|
* Jesús, María, os amo, salvad almas
* Jesús, José y María os doy el corazón y el alma mía
* Jesús, mi Dios y mi Todo
* Todo por Jesús
* Jesús, yo confío en Ti
* Providencia Divina del Corazón de Jesús, provéenos Tú
.. * Todo lo puedo en Cristo que me fortalece
* Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí
* Jesús manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al Vuestro
* Madre llena de aflicción de Jesucristo las llagas graba en mi corazón
* Todo a la Mayor Honra y Gloria de Dios
* Señor, muéstranos tu Poder
* Donde está tu tesoro, allí está tu corazón
* Ven Señor no tardes
* Dulzura del Corazón de Jesús, sáname
* Sangre de Cristo lávame, Sangre de Cristo sáname
* Ven Espíritu Santo, mora en mí
* Espíritu Santo ilumínanos y santifícanos
* María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a vos
* María, Madre de Gracia y Madre de Misericordia en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora
* Virgen Santísima no permitáis que vivamos ni muramos en pecado mortal
* Por las ánimas benditas del purgatorio, te suplicamos Señor que les des el descanso eterno
por tu Bendita Pasión
* Santos Ángeles de la Guarda velad sobre nosotros
|
miércoles, 21 de enero de 2015
MAS JACULATORIAS
.
|
Coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias: "Rosario de la Paz"
El rezo de la coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias, es una devoción conocida de nuestra Iglesia, y que ya se rezaba en Medjugorje antes del inicio de las apariciones de la Sma. Virgen.
En los comienzos de las apariciones, Nuestra Madre Reina de la Paz invitó a rezar esta coronilla por la Paz - en el mundo, en nuestros corazones, en nuestras familias -, de ahí que se lo ha conocido como el "Rosario de la Paz", si bien no es propiamente el Rezo del Santo Rosario. Luego vendrán sus invitaciones a rezar el tercio del Santo Rosario - 5 misterios - y más tarde el Rosario completo - 15 misterios -.
De hecho, hasta el día de hoy en Santiago Apóstol, Parroquia de Medjugorje, al terminar cada Santa Misa, los celebrantes y los todos fieles puestos de rodillas, continúan rezando todos los días la coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias.
Este rezo consiste en la recitación - ¡Con el corazón como pide Ntra. Madre! - de un Credo (la “cuenta” que está sola)y luego se reza un PadreNuestro, un AveMaría y un Gloria por cada grupito de tres cuentas (los siete grupos).
Esta coronilla también suele rezarse con la intención de:
Recitación Diaria en Honor de las Santas Llagas
A cada invocación:
Padre Nuestro
Ave maría
Gloria
+ 1. Por la santa llaga de la mano derecha.
+ 2. Por la santa llaga de la mano izquierda.
+ 3. Por la santa llaga del pie derecho.
+ 4. Por la santa llaga del pie izquierdo.
+ 5. Por la santa llaga del sagrado costado.
+ 6. Por la Efusión del Espíritu Santo.
+ 7. Por el Santo Padre.
|
.
|
Corona al Sagrado Corazón de Jesús (Rezada por San Pío de Pietrelcina)
Esta corona al Sagrado Corazón de Jesús era rezada todos los días por San Pío de Pietrelcina por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones.
1.- ¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste "En verdad os digo: pedid y obtendréis, buscad y encontraréis, golpead y se os abrirá", he aquí que yo golpeo, yo busco, yo pido la gracia de .....
PadreNuestro, AveMaría, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.
2.- ¡Oh Jesús mío!Tú que dijiste "En verdad os digo: cualquier cosa que pidáis a Mi Padre, en Mi Nombre, Él os lo concederá", he aquí que a Tu Padre, en Tu Nombre, yo pido la gracia de .....
PadreNuestro, AveMaría, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.
3.- ¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste "En verdad os digo: pasarán el cielo y la tierra pero mis palabras no morirán", he aquí que apoyado en la infabilidad de Tus santas palabras, yo pido la gracia de .....
PadreNuestro, AveMaría, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero. Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros miserables pecadores y concédenos las gracia que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María, tuya y nuestra tierna Madre. San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros. Rezar un Salve. |
Corona de los siete dolores de María Santísima
Para rezar cada sábado, especialmente en tiempo de cuaresma Se inicia con el signo de la cruz y luego el credo. "A mí pecador y a todos los pecadores concédenos la contrición perfecta de nuestros pecados" (3 veces). Por cada dolor se reza un Padrenuestro, siete Avemarías y Gloria. Jaculatoria después de cada dolor: "Madre llena de misericordia recuerda a nuestro corazón los sufrimientos de Jesús durante la Pasión". Los siete dolores a meditar son:
1) Profecía de Simeón (Lc 2:22-35)
2) Huida a Egipto (Mt 2:13-15)
3) Jesús niño, perdido y encontrado en el templo (Lc 2:41-50)
4) Encuentro con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Via Crucis) 5) Crucifixión de Jesús (Jn 19:17-39) 6) Jesús es bajado de la cruz (Mc 15:42-46)
7) Jesús es sepultado (Jn 19:38-42)
Oración finalOremos: Oh María, ¡Qué dolor pruebas aún al ver que muchas veces el sepulcro de Jesús está en nuestros corazones. Ven, Oh Madre, y con tu ternura visita nuestro corazón donde, a causa del pecado, sepultamos a menudo el amor divino. Y cuando tengamos la impresión de la muerte en el corazón, danos la gracia de volver nuestra mirada a Jesús Misericordioso y reconocer en Él a la Resurrección y la Vida. Amén.
|
.
|
Novena de la Divina Misericordia
El Viernes Santo comienza la Novena de la Divina Misericordia en preparación a la Fiesta de la Divina Misericordia. Durante esta novena, llevaremos a todas las almas, aún las más endurecidas, a la fuente de la Misericordia que brota del Corazón de Jesús.
Jesús le dijo a Santa Faustina: "Deseo que durante esos nueve días lleves a las almas a la Fuente de Mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte... Y no rehusaré nada a ningún alma que traerás a la Fuente de Mi Misericordia" (Diario 1209). |
La meditación de la Palabra para los días jueves
Desde Medjugorje nuestra Madre del Cielo nos invita a que leamos todos los jueves (si es posible ante el Santísimo) el pasaje de Mateo, cap. 6 versículos del 24 al 34 que aquí transcribimos:
24 Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.
25 « Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?
27 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?
28 Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.
29 Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
30 Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?
31 No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?
32 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
33 Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
34 Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal. (Mt 6,24-34)
25 « Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?
27 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?
28 Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.
29 Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
30 Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?
31 No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?
32 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
33 Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
34 Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal. (Mt 6,24-34)
Súplica a Dios
La Sma. Virgen le dictó la siguiente oración a Jelena el 22/6/85, aconsejándole que la recitasen en su grupo de oración:
Oh, Dios, nuestro corazón está en profunda oscuridad,
a pesar de nuestra unión a tu Corazón.
Nuestro corazón se debate entre Vos y satanás.
¡No permitas que eso ocurra!
Todas las veces que el corazón está dividido
entre el bien y el mal,
que sea iluminado por tu luz
y que reencuentre la unidad.
No permitas nunca
que en nosotros haya dos amores,
que puedan en nosotros coexistir dos creencias.
Que nunca cohabiten en nosotros
la mentira y la sinceridad,
el amor y el odio,
la honestidad y la deshonestidad,
la humildad y el orgullo.
Ayúdanos, en cambio,
para que nuestro corazón se eleve hacia Vos, como el de un niño.
Haz, Señor, que nuestro corazón esté radiante de paz
y que de ella tenga siempre nostalgia.
Haz que puedan habitar en nosotros
tu santa voluntad y tu amor.
Que deseemos, al menos algunas veces, ser tus hijos.
Y cuando, Oh Señor, deseemos ser tus hijos,
acuérdate de nuestros pasados deseos
y ayúdanos a nuevamente acogerte.
Te abrimos nuestros corazones
para que viva en nosotros tu santo amor.
Te abrimos nuestras almas
para que sean tocadas por tu santa misericordia,
que nos ayudará a ver claramente todos los pecados,
y nos hará comprender
que es el pecado el que nos hace impuros.
Deseamos, Dios, ser tus hijos
humildes y devotos,
para poder volvernos
tus hijos amados y sinceros,
así como el Padre quiere de nosotros.
Jesús, hermano nuestro, ¡ayúdanos!
a que obtengamos del Padre su bondad
y a que seamos buenos hacia Él.
Ayúdanos, Oh Jesús,
a comprender bien lo que Dios nos da,
porque a veces renunciamos a hacer
una buena acción, casi como si fuese un mal para nosotros.
|
Consagración al Corazón de Jesús
"Oren y oren. Toda la parroquia debe rezarle todos los días a los Corazones de Jesús y de María durante la novena de la Inmaculada Concepción". Ese mismo día (28/11/83) la Sma. Virgen dictó las dos siguientes oraciones:
Oh, Jesús, sabemos que eres manso (Mt 11,29),
que has dado tu corazón por nosotros,
que fuiste coronado de espinas por nuestros pecados.
Sabemos que aún hoy ruegas por nosotros,
para que no nos perdamos.
Jesús, acuérdate de nosotros si caemos en el pecado.
Con tu corazón santísimo
haz que nos amemos entre todos nosotros.
Haz que desaparezca el odio entre los hombres.
Muéstranos tu amor.
Todos nosotros te amamos
y deseamos que nos protejas,
con tu Corazón de Buen Pastor.
¡Entra, Jesús, en cada corazón!
Golpea a la puerta de nuestros corazones,
sé paciente y tenaz con nosotros.
Estamos aún encerrados en nosotros mismos
porque no hemos comprendido tu voluntad.
Golpea sin cansarte, Oh Jesús,
haz que nuestros corazones se abran a Ti,
al menos acordándonos de la Pasión
que sufriste por nosotros.
Amén.
|
Consagración al Corazón de Jesús
"Oren y oren. Toda la parroquia debe rezarle todos los días a los Corazones de Jesús y de María durante la novena de la Inmaculada Concepción". Ese mismo día (28/11/83) la Sma. Virgen dictó las dos siguientes oraciones:
Oh, Jesús, sabemos que eres manso (Mt 11,29),
que has dado tu corazón por nosotros,
que fuiste coronado de espinas por nuestros pecados.
Sabemos que aún hoy ruegas por nosotros,
para que no nos perdamos.
Jesús, acuérdate de nosotros si caemos en el pecado.
Con tu corazón santísimo
haz que nos amemos entre todos nosotros.
Haz que desaparezca el odio entre los hombres.
Muéstranos tu amor.
Todos nosotros te amamos
y deseamos que nos protejas,
con tu Corazón de Buen Pastor.
¡Entra, Jesús, en cada corazón!
Golpea a la puerta de nuestros corazones,
sé paciente y tenaz con nosotros.
Estamos aún encerrados en nosotros mismos
porque no hemos comprendido tu voluntad.
Golpea sin cansarte, Oh Jesús,
haz que nuestros corazones se abran a Ti,
al menos acordándonos de la Pasión
que sufriste por nosotros.
Amén.
|
Soy todo tuyo María
Virgen María, Madre mía, me consagro a ti
y confío en tus manos toda mi existencia.
Acepta mi pasado con todo lo que fue.
Acepta mi presente con todo lo que es.
Acepta mi futuro con todo lo que será.
Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy,
todo lo que he recibido de Dios.
Te confío mi inteligencia, mi voluntad, mi corazón.
Deposito en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores,
mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías.
Custodia mi vida y todos mis actos
para que le sea más fiel al Señor
y con tu ayuda alcance la salvación.
Te confío ¡Oh María! mi cuerpo y mis sentidos
para que se conserven puros y me ayuden en el ejercicio de las virtudes.
Te confío mi alma
para que tú la preserves del mal.
Hazme partícipe de una santidad igual a la tuya;
hazme conforme a Cristo, ideal de mi vida.
Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi juventud,
para que tú me ayudes a no envejecer en la fe.
Te confío mi capacidad y deseos de amar;
enséñame y ayúdame a amar como tú has amado
y como Jesús quiere que se ame.
Te confío mis incertidumbres y angustias
para que en tu corazón yo encuentre seguridad,
sostén y luz en cada instante de mi vida.
Con esta consagración me comprometo a imitar tu vida.
Acepto las renuncias y sacrificios que esta elección comporta
y te prometo, con la gracia de Dios y con tu ayuda,
ser fiel al compromiso asumido.
¡Oh María!, soberana de mi vida y de mi conducta,
dispón de mí y de todo lo que me pertenece,
para que camine siempre junto al Señor bajo tu mirada de Madre.
¡Oh María! Soy todo tuyo
y todo lo que poseo te pertenece ahora y siempre. ¡Amén!
|
ORACION A MARIA
REINA DE LOS ANGELES
¡Oh Augusta Reina de los Cielos
y Señora de los Ángeles!
Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad la santas legiones para que,bajo vuestras ordenes,combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.
REINA DE LOS ANGELES
¡Oh Augusta Reina de los Cielos
y Señora de los Ángeles!
Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad la santas legiones para que,bajo vuestras ordenes,combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.
¿Quién como Dios?
Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén.
Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén.
Ante el gran combate espiritual que libramos, Dios ha querido proveer por nosotros. Pero debemos rezar si deseamos su ayuda.
Escribe acerca de la Reina de los Angeles el Venerable Luis Eduardo Cestac, fundador de la Congregación de las Siervas de María:
En 1863 un alma... sintió su mente elevada hacia la Santísima Virgen, quien le dijo que efectivamente, los demonios andaban sueltos por el mundo, y que había llegado la hora de rogarle como Reina de los Ángeles pidiéndole las legiones santas para combatir y aplastar los poderes infernales.
–"Madre mía", dijo esta alma, "¿ya que sois tan buena, no podrías enviarlas sin que os rogáramos?"
–"No", respondió la Santísima Virgen, "la oración es condición impuesta por Dios para alcanzar las gracias".
– "Entonces, Madre mía", dijo el alma "¿querrías enseñarme Vos la manera de rogaros?"
Escribe acerca de la Reina de los Angeles el Venerable Luis Eduardo Cestac, fundador de la Congregación de las Siervas de María:
En 1863 un alma... sintió su mente elevada hacia la Santísima Virgen, quien le dijo que efectivamente, los demonios andaban sueltos por el mundo, y que había llegado la hora de rogarle como Reina de los Ángeles pidiéndole las legiones santas para combatir y aplastar los poderes infernales.
–"Madre mía", dijo esta alma, "¿ya que sois tan buena, no podrías enviarlas sin que os rogáramos?"
–"No", respondió la Santísima Virgen, "la oración es condición impuesta por Dios para alcanzar las gracias".
– "Entonces, Madre mía", dijo el alma "¿querrías enseñarme Vos la manera de rogaros?"
Y creyó escuchar la oración “Oh Augusta Reina...”
El señor Cestac fue el depositario de esta oración. Lo primero que hizo fue presentarla a Monseñor Lacroix, obispo de Bayona, quien le dio su aprobación. Inmediatamente mandó imprimir medio millón de ejemplares, que distribuyó gratis por todas partes.
No estará demás advertir que, durante la primera impresión, las máquinas se rompieron dos veces. La oración a la Reina de los Ángeles se extendió rápidamente y fue aprobada por muchos obispos y arzobispos.
San Pío X concedió trescientos días de indulgencia a quienes la rezaren.
El señor Cestac fue el depositario de esta oración. Lo primero que hizo fue presentarla a Monseñor Lacroix, obispo de Bayona, quien le dio su aprobación. Inmediatamente mandó imprimir medio millón de ejemplares, que distribuyó gratis por todas partes.
No estará demás advertir que, durante la primera impresión, las máquinas se rompieron dos veces. La oración a la Reina de los Ángeles se extendió rápidamente y fue aprobada por muchos obispos y arzobispos.
San Pío X concedió trescientos días de indulgencia a quienes la rezaren.
NOVENA A LA VIRGEN MILAGROSA
Inmaculada Virgen María,
Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Madre nuestra, penetrados de la mas amable confianza y de tu poderosa intercesión, manifestada con tanta frecuencia por la Medalla Milagrosa, nosotros tus hijos, amable y confiadamente te imploramos nos obtengas las gracias y favores que pedimos durante esta novena, si conviene a nuestras almas inmortales y a las almas de quienes ahora encomendamos.
(Mencione el favor que desea).
Tu sabes, María, con cuanta frecuencia nuestras almas han sido santuario de tu Hijo, que odia la iniquidad. Alcánzanos, pues, un profundo odio al pecado y tal pureza de corazón que nos desliguemos de cuanto impida ir a Dios. Que nuestros pensamientos, palabras y acciones se dirijan siempre a su mayor gloria.
Consíguenos también espíritu de oración y abnegación para que recobremos por la penitencia lo que habíamos perdido por el pecado y finalmente lleguemos a aquella dichosa morada donde tú eres la Reina de los ángeles y de los santos. Amén.
¡Oh María, concebida sin pecado!
¡Rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
(3 veces)
|
Novena al Inmaculado Corazón
"¡Corazón inmaculado de María!,
desbordante de amor a Dios y a la humanidad, y de compasión por los pecadores, me consagro enteramente a ti. Te confío la salvación de mi alma. Que mi corazón esté siempre unido al tuyo, para que me separe del pecado, ame mas a Dios y al prójimo y alcance la vida eterna juntamente con aquellos que amo. Medianera de todas las gracias, y Madre de misericordia, recuerda el tesoro infinito que tu divino Hijo ha merecido con sus sufrimientos y que nos confió a nosotros sus hijos. Llenos de confianza en tu maternal corazón, que venero y amo, acudo a ti en mis apremiantes necesidades. Por los méritos de tu amable e inmaculado Corazón y por amor al Sagrado Corazón de Jesús, obténme la gracia que pido (mencionar el favor que se desea) Madre amadísima, si lo que pido no fuere conforme a la voluntad de Dios, intercede para que se conceda lo que sea para la mayor gloria de Dios y el bien de mi alma. Que yo experimente la bondad maternal de tu corazón y el poder su pureza intercediendo ante Jesús ahora en mi vida y en la hora de mi muerte. Amen." |
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)