jueves, 18 de diciembre de 2014

PADRE TODOPODEROSO, POR LA SANGRE DE TU DIVINO HIJO, POR LOS CLAVOS DE SU AMARGA CRUCIFIXION, TEN PIEDAD DE MI. APARTA DE MI, YA QUE ME ENVUELVO EN TU LUZ, A LOS ESPIRITUS INMUNDOS. POR LA AGONIA DE TU AMADO HIJO Y, YA QUE HAS QUERIDO DARME A CONOCER EL HORROR DEL MAL, PARA ASI PURIFICAR MI ESPIRITU, DAME, POR EL AMOR DE TU DIVINO HIJO, LA PAZ Y LA LUZ. YO SEÑOR, TE ALABARE POR SIEMPRE AMEN.

DADA POR JESUS A DOLORES AVALOS. LIBRO UN ALMA EN CRISTO.

“TE DARE UNA ORACION PARA QUE LA DIGAS CUANDO NO PUEDES MAS.! TOMO 3. PAG. 127
Ahí tienes la oración …
 
CONVERSACIÓN CON JESÚS

CONVERSE CON JESÚS TODOS LOS DÍAS DURANTE 9 DÍAS

Mi Jesús en ti deposito toda mi confianza
tú sabes de todo, Padre y Señor del universo,
eres el rey de reyes.
tú que hiciste al paralítico andar,
al muerto vivir, al leproso sanar.
Tú que conoces mis angustias y ves mis lágrimas,
bien sabes divino amigo,
como preciso alcanzar de ti esta gracia.
(pedir la gracia con fe)

Haz divino Jesús
que antes de terminar esta conversación que tendré contigo 9 días,
yo pueda alcanzar esta gracia que te pido con mucha fe y esperanza.
Mi conversación contigo, divino maestro,
me da ánimo y alegría para vivir,
sólo de ti espero con fe y esperanza
(pedir la gracia con fe)
Con gratitud enviaré a imprimir mil oraciones,
Para que otros que precisan de ti,
aprendan a tener confianza en tu misericordia,
dejaré las oraciones en las iglesias para divulgarlas,
ilumina mis pasos así como el sol ilumina cada mañana el amanecer
y testifica nuestra conversación.

JESUCRISTO tengo confianza en ti y cada día más, aumentaré mi fe.

Amen

rtes, 16 de diciembre de 2014

ORACIÓN PARA RESGUARDAR EL CUERPO Y LA CASA PARA REZAR AL LEVANTARSE

 
Cruz digna, Cruz Divina, Cruz Santa,
Tu que salvas y me guías
por el Señor que abre los brazos en ti,
yo espero y estoy seguro
que nada malo pasará por donde mí,
ni de noche ni de día,
ni al punto del medio día.
 
Que solo sea Dios y la Virgen María
la que estén conmigo al canto de mi cama.
 
Angel de Dios tu que eres mi guardia
un niño pequeño todito glorioso,
así cuando yo me acuesto si me acuerdo de la muerte,
solo con Dios y María Santísima
es que me puedo salvar.
 
Creudina (Cruz divina) sermones,
disciplina y oraciones
para subir a los altos
donde el Divino Señor.
 
 
Confiésame tu, Señor
échame tu penitencia y dame tu salvación,
así como a San Silvestre
que tu mismo encargaste del Monte Mayor,
el se encargue de cuidar mi casa
mi cuerpo, y todos los alrededores
de tres cosas nada más:
 
De peste, de brujos
y de hombres malhechores,
en la vuelta del cerro
estaban San Juan y Cristo,
Cristo le dijo,
déjalo venir Juan,
que los ojos están vendados,
las manos quebradas,
paz Cristo,
paz nuestro,
Sea la bendición de Dios
que caiga sobre mí
y sobre todos los cristianos
que tengan las mismas necesidades.
 
Esta oración se reza al levantarse.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Oracion librame del mal (santisima trinidad) 


Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus siervos en la confesión de la verdadera fe la gloria de tu eterna Trinidad, y que adorasen la unidad, en tu Majestad: te rogamos, Señor, que por la fuerza de esa misma fe, nos veamos siempre libres de todas las adversidades y peligros. Por Cristo Señor nuestro. Amén.
Bendita y alabada sea la Santísima Trinidad, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, el santísimo Sacramento del altar y la purísima Concepción de María santísima, Señora nuestra, concebida sin mancha de pecado original desde el primer instante de su ser natural. Amén.

Líbrame del mal
Amorosísimo Dios, trino y uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Trinidad Santísima, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, y humildemente pido protección y ayuda. Santísima Trinidad, bendíceme, ayúdame, ampárame, líbrame del mal y peligro, de toda mala hora, que todos mis enemigos se queden atrás.
¡Paz Cristo! ¡Paz Cristo!
Que el enemigo que venga en mi contra, en el acto sea vencido.
Que tenga ojos y no me vean, que tengan oídos y no me oigan, que tengan manos y no me toquen, que con solo nombrar a la Santísima Trinidad sean vencidos todos mis enemigos.
En el nombre del Padre (+), del hijo (+) y el Espíritu Santo (+),
con el manto de la Santísima Trinidad sea envuelto mi cuerpo,
con el escapulario de la Virgen del Carmen me vea envuelto
para no ser visto, ni oído, ni preso, ni de los malos vencidos,
la Santísima Trinidad este conmigo, el Padre me Guarde (+), el Hijo me guíe (+) y el Espíritu Santo me ilumine (+) y me acompañe donde quiera que yo vaya la Santísima Trinidad este en todo momento y me libre siempre de todo mal y peligro.
Cruz Santa, Cruz Digna, Cruz Divina, por el señor que murió en ti, cosa mala no llegue a mi,
en el nombre del Padre (+), del Hijo (+) y del Espíritu Santo (+), en nombre de la Santísima Trinidad, para que en esta hora y momento nuestro Padre Eterno (+), Nuestro Señor Jesucristo (+) y el Espíritu Santo (+) me ilumine la mente para que todas mis cosas me salgan perfectas y la paz de nuestro señor Jesucristo reine en mi hogar, en mi trabajo y donde quiera que yo pise. En el nombre del Padre (+), del Hijo (+) y el Espíritu Santo (+), AMEN.NADA ME TURBE, NADA ME ESPANTE, TODO SE PASA, DIOS NO SE MUDA, LA PACIENCIA TODO LO ALCANZA, QUIEN A DIOS TIENE NADA LE FALTA. Amen
María ruega al Cristo por los pecadores
1. y la bienaventurada María alzó los ojos, y vio muchos hombres que se movían, e innumerables tabernáculos. y había gran olor de incienso, y muchos cánticos, y todos los reunidos loaban a Dios.
2. y dijo María: Oh, Señor, ¿qué hombres son ésos?
3. y él contestó: Son los tabernáculos de los justos, y esas luces significan el honor de que gozan junto a mí. Y en el último día, resucitarán para gozar de estos bienes, y disfrutarán de una alegría aún más grande, y existirán por los siglos de los siglos.
4. y he aquí que la bienaventurada María vio otra región, muyoscura, de la que salía mucho humo, y un fétido olor, como de azufre, y un gran fuego. y en él muchos hombres que gritaban y que lloraban.
5. y dijo María: Señor, ¿qué hombres son esos que sufren en el fuego y en las tinieblas?
6. y él dijo: Es la región de la gehenna, en que están los pecadores, y ahí permanecerán hasta el último día, en que sus almas volverán a sus cuerpos, y sentirán una angustia y un dolor extremados, porque no habrán hecho penitencia de sus faltas, y estarán atormentados por un remordimiento continuo, como por un gusano roedor que no muere ni duerme. Y esto es porque, rebeldes a mis mandatos, han rechazado mi gracia y negado mi divinidad.
7. y cuando María vio las alabanzas de los justos, tuvo gran alegría, y cuando vio lo que esperaba a los pecadores, sintió gran tristeza, y rogó al Señor que tuviese piedad de los pecadores y los tratase con más dulzura, porque la naturaleza humana es débil. Y él se lo prometió.
8. Y tomándola de la mano, la llevó al Paraíso espléndido y santo, acompañada de todos los justos.
9. y he aquí que llegaron antes a Pedro, Pablo y Juan, pidiéndoles que anunciasen todo lo concerniente a María, y que se había aparecido a muchas personas dignas de crédito.
10. y he aquí uno de sus milagros: Había en el mar noventa y dos buques, y estaban a merced del viento y de las olas. Y los marineros invocaron a María, y ella se les apareció, y fueron salvados.
11. y unos viajeros sorprendidos por ladrones invocaron a María, y ella se les apareció e hirió a los malhechores como el rayo, y quedaron ciegos, y los viajeros salvados adoraron al Señor.
12. Y, habiendo caído en un pozo el hijo de una viuda, ésta invocó a María, y dijo: ¡Oh Santa María, asísteme y salva a mi hijo! y la Virgen apareció y sacó del pozo a su hijo, y éste no se ahogó.
13. y un hombre enfermo gravemente hacía seis años había dado mucho dinero a los médicos, sin conseguir curar. y quemó incienso, y dijo: ¡Oh Santa María, Madre del Redentor, vuelve los ojos a mi cuita y sálvame! Y ella le apareció, y lo tocó, y él curó de su enfermedad, y fue al templo, y dio gracias a Dios ya la Virgen.
14. y un gran barco lleno de hombres naufragó en el mar, y ellos gritaron: ¡Protégenos, oh Virgen bendita! y se les apareció, y los condujo a tierra sanos y salvos.
15. y un dragón, que salió de una caverna, atacó a dos mujeres que iban de viaje, y al ir a devorarlas invocaron a María, diciendo: Sálvanos. Y se apareció la Virgen María, e hirió con su mano al dragón, y le abrió la cabeza hasta las orejas, y las mujeres alabaron a Dios.
16. y un mercader reunió mil dineros para comprar mercancías, y perdió su bolsa, y no lo notó hasta transcurrido gran trecho, y se puso a golpearse el rostro ya llorar. y luego imploró a la Virgen, diciendo: ¡Oh bienaventurada Virgen, asísteme! y ella se le presentó y dijo: Sígueme y no te aflijas. Y la siguió hasta el lugar en que perdió su bolsa, y la encontró, y siguió su camino alabando a Dios ya Nuestra Señora.
17. y cuando los discípulos supieron los milagros obrados en Roma y en otros sitios, glorificaron a Dios, y tuvieron gran júbilo y escribieron las cosas que había hecho María en su vida y después de su muerte. Y era el año 345 de la era de Alejandro.
18. y hubo muchos milagros en otras ciudades que, si se escribiesen, llenarían infinidad de libros.
19. y los discípulos dijeron: Celebremos su fiesta tres veces cada año, porque sabemos que los ángeles la ensalzan con júbilo, y que por ella el mundo será salvado.
20. y marcaron para celebrar su conmemoración el segundo día siguiente a la Natividad del Señor, para que las malas hierbas pereciesen, y para que las mieses prosperasen, y para que los reyes fuesen protegidos por María, y para que no hubiese guerra entre ellos.
21. y fijaron el día decimoquinto del mes para que los insectos no saliesen a destruir las siembras, lo que trae el hambre, y hace que los hombres vayan entonces a los lugares santos a pedir que Dios los libre de tal plaga.
22. y señalaron el tercer día de su fiesta en el15 del mes, que es cuando ella salió del mundo, e hizo milagros, y cuando los árboles y los frutos maduran.
23. y dispusieron que, al llevar una ofrenda al Señor, se presentaría en la iglesia, y que los sacerdotes debían orar sobre ella, y decir: Hemos establecido los ritos según los cuales deben los que están bautizados ofrecer sus sacrificios, para que no tengan nada de común con los que no creen en ti ni en tu madre, que a los que creen ya les has ofrecido tus bienes. Concédenos la alegría y los bienes que has prometido a tus elegidos. Danos esos bienes que no puede ver el ojo, ni oír la oreja, ni comprender el espíritu. Y atiende a nuestras plegarias por el rebaño que ves en torno nuestro. Recíbelos en tu custodia, y ayúdalos, sin consentir que ninguno perezca, en nombre de Santa María y de todos los santos. Amén.
24. y mientras los discípulos estaban en oración en los lugares sagrados, he aquí que el Señor Jesucristo se les apareció, diciendo: Regocijaos, que cuanto pedís se os dará, y vuestros deseos se cumplirán en vuestro Padre celeste.
25. y la bienaventurada María me ha mostrado a mí, Juan, que predico el Señor, aunque indigno, todas las cosas que Cristo le ha mostrado, y me ha dicho: Escribe estos hechos, hijo, y añádelos a los libros que escribiste antes de yo salir de este mundo perecedero. Y te pedirán que los muestres, y quienes los lean serán henchidos de gozo, y alabarán el nombre de Dios,
y, aunque indigno, el mío.
26. y te hago saber que en el fin de los tiempos los hombres estarán llenos de desgracias, y de guerras, y de hambres, y de terror, por culpa de los muchos pecados que habrán cometido y de su poca caridad.
27. y muchas calamidades barrerán la tierra. Y sólo será preservado el hombre que se humille, y el que desee los bienes divinos, y el que trabaje con denuedo en hacer el bien, y el que ejerza la caridad y la misericordia, y el que tema la cólera de su Creador.
28. y muchos milagros se verán en el cielo y en la tierra. Y vendrá el Hijo eterno, nacido del Padre antes de los siglos, y llegará a BetWehem, y no hallará entre los hombres fe ni justicia.
29. y la bienaventurada María me llamó: Hijo mío, y yo le dije: Oh madre mía, la salud sea contigo, y tu bendición se expanda a doquiera vuelvas tus ojos. Yo espero en tus plegarias y en tu intercesión. Libra al mundo de sus dolores y haz que los hombres entren en el sendero de la fe y de la verdad. No falte el amor del Señor a Adán ni a su raza, creada por la mano de
Dios, y el enemigo del hombre sea apartado por la misericordia del Señor.
30. y la bienaventurada María contestó: Amén. y los años que la Virgen, madre de Dios, vivió sobre la tierra, fueron cincuenta y nueve, y desde su natalicio hasta que entró en el templo habían pasado tres años. Y estuvo once y tres meses en el templo, y llevó nueve meses en su seno al Señor Jesús, y pasó treinta años con él, cuando vivía sobre la tierra, y desde su ascensión al cielo pasaron once años, y así se completan los cincuenta y nueve. Confiemos en sus ruegos cerca de su Hijo querido para salvar nuestras almas por los siglos de los siglos. Amén. El humilde José, hijo de Khalil Nunnak, ha trascripto esta historia. Dios incluya en su misericordia cuantos la escribieron, la leyeron o la oyeron. Amén.

CAPITULO II
Viaje de María a Bethlehem
1. En el nombre de Dios Nuestro Señor, y de Jesucristo, Nuestro Dios y Nuestro Salvador, nacido del Padre antes de los siglos y encarnado en María, la Virgen sin mácula, a fin de ser semejante a los hombres y de librar al mundo de la potencia del diablo rebelde.
2. Él es quien, por la luz de su divinidad adorable, ha librado al género humano de las tinieblas de la desobediencia, lo que nadie pudo hacer, si no es el Dios del cielo y de la tierra y de cuanto contienen.
3. Desciendan su bondad y su clemencia sobre sus criaturas, para que quienes creen en él gocen del paraíso eterno.
4. Celebremos igualmente la gloria de su venerable y perfecta madre, que permaneció oculta a los hombres mientras vivió, y que fue transportada a Aquel que nadie ha visto ni oído, y que el espíritu del hombre no puede comprender.
5. Esperemos la intercesión de María para alcanzar el día radiante y la gloria perdurable.
6. Ya vosotros, queridos hermanos, que habéis pasado de las tinieblas de la desobediencia a la luz de la sumisión, os decimos que el tercer día de fiesta, al mediodía, María, la Virgen sin mancha, salió de su morada y fue al sepulcro de Cristo, en el Gólgota, como tenía costumbre de hacer.
7. Y los judíos pusieron una gran piedra ala puerta del sepulcro, diciendo: No toleraremos más que nadie venga a orar al sepulcro, en el Gólgota.
8. Y rechazaban a cuantos ascendían, y les tiraban piedras, y tomaron la cruz del Cristo, y las de los ladrones, y la lanza con que Nuestro Señor fue herido, y sus vestiduras, y los clavos, y la corona de espinas que había sido puesta en su cabeza, y el sudario con que se lo enterró, y los ocultaron en un lugar que mantuvieron secreto, e impedían que nadie pasase por allí, para que no viniese algún príncipe. y se informara.
9. Y los guardias veían a la Virgen María llegar cada día al sepulcro y sobre el Gólgota, y llorar, y decir, con las manos en alto y el rostro en tierra: jOh Señor y Dios mío, sácame de este mundo perverso, pues temo que los judíos, mis enemigos, me den muerte!
10. Porque siempre que vengo a orar a este lugar sacro, me injurian y me amenazan, y por ti me han dado el agua de la tribulación, mas yo los he vencido.
11. Y he superado sus astucias y los he rechazado, gracias a mi fe en ti, y tu potencia ha cegado sus ojos, y los ha confundido, para que no pudieran hacerme mal, y así no me privas de tu socorro.
12. Y los guardias, llegando a la ciudad, dijeron a los sacerdotes: Nadie acude a orar en el Gólgota más que María, que va mañana y tarde.
13. Y los sacerdotes contestaron: Cuando vaya a orar, arrojadle piedras, porque merece ser lapidada, ya que su ignominia afecta a los hijos de Israel.
14. y los guardias dijeron: Nosotros no le haremos nada, pero os la entregaremos, para que hagáis con ella lo que queráis.
15. Y cuando llegó el viernes, fue allí según su costumbre, y mientras oraba, alzó los ojos y vio abiertas las puertas del cielo.
16. Y he aquí que Gabriel, el príncipe de los ángeles, descendió a ella, y se inclinó, y dijo: Yo te saludo, Llena eres de gracia. Tus ruegos han llegado a Nuestro Señor Jesucristo, que ha nacido de ti.
17. Y ha atendido tus súplicas y me envía para anunciarte que serás arrebatada de este mundo para gozar la vida eterna por los siglos de los siglos. Amén.
18. Y al oír estas palabras, la Virgen María se puso alegre y volvió a su morada.
19. Y habiendo los guardias salido, contaron a los sacerdotes que había ido a orar.
20. Y hubo un gran escándalo en Jerusalén. y los sacerdotes fueron al prefecto y le dijeron que debía prohibirle que fuese a orar.
21. Y, mientras deliberaban sobre ello, llegó al emperador Tiberio una carta de Abgaro, rey de Edesa.
22. Y la carta decía así: Hay entre nosotros un hombre que dice ser uno de los setenta y dos discípulos de Jesucristo, y que ha curado numerosos enfermos y realizado prodigios.
23. Y ha construido una iglesia, y ha hecho grandes milagros, y muchos creen en su doctrina. y por ellos sé los grandes milagros que ha hecho entre nosotros.
24. Y su amor ha ocupado mi corazón, y he tenido un gran dolor en no poder verle en mis Estados, por causa de los judíos, que lo han llevado a la cruz, sin justificación ninguna, pues que él hizo tantas cosas buenas y milagrosas.
25. Y he llegado con todos mis hombres a Jerusalén para hacerla perecer, y para que tú obtengas así una venganza completa.
26. Mas cuando la campaña estaba preparada, he sentido un temor, y es que tú, Tiberio, mi soberano, te irritases contra mí, y hubiese guerra entre nosotros.
27. Y por eso te escribo, para pedirte, como conviene entre soberanos, que hagas castigar a los judíos por lo que han hecho.
28. Porque si tú te hubieses informado antes de la crucifixión, todo habría sido distinto, y por eso te pido que seas tú quien castigue a los culpables, quitándome el deber que me he impuesto. y en esta confianza te doy las gracias.
29. Y cuando el emperador Tiberio leyó la carta de Abgaro, se llenó de horror y de cólera, y pensó destruir a todos los judíos. y escribió a este efecto a su aliado.
30. Y, no bien llegó la noticia a los vecinos de Jerusalén, tuvieron gran espanto y visitaron al prefecto y le dieron una gruesa suma de plata, y le pidieron que Jerusalén no fuese destruida para siempre, por causa de María y de su hijo.
31. Y le dijeron: Nosotros lo hemos hecho morir justamente, porque él se decía el Hijo de Dios.
32. Y arrojándose a los pies del prefecto, le rogaron que procurase salvados, y salvar a su ciudad, y que escribiese al emperador, exponiendo su causa, a fin de obtener un juicio más suave.
33. Y le pidieron que fuese a María, y que no la dejase visitar el Gólgota, para cortar el origen del mal.
34. Y el prefecto les dijo: Id vosotros, y habladle con dulzura y del modo más adecuado.
35. y los sacerdotes fueron a María y le dijeron: Acuérdate, María, de lo que has pecado ante Dios, y de lo que hemos sufrido por ti y por tu hijo.
Te suplicamos que no vuelvas aquí, para que la sospecha no caiga sobre otros y cese el mal.
36. Y cuando quieras orar, hazlo con las gentes, y según la ley de Moisés, y todos tus pecados te serán perdonados.
37. E invocaremos para ti la piedad de Dios, y reuniremos el sábado en tu torno a tus compañeras, y te pondremos sobre la cabeza el libro de la ley, para que Dios te sea misericordioso. No te abandonaremos y, si te pones enferma, te atenderemos.
38. Y, si no nos escuchas, vete de Jerusalén a Bethlehem, porque no toleraremos que vengas a orar en el Gólgota al sepulcro, para que otras personas no caigan en sospecha y se alce un gran tumulto entre los hombres.
39. Y María, la Virgen inmaculada, les contestó diciendo: No es así cómo debéis hablar. Porque no os escucharé ni cederé a vuestro deseo.
40. Y como la noche llegaba, los judíos, muy irritados, se alejaron de ella.
41. Ya la mañana siguiente le repitieron otra vez lo mismo. y ella les prometió marchar a Bethlehem, a fin de que el escándalo se apaciguase.
42. Y su casa estaba cerca de Sión y de la casa de José. Y pasados que fueron cuarenta días, la Virgen María reunió a las mujeres de la vecindad y les dijo: Yo os saludo, hermanas. Voy a Bethlehem, a residir en mi casa, porque los judíos me han prohibido ir a orar al Gólgota y al sepulcro, temiendo que por mi culpa haya escándalo. 
43. Y, si alguna de vosotras quiere venir conmigo, venga, que yo tengo confianza en el Señor, que está en el cielo, de que se acordará de nosotras y nos concederá lo que le pidamos.
44. Y ella meditaba en las palabras que le había dirigido Gabriel: Saldrás de este mundo, para ir a la vida eterna, y hallaba consuelo en esta meditación.
45. Y tres vírgenes cautas que la servían, y que custodiaban lo que era suyo, se acercaron a ella y le dijeron: Nosotras iremos contigo y no te abandonaremos, porque queremos vivir y morir a tu servicio, ya que por ti hemos dejado a nuestra familia, y que por tu intercesión esperamos lograr la gracia, la salvación y la misericordia del Señor que ha nacido de ti.
46. Y María las acogió y las bendijo. y las amaba mucho. y quedaron a su servicio. y le rogaron que les dijese cómo había podido concebir sin tener comercio con varón, y parir sin perder su virginidad.
47. María, por el gran amor que tenía a sus vírgenes, les explicó el misterio, y gozaba de gran estima ante ellas. Y ellas dormían junto a su lecho, y veían de día y de noche sus grandes milagros.
48. Y el primero de que fueron testigos fue un olor muy suave que se exhalaba del lugar en que estaba, y que llenaba todo su ambiente.
49. y cada vez que venían a ella hombres enfermos y ella los bendecía, y se prosternaban, se levantaban curados, en cuanto rogaba por ellos, y ellos le dirigían grandes alabanzas.
50. Y he aquí que por la noche el ángel Gabriel vino a ella y le dijo: Ten valor, oh bienaventurada María, y no temas. Ve a Bethlehem, y mora en esa ciudad hasta que veas al Señor. 
51. Y, al llegar el día, ella reunió a sus tres vírgenes y les dijo: Salid, hijas mías y tomando el incensario y el incienso se pusieron en camino. Y las tres vírgenes se llamaban... y era el día de la fiesta quinta cuando María fue a Bethlehem con las tres vírgenes.


CAPITULO III
Milagros que precedieron al transito de la Virgen María


1. Y el viernes la Virgen María se sintió enferma. y tomando el incienso y el incensario, oró y dijo: ¡Oh Jesucristo, mi Dios y Señor eterno! Tú, que estás en los cielos, y que has hecho a tu servidora digna de que tomases de ella la carne humana, para estar en este mundo, por un efecto de tu voluntad, a fin de que los ojos pudiesen verte, y las inteligencias comprenderte, y para que los hombres creyesen que tu divinidad había descendido a la carne y fuesen limpios de sus pecados, escucha los ruegos de tu madre
y envíame a Juan, el menor, tu bien amado, que anuncia tus preceptos al mundo.
2. Haz que yo me regocije viéndolo, y envía también a todos tus discípulos, ya tus profetas, ya tus elegidos, para que yo me alegre de su vista antes de dejar este mundo. Porque yo sé que tú puedes todas esas cosas, y que me concederás lo que deseo.
3. Y cuando hubo dejado de hablar, he aquí que una nube espléndida me remontó a mí, Juan, fuera de Éfeso. Y he aquí que el Espíritu Santo me dijo: ¡Oh Juan! La Madre de tu Señor quiere verte antes de dejar este mundo. Vete a Bethlehem, a su lado, y yo avisaré a tus compañeros, vivos y muertos, para que vayan también.
4. Y me sentí llevado por la nube luminosa, y me pareció que andaba por la tierra y, de pronto, me hallé ala puerta de la Virgen María.
5. Y abriendo la puerta, entré. Y ella, acostada en su lecho, oraba.
6. Y cuando hubo acabado la oración, avancé hacia ella, y, después de besarle el pecho y las rodillas, le dije: Yo te saludo, ¡oh Madre de Dios, bendita entre todas las mujeres! No te aflijas por salir de este mundo efímero, porque pasarás llena de gloria y de alabanza ala vida eterna.
7. Y ella se regocijó de verme, y yo me senté y le dije lo que me había pasado y me acerqué a las vírgenes y las bendije y ella me dijo: Toma el incienso y ora por mí.
8. Y lo hice e inclinándome, exclamé: ¡Oh Señor y Dios mío Jesucristo, muestra los milagros de tu madre, y hazla salir de este mundo con gran gloria, según has prometido, y muestra con tus elogios tu magnificencia, para que tus fieles se congratulen y te alaben y se llenen de pavor tus enemigos, que te han negado ser hijo de Dios, y para que las cosas terrestres y celestes rindan homenaje a tu madre! ¡Oh tú, a quien es debida gloria y alabanza por los siglos de los siglos! Amén.
9. Y cuando acabe my plegaria, me dijo la Virgen María: ¡Oh San Juan, tu maestro ha prometido que, cuando yo deje la tierra, Él se mostrará a mí con sus ángeles y sus elegidos, y saldré de este mundo con tan gloriosa escolta!
10. Y yo dije: Él vendrá y cumplirá su promesa. Y ella dijo: ¡Oh Juan! Los judíos han asegurado que quemarán mi cuerpo cuando yo muera y yo le dije: No temas, que los judíos no tienen poder sobre ti, viva o muerta, porque el Señor es contigo.
11. Y ella dijo: ¿Y dónde me enterrarás? y yo dije: Donde y como Jesucristo lo ordene.
12. Y sus lágrimas corrieron, y las enjugué con mi vestidura, y yo lloraba, y las tres vírgenes lloraban también muy afligidas.
13. Y le dije: ¿Por qué temes salir de este mundo, tú, que has engendrado al Cristo? ¿Qué harán, pues, los que están en tu torno y que ignoran cuál será su suerte al dejar este mundo? Porque recibirás de tu hijo corona brillante y la pondrás en las cabezas de los hombres justos, y un castigo eterno caerá sobre los que lo hayan merecido.
14. No te entregues, pues, a la tristeza y al dolor, ¡oh bienaventurada María! Porque el Espíritu Santo me ha dicho en Éfeso que los demás compañeros míos se reunirán a tu lado para solicitar tu bendición, como ha dicho David: Todos los pueblos vendrán y te adorarán. y las tribus de todas las naciones se humillarán ante ti.
15. Y María me dijo: Enciende el incienso, y ora. y encendí el incienso, y dije: Señor y Dios mío Jesucristo, oye mi plegaria y escucha la voz de tu madre, y cumple las promesas que le has hecho. Hágase tu voluntad, y el deseo de tu Padre celestial. Y lóente los ángeles y las criaturas.
16. Y terminados mis ruegos, una gran voz dijo: Amén. y yo me llené de terror. y cuando el Espíritu Santo me preguntó: ¿Has oído esa voz, Juan? , yo repuse: Sí, la he oído bien. 
17. Y el Espíritu Santo dijo: Esa voz llamará a los discípulos, tus compañeros, que vendrán a saludar a la bienaventurada María. Yo les he avisado a cada uno en su casa, ya cada uno le he preparado una nube luminosa que los traerá aquí. y he dicho en Roma, a Simeón Cephas, que iba a ofrecer el santo sacrificio: Cuando hayas hecho la ofrenda, vete a Bethlehem, porque la madre de tu maestro está allí y va a salir de este mundo.
18. Y he avisado a Pablo, que estaba lejos de Roma, y que disputaba con los judíos, que se burlaban y le decían: Lo que tú dices no será escuchado, porque tú predicas en nombre de Cristo y eres natural de Tarso, y no te conocemos y he llamado a Pablo, y se ha levantado, y ha salido.
19. Y he llamado a Tomás, que estaba en la India, junto al lecho de la hija del rey, y la había bautizado y fue a la iglesia, y oró y partió. Y he llamado a Mateo y a Jacobo.
20. Y me he dirigido a los difuntos, a Felipe, a Andrés, hermano de Simeón Cephas, a Lucas, a Simeón el Cananeo, a Marcos y a Bartolomé, y les he dicho: Dejad vuestras tumbas, mas no creáis que el día del Juicio ha llegado. No estamos aún en el fin de los tiempos. Mas id a Bethlehem, a saludar a María, la madre del Señor, que va a dejar este mundo.
21. Y ellos dijeron: ¿Cómo iremos y quién nos llevará? y he aquí que espléndidos carros, transportados por nubes, descendieron entre ellos, y los vientos soplaban con fuerza. Y esas nubes los llevaron a Bethlehem, y ellos se acercaron a María y la saludaron. y ella se regocijó. y Juan encendió el incienso en su honor y los saludaba.
22. Y sobre sus coronas estaba la magnífica aureola del Cristo. Y cuando María los vio, se levantó en su lecho y los bendijo, y alabó a Dios, diciendo: Confía en mi Señor, en que vendrá del cielo para que yo lo vea, como os veo, y como habéis venido vosotros. Decidme cómo ha sido.
23. Y cada uno contó el aviso del Espíritu Santo, y dijeron: ¡Oh bienaventurada Virgen! No te lamentes, que el que ha nacido de ti te sacará de este mundo con gran gloria, y te llevará a la mansión celestial, cuya señora serás tú.
24. Y oyendo esto la Virgen María alzó la mano y saludó al Señor, diciendo: Yo te adoro, Señor y Dios mío, y creo en tu grandeza y en tu poder, porque no me has abandonado a este pueblo necio y no les has dejado hacer lo que decían cuando anunciaban que entregarían mi cuerpo a la ignominia. Si no que has oído las súplicas de tu servidora y le has mostrado tus prodigios, ¡oh tú, que todo lo puedes! Alabados sean tu nombre y tu poder omnipotente por los siglos de los siglos. Amén.
25. Y, cuando ella finó su plegaria, los discípulos repitieron: Amén. Y ella dijo a los discípulos: Encended el incienso y orad, y haced la señal de la cruz.
26. Y cuando hicieron lo que ella decía, sonó un ruido como el de un gran trueno, o como de infinitos carros que chocasen, y se expandió un perfume de indescriptible suavidad.
27. Y he aquí que ángeles e innumerables potencias descendieron sobre la casa, y los discípulos los rodearon diciendo: Santo, santo, santo es el Señor Sabaoth.
28. Y los vecinos de Bethlehem, viendo tales cosas, quedaron llenos de espanto, y grandes maravillas se les manifestaron. Los ejércitos del cielo subían y bajaban y la voz del Hijo del hombre sonaba entre ellos.
29. Y muchos vecinos de Bethlehem fueron a Jerusalén, y contaron al prefecto ya los sacerdotes los prodigios ocurridos en el sitio en que estaba la Virgen María.

Mano poderosa de mi señor

Mano poderosa de mi Señor Dios que se manifestó a Moisés en su éxodo, que sustenta los misterios de la Sagrada Familia, aquí vengo con la fe de mi alma cristiana a buscar consuelo en situación tan difícil para mi. No me desampares, y las puertas que quieras abrir en mi camino sea tu Mano Poderosa la que las abra o las cierre para resolver mi tranquilidad que tanto ansío. Aquí ante tu imagen, a tus plantas dejo la necesidad de mi súplica; la que hace un corazón afligido por el destino, que se siente vencido ya a toda lucha, y no puede combatir si tu Mano Poderosa no la detiene, sucumbirá por falta de fuerza de la razón humana. Mano Poderosa, asísteme, ampárame y condúceme a la Patria Celestial que nos prometió nuestro Señor Jesucristo. Amén.



ORACIÓN ESENIADicha por la Virgen María



Dentro del Altísimo, mi alma florece,se regocija ante la vista del sendero ascendente.
Lo que está arriba se une con lo que está abajo,y el Altísimo ha impregnado mi alma con su radiante mirada.
De todas las generaciones, la mía ha sido bendecida,porque el Todopoderoso hizo grandes cosas por mí,impregnó mi alma con su rayo.
Sagrado es su nombre, a través de los siglos su bendición se extiendea todos aquellos que, por amor, siguen siéndole fieles.

Sublime e intocable es el Altísimo,Todopoderosa es la fuerza de su brazo;Él dispersa a los orgullosos, destruye a aquellos que sólo piensan en sí mismos,derriba el trono de quienes sólo creen en su propio poder,y eleva a su Reino a los corazones humildes, sencillos, puros y amorosos.Regala sus dones a quienes permanecen en silencio ante su presencia.
El Altísimo nunca abandona a sus hijos que le sirven con sabiduría y amor.
Amén.
El Evangelio según San Lucas, 1.46,55.
Prayer, © Copyright by Annie Lauro.






Son palabras antiguas, una oración dicha por la Virgen María. No fue dicha por ella solamente, sino también por todas las mujeres encinta de la comunidad esenia.Actualmente, debemos estar conscientes de que la comunidad nazarena y esenia tenían enseñanzas comunales, enseñanzas para toda la humanidad, y que a la Virgen María no se le contemplaba como una mujer superior. Ella tenía responsabilidades importantes, pero no era considerada como una mujer distinta de las otras. Todas las mujeres gestantes eran respetadas y practicaban las mismas enseñanzas que la Virgen María."Nazareno" significa "consagrado a Dios", y también "el que conoce las cosas ocultas". Esta fraternidad universal, que no es característica del pueblo judío, conocía los secretos de la impregnación del alma, y contemplaba el hecho de que una mujer estuviera embarazada como algo profundamente místico. No fijaban su atención en el hecho de que la mujer estuviera encinta; para ellos, la mujer representaba un secreto mucho más elevado como ser humano. Representaba el alma, el alma oculta, el alma pura, el alma virginal, y también la Tierra -- la Tierra que es como un alma, reflejo del alma universal, en la cual todas las almas (por ejemplo, el alma de las flores, de los árboles, de los animales, todas las almas, incluso las almas de los ángeles) pueden aparecer como una unidad hecha de una misma sustancia, que es el alma universal. Esta sustancia está impregnada por los rayos del Altísimo, como los rayos del sol. El alma era llamada "Ma" en los antiguos misterios, y le dieron el nombre de "Maya" -- esto es, de la gran ilusión; también le dieron el nombre de"María": "Ri", "Ra", o "Re" es el rayo de la madre universal.
Así, en esta fraternidad esenia de hermanos y hermanas, la mujer, y principalmente la mujer gestante, no sólo contemplada solamente como una mujer encinta, sino como todo un símbolo, la escritura y el jeroglífico de los misterios del cosmos entero, e incluso de los misterios del Universo y de la evolución. Todos los secretos, los secretos de Isis y de la mujer estaban contenidos en una mujer en estado de gravidez.
San Juan, quien era el esenio Lázaro, revela estos secretos en el Libro de las Revelaciones, cuando un ser se le acerca y le dice: "Te mostraré los misterios de la mujer". Entonces le habla de la gran prostituta y de la esposa de las bodas del cordero. La gran prostituta es el alma, que ha dado a luz a la personalidad, el ego, separado del Altísimo, y hace lo que le place.
Ven así que se trataba de un universo entero, no solamente formado por palabras, sino más bien por realidades. No se necesita hablar de ello, ven a una mujer encinta y de pronto todos los misterios del cosmos están ante sí. De la misma forma, uno ahora solamente necesita ver las letras del alfabeto para conocer las palabras, no es necesario hablar de ellas, esto es algo que vive en el alma.
Esta oración esenia es de la mayor importancia en nuestro tiempo, debido a las cosas que están aconteciendo en la Tierra. Y uno debe saber que "quien está prevenido vale por dos", como dice el refrán. Las cosas ocurren, cosas que están conectadas con esta oración, con los misterios de la mujer, que conciernen también al hombre, por supuesto.
"Dentro del Altísimo, mi alma florece, se regocija ante la vista del sendero que asciende. Lo que está arriba se une con lo que está abajo, y el Altísimo ha impregnado mi alma con su radiante mirada." 
Vean, esto es tan hermoso...
"De todas las generaciones, la mía ha sido bendecida, porque el Todopoderoso hizo grandes cosas por mí, impregnó mi alma con su rayo."
La pregunta es: "¿Quién puede decir esto en nuestro tiempo?" Por supuesto, una mujer para quedar encinta tiene que ser impregnada por un rayo, pero aquí la oración habla del alma que mora en las profundidades; todas las cosas consideradas sobre nuestra alma, la cual vuelta hacia el Altísimo, salta de regocijo y ve el sendero ascendente. Esto no es una ilusión, es el sendero del despertar, del ennoblecimiento, de la transformación, no una ilusión. Lo ven o no lo ven, pero no es una ilusión, no es una creencia, es una experiencia del alma que dice lo que vive.
"Sagrado es Su nombre, a través de los siglos su bendición llega a todos aquellos que, por amor, siguen fieles a Él."
Aquí, la comunidad esenia dice: "A través de los siglos, incesantemente encarnamos, no como una filiación mortal, sino porque somos fieles al Altísimo, y porque dedicamos nuestras vidas a Él. Dedicamos nuestras vidas no para hallar algo, sino porque no podemos hacerlo de otra manera, porque vemos la realidad: el Altísimo, el Amor, la Sabiduría y la Inteligencia llenando el cosmos. Él es la fuente de la existencia, Yo soy dentro de Él, por mi vida. Yo no soy el maestro de mi vida, no soy quien ha creado mi vida".
Ahora, voy a ahondar en el significado de esta oración, más allá de los misterios del alma que he mencionado un poco anteriormente...