miércoles, 18 de marzo de 2015


Hay dos rosarios dedicados a San Jose

El primer rosario de San José


Está compuesto por nueve misterios, divididos en tres partes. Cada una de ésta partes está compuesta por una década de cuentas, haciendo un total de 30 cuentas en honor a los 30 años que San José pasó en compañía de Jesús y María. En cada una de las cuentas se reza un Ave María y se termina cada década con un Gloria al Padre.

Los Misterios son los siguientes:

Misterios de la Primera década:
1. La Encarnación
2. La perplejidad de San José (ante el embarazo de la Santísima Virgen)
3. El nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en Belén.

Misterios de la Segunda década:
1. La Presentación del Niño Jesús en el Templo.
2. La Huida a Egipto.
3. El niño Jesús hallado en el templo.

Misterios de la Tercera década:
1. La vida oculta de Jesús en Nazaret.
2. La muerte de San José.
3. La coronación de San José en el cielo.

Al concluir el Rosario de se rezan tres actos de contrición y se le pide a San José que obtenga el perdón y la misericordia.

El segundo rosario de San José

Está dividido en 15 grupos de cuatro cuentas cada uno, de las cuales una es blanca y las otras tres son color púrpura. Las cuentas blancas simbolizan la pureza de San José y las púrpuras su santa piedad. Un misterio del Rosario se considera en cada una de las cuentas blancas (un total de 15) y se rezan dos Ave Marías. En las cuentas color púrpura se reza: "¡Bendito y alabado sean Jesús María y José!"

El Rosario se termina con la siguiente oración:

V. Ruega por nosotros, Oh glorioso San José!
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo!


Oración:
" Oh Dios, quien predestinaste a San José desde toda la eternidad para el servicio de tu eterno Hijo y de su Madre, y le hiciste digno de ser el esposo de esta Virgen bendita y padre adoptivo de tu Hijo: te rogamos que a través de todos los servicios que brindó a Jesús y a María en la tierra, que nos hagas dignos de su intercesión y nos concedas gozar de la alegría de su compañía en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
ORACIÓN A SAN JOSÉ DE SANTA TERESA


Glorioso Patriarca San José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, venid en mi auxilio en estos momentos de angustia y dificultad. Tomad bajo vuestra protección las situaciones tan serias y difíciles que os encomiendo, a fin de que tengan una feliz solución. Mi bienamado Padre, toda mi confianza está puesta en Vos. Que no se diga que Os he invocado en vano y puesto que Vos podéis todo ante Jesús y María, mostradme que vuestra bondad es tan grande como vuestro poder. Amén.
Preces a San Jose
Custodio de los Dos Corazones
San José, padre virginal de Jesús,- Rogad por nosotros.

San José esposo virginal de María,- Rogad...

San José, hombre justo según el corazón de Dios,- Rogad...

San José, custodio fiel de la Madre y del Hijo de Dios,- Rogad...

San José, confidente íntimo de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, -Rogad...

San José, fiel imitador de las virtudes de estos Sagrados Corazones,- Rogad...

San José, modelo de vida oculta y de íntima unión con los Sagrados Corazones de Jesús y de María,    Rogad...

San José, modelo de generosidad para con los Sagrados Corazones de Jesús y de María, -Rogad..

San José, consolado en vuestras pruebas por estos Sagrados Corazones, -Rogad....

San José, que vivisteis en Nazaret en la paz de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, -Rogad...

San José, revestido de autoridad paternal sobre el Sagrado Corazón de Jesucristo, -Rogad...

San José, ardiente en amor hacia los Sagrados Corazones de Jesús y de María, -Rogad...

San José que aprendisteis la dulzura, la humildad y la misericordia en la escuela de estos Sagrados Corazones, - Rogad...

San José, instruido en la vida interior en la escuela de estos Sagrados Corazones, -Rogad...

San José, que participáis en el cielo de las delicias de estos Sagrados Corazones, - Rogad...

San José, que ocupáis en el cielo un lugar cerca de Jesús y de María,- Rogad...

San José, poderoso protector de la Iglesia,- Rogad...

San José, compasivo abogado de la Iglesia,- Rogad...

Adelantad con vuestras súplicas el triunfo de la Iglesia- ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de Jesús!


Consolad y proteged a nuestro Soberano Pontífice- ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de Jesús! 


Cuidad y defended a nuestra amada patria- ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de Jesús!


Pedid para nosotros el amor de los Sagrados Corazones- ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de Jesús! 


Rogad por todas las Familias- ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de Jesús!

 Rogad por todas la Congregaciones Religiosas- ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de Jesús!


Rogad por los Sacerdotes y los Misioneros- ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de Jesús!


Rogad por todos los Apóstoles de los Dos Corazones- ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de Jesús! 


Rogad
 por todos los pecadores y los que están en el error- ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de Jesús!

Oración

¡Oh Dios, que ofrecéis a San José como modelo de la verdadera devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, y nos lo dais como patrono en medio de las pruebas que afligen al mundo y a la Iglesia! Concedednos por su intercesión la gracia de llegar a ser verdaderos hijos de estos Sagrados Corazones. Os lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
BENDITO SEAS SAN JOSE

¡Bendito seas San José,
que fuiste testigo de la Gloria de Dios en la tierra.
Bendito sea el Padre Eterno que te escogió.
Bendito sea el Hijo que te amó
y el Espíritu Santo que te santificó.
Bendita sea María que te amó!


ANTIGUA ORACIÓN AL DIVINO Y JUSTO JUEZ


¡Oh Divino y Justo Juez!, hacedor de cielo y tierra, protector universal donde todo el bien se encierra. Rey de Reyes sin igual, Juez de suprema virtud que a las almas daís salud, con tu poder paternal ¡Oh Señor redentor mío!, Salvador del universo, por vuestro infinito amor, defiéndeme del adverso. Vos me guiaréis, sois mi luz, mi protector y mi gloria, por vuestro infinito amor, defiéndeme en toda hora.


¡Oh Señor omnipotente!, clementísimo Jesús, mándame una buena muerte por la que tu padeciste y tormentos que sufriste clavado en la Santa Cruz, prepárame un Santo Padre, igual al que convirtió a tus amados apóstoles Santo Tomás y San Pablo, líbranos como libraste a Santa María Magdalena y a otras Virgenes varias, haz que mi vida sea buena sin ser de obras temerarias, líbrame de cuestas y de caminos peligrosos, de las muy crueles prisiones y de los ríos caudalosos, de todos mis enemigos, perturbación de demonios, de ladrones, malas lenguas y de falsos testimonios, líbrame ¡Oh Supremo Ser!, de caer en pecado mortal, pués éste es el mayor mal que en el mundo puede haber.


Haz que en mí, mis enemigos no tengan ningún poder, sean visibles ó invisibles, nunca me puedan vencer. No me hayan de ver sus ojos ni de alcanzarme sus pies, no me toquen con sus manos y como eres mi Juez, haz que no me digan blasfemias y si quisieran herirme, se hagan pedazos las lanzas, que se les rompan los sables, que se doblen los cuchillos, armas de fuego no disparen.


A vos Señor os suplico que nadie pueda dañarme y que ningun enemigo tenga poder sobre mí, solamente tú mi Señor, porque tú eres mi Juez, mi Padre, mi Redentor.


Tenedme vos escondido en esa llaga sagrada de tu Divino Costado y en aquel velo Sagrado del Santísimo Sacramento, os suplico, Padre amado, que sea mi cuerpo cubierto, que no sea herido ni muerto, ni preso, ni cautivo, ni puesto en las manos de ningun enemigo,  sean mis enemigos vencidos.


El Padre me libre, el hijo me guarde, el Espíritu Santo me acompañe y por mi hable. Amén Jesús.



MODO DE PRACTICAR ESTA PIADOSA DEVOCIÓN
Para hacer este ejercicio, cada uno puede servirse de un rosario común de cinco decenas, recorriéndolo dos veces para formar las diez decenas, o sea la centena de Réquiem.Se empieza rezando un Padrenuestro y después una decena de Réquiem en esta forma:Dadles, Señor, el eterno descanso y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.En cada cuenta grande se dirá la jaculatoria y ofrenda siguientes:JACULATORIAAlmas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos por vosotros para que El os dé la gloria del paraíso.OFRENDAPadre eterno, os ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José, por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores.En seguida se rezan la segunda y demás decenas de Réquiem sobre las cuentas pequeñas, repitiendo la jaculatoria y la ofrenda sobre cada cuenta grande. Acabadas las diez decenas, o sea la centena de Réquiem, se rezará la siguiente oración:DE PROFUNDISSalmo CXXIX de DavidDesde el profundo abismo de mis penas a Ti clamo, Señor, de noche y día; oye, mi Dios, los incesantes ruegos de un corazón contrito que se humilla.Estén gratos y atentos tus oídosa mi voz lamentable y dolorida:a Ti mis ayes y gemidos lleguenpues a escucharlos tu piedad se inclina.¿Si siempre airado tus divinos ojos sobre las culpas de los hombres fijas, quién estará confiado en tu presencia, confundiéndonos sólo ante tu vista?Más la eterna palabra de tu seno que aplaque espero tus terribles iras; porque son inefables tus promesas y con tus gracias pecador invitas.Así aunque mi alma acongojada gime contemplando el rigor de tu justicia, por tu palabra la indulgencia espera, de que la hacen culpas tan indigna.¡Oh pueblo electo! De mañana y noche, en todos tus peligros y fatigas, acógete al Señor con la confianza que en su ley soberana nos intima.Porque es inagotable su clemencia; se muestra con los flacos compasiva; de todas sus miserias los redime, y siempre que le claman los auxilia.Este Dios abrevie el tiempoen que logre Israel su eterna dicha cuando de tus pecados la liberte, que con tanto rigor la tiranizan.Encomendémonos ahora a las almas del Purgatorio y digamos:¡Almas benditas! nosotros hemos rogado por vosotros que sois tan amadas de Dios y estáis seguras de no poderlo más perder: rogadle por nosotros miserables que estamos en peligro de condenarnos para siempre.¡Dulce Jesús, dad descanso eterno a las benditas almas del Purgatorio!