mencionar el favor que se desea)

Madre amadísima,
si lo que pido no fuere conforme a la voluntad de Dios,
intercede para que se conceda lo que sea para la mayor gloria de Dios y el bien de mi alma.
Que yo experimente la bondad maternal de tu corazón
y el poder su pureza intercediendo ante Jesús
ahora en mi vida y en la hora de mi muerte. Amen."

Rosario a María Niña Divina Infantita

Imagen Venerada en la Parroquia San Pedro Apóstol Tejupilco, México
Imagen Venerada en la Parroquia San Pedro Apóstol Tejupilco, México
Jaculatoria:
V.Esta Niña Angelical de los cielos escogida.
R. Es la Reina concebida sin la culpa original.

Primer misterio:
     Tanto amor para ti mi pecho encierra que observarte quisiera, Madre mía, más… ¿Puede dar la tierra algo digno de ti Virgen María?
     ¿Existirá algo en este bajo suelo que ofrecer a la Santa de las santas, si tienes allá en el cielo coros de serafines a tus plantas?
     ¿Lucirían en tu trono esas estrellas que vistas desde  aquí nos maravillan? ¿Junto a ti serían bellas  si con la luz de tus pupilas brillan?
      ¿Tendrían valor las perfumadas rosas? Cierto es que son vistosos sus colores pero… ¿Serán hermosas al lado de la reina de las flores?
Padre Nuestro, 10 Aves Marías, Gloria y la Jaculatoria

Segundo misterio:
      Podría formar un ramo de azucenas que sean emblema de pureza y calma más… lucirán apenas pues cándida más que ellas es tu alma.
      No hay que buscar camelias, Madre amada, ni claveles purpúreos olorosos, tus labios de granada son Divina Infantita más hermosos.
      Pensaba en las violetas pudorosas que son de la humildad la fiel morada; pero, como las rosas, junto a ti, Reinita mía, no valen nada.
      Ni nomeolvides, suaves, pequeñitos puedo ofrecer para calmar mi anhelo, pues sé que tus ojitos, mas dulces son que su color de cielo.
Padre Nuestro, 10 Aves Marías, Gloria y la Jaculatoria

Tercer misterio:
      ¿Con el rumor del mar haré murmullos para cantar tus gracias que me encantan? Mas… si tienes arrullos de ángeles mil, que tu grandeza cantan.
     Cómo podré con cosas transitorias ensalzar tu poder, Niña Divina, como cantar tus glorias y tu casta belleza peregrina.
     Cómo podrá la lengua miserable alabarte oh María, radiante estrella, si eres la incomparable, la obra de Dios perfecta, la más bella.
     Qué habrá digno de ti, Virgen sagrada, la más pura de todas las mujeres, si estás tan encumbrada que Dios mismo te dice: “BENDITA ERES”
Padre Nuestro, 10 Aves Marías, Gloria y la Jaculatoria

Cuarto misterio:
      Si tu cuna la mecen los querubes y es la cuna escabel donde te sientas, y en un trono de nubes vestida de luceros te presentas.
      Si al ver el sol tu rubia cabellera de ella recoge todos sus fulgores y la celeste esfera a ti debe sus puros resplandores.
      Si de tu frente toma su pureza el blanco lirio que entre espinas crece, y toda la belleza junto a la tuya, oh Niña desaparece.
Padre Nuestro, 10 Aves Marías, Gloria y la Jaculatoria


Quinto misterio:
      Que se le puede dar ala escogida, de todo un Dios que la colmó de dones si no tiene medida oh Madre de mi amor, tus perfecciones.
      Por eso con este Rosario, recibe nuestro amor, nuestro desvelo, y sírvate de arrullo nuestra oración que se levanta al cielo.
Padre Nuestro, 10 Aves Marías, Gloria y la Jaculatoria


Padre Nuestro…

Dios te salve María Santísima, Hija predilecta del Padre.
Aumenta nuestra fe.
Dios te salve María…

Dios te salve María Santísima, Madre amantísima del Hijo.
Aumenta nuestra esperanza.
Dios te salve María…

Dios te salve María Santísima, Esposa Purísima del Espíritu Santo.
Aumenta nuestro amor.
Dios te salve María…

Dios te salve, Reina y Madre…


NUEVA LETANÍA DE LA VIRGEN

Señor, ten piedad de nosotros                             Ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros        

Santa María                                                               Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes
Hija predilecta del Padre
Madre de Cristo Rey
Gloria del Espíritu Santo
Virgen hija de Sión
Virgen pobre y humilde
Virgen sencilla y obediente
Esclava del Señor
Colaboradora del Redentor
Llena de gracia
Fuente de hermosura
Conjunto de todas las virtudes
Fruto escogido de la redención
Discípula perfecta de Cristo
Imagen Purísima de la Iglesia
Mujer nueva
Mujer vestida de sol
Mujer cornada de estrellas
Señora llena de benignidad
Señora llena de clemencia
Señora llena de clemencia
Señora nuestra
Alegría de Israel
Esplendor de la iglesia
Honor del género humano
Abogada de la gracia
Dispensadora de piedad
Auxiliadora del pueblo de Dios
Reina de la caridad
Reina de la misericordia
Reina de la paz
Reina de los ángeles
Reina de los patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina asunta a los cielos
Reina del mundo
Reina del cielo
Reina del universo
Reina y Madre de todos los sacerdotes                     Ruega por ellos

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad y misericordia de nosotros.

Bajo tu amparo nos acogemos, oh, Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que te hacemos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todos los peligros oh Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos, de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

JACULATORIAS



Oraciones breves para mejor mantenernos en la presencia de Dios a lo largo del día.


Las jaculatorias son oraciones breves, encendidas de amor y de cariño, que dirigimos al Señor, a la Virgen Santísima y a los Santos, para mejor mantenernos en la presencia de Dios a lo largo del día.

A JESUCRISTO

V. Jesús manso y humilde de corazón,
R. haz mi corazón semejante al tuyo.

V. Sagrado Corazón de Jesús,
R. en Vos confío.

V. Sagrado Corazón de Jesús,
R. perdónanos y se nuestro Rey.

V. Corazón de Jesús,
R. que os ame y os haga amar.

V. Corazón divino de Jesús,
R. convierte a los pecadores, salva a los moribundos, libra a las almas santas del purgatorio.

V. Dulce corazón de mí Jesús,
R. haz que te ame siempre más y más.

V. Sagrado Corazón de Jesús,
R. protege nuestras familias.

V. En los cielos y en la tierra sea para siempre alabado,
R. el corazón amoroso de Jesús Sacramentado.

V. Sea por siempre bendito y adorado Cristo, Nuestro Señor Sacramentado,
R. Nuestro Rey por los siglos de los siglos.

V. Alabemos y demos gracias en cada instante y momento,
R. al Santísimo y Divinísimo Sacramento.

V. Acordémonos que estamos en la santa presencia de Dios,
R. ¡Adorémosle!

V. ¡Viva Jesús en nuestros corazones!
R. ¡por siempre!

V. ¡Viva Cristo Rey!
R. ¡Viva!

V. Te adoramos ¡oh Cristo!, y te bendecimos,
R. porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

V. Alabado sea Jesucristo.
R. Por los siglos de los siglos. Amén.

V. Buen Jesús, amigo de los niños,
R. bendecid a los niños de todo el mundo.

V. Buen Jesús,
R. me uno a ti de todo corazón.

V. Dad, Señor, descanso eterno a las almas,
R. y la luz perpetua luzca para ellas.

V. El Señor es mi pastor,
R. nada me puede faltar.

V. Jesús, manso y humilde de corazón,
R. haz nuestro corazón semejante al vuestro.

V. Por ti, Jesús, vivo; por ti, Jesús, muero;
R. tuyo soy, Jesús, en vida y en muerte, amén.

V. Señor, auméntanos la fe.

V. Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo.

V. Creo, Señor, pero ayuda mi incredulidad.

V. Jesús Dios mío, os amo sobre todas las cosas.

V. Jesús, mío, ten misericordia de mi.

V. Tuyo soy, para Ti nací,
R. ¿qué quieres Jesús de mí?

Al ESPÍRITU SANTO

V. Espíritu Santo fuente de luz,
R. ¡ilumínanos!

V. Espíritu Santo fuente de sabiduría,
R. guíanos.

V. Espíritu Santo fuente de amor,
R. llénanos.

V. Espíritu Santo, dulce huésped de mi alma,
R. permaneced en mí, y que yo permanezca siempre en ti.

V. Espíritu Santo, dulce huésped de mi alma,
R. permaneced en mí, y que yo permanezca siempre en ti.


A JESÚS, JOSÉ Y MARÍA

V. Jesús, José y María,
R. os doy el corazón y el alma mía.

V. Jesús, José y María,
R. asistidme en mi última agonía.

V. Jesús, José y María,
R. en Vos descanse en paz el alma mía.


A LA VIRGEN MARÍA

V. Ave María Purísima,
R. sin pecado concebida.

V. Dulce Corazón de María,
R. sed la salvación del alma mía.

V. María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia,
R. en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

V. Santa María de Guadalupe
R. ruega por nosotros.

V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva a nuestra patria y conserva nuestra fe.

V. Santa María del buen camino,
R. haz que lleguemos sanos y salvos a nuestro destino.

V. Por tu limpia concepción, ¡oh Soberana Princesa!
R. una muy grande pureza te pedimos de corazón.

V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios,
R. para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

V. Inmaculada reina de la paz,
R. ruega por nosotros.

V. Madre de amor, de dolor y misericordia, R. ruega por nosotros.

V. Oh María sin pecado concebida,
R. ruega por nosotros que recurrimos a ti.

V. Virgen, Madre de Dios, María,
R. rogad a Jesús por mi.

V. Corazón dulcísimo de María,
R. prepáranos un camino seguro.

V. Dulce Corazón de María,
R. sed la salvación mía.

V. Purísimo Corazón de María, virgen santísima,
R. alcánzanos de Jesús la pureza y la humildad de corazón.

A SAN JOSÉ, LOS SANTOS, ÁNGELES Y VARIAS

V. Patriarca San José,
R. ruega por nosotros.

V. San José mi padre y señor,
R. enséñame a querer más cada día a Jesús y María.

V. Haced, San José, que vivamos una vida inocente
R. y esté siempre asegurada bajo vuestro patrocinio.

V. V. Santos y Mártires de Cristo Rey,
R. rueguen por nosotros.

V. Santísima Trinidad, un solo Dios; creo en ti; espero en ti, os amo y os adoro;
R. ten piedad de mí, ahora y en la hora de mi muerte, y salvadme.

V. Haced, San José, que vivamos una vida inocente
R. y esté siempre asegurada bajo vuestro patrocinio.