“Toma esta Llama de Amor de mi Corazón. Enciende tu propio corazón y
pásala a otros. Pásalo de corazón a corazón. Este será el milagro. Se convertirá
en un resplandor que ciega a Satanás. Yo obtuve el fuego del amor del
Padre Celestial a través de los méritos de las heridas de mi Hijo”.Comentarios del Padre Rona, S.J.
miércoles, 29 de agosto de 2018
jueves, 9 de agosto de 2018
Leyenda
Leyenda
Basílica Menor de Caacupé
Uno de los santuarios mas importantes de la República del Paraguay, Morada de la Virgencita de los Milagros de Caacupé
En el pueblo de Tobatí (cercano a Caacupé), fundado hacia el 1600, vivía un escultor guaraní de nombre José, indio guaraní, converso de la misión franciscana de allí. Al volver un día de las selvas del valle Ytú con un gran trozo de madera de muy buena calidad, contó que se había encontrado ante indios mbayá (tribu que había decidido pelear contra la colonización española y portuguesa), a los que consideraba muy peligrosos, por lo que prometió a la Virgen María que si estos no lo atrapaban, esculpiría una imagen de ella y la veneraría. Entonces se le apareció la Virgen, que le gritó en guaraní: ¡Ka'aguý cupe-pe!, que significa ‘¡[vete] detrás de los arbustos de yerba mate!’ (planta muy usada como infusión en Paraguay y uno de los principales productos que exporta).
El indio corrió, y encontró un grueso tronco tras el cual se escondió. En ese momento prometió que con la madera del árbol protector tallaría la imagen de la Virgen, si es que llegaba a salir con vida del trance. Los mbayás siguieron de largo sin advertir su presencia, y el indio, agradecido, en cuanto pudo regresar tomó del árbol la madera que necesitaba para esculpir la estatua.
El tronco le alcanzó para dos tallas: la mayor fue destinada a la Iglesia de Tobatí y la más pequeña la conservó el indio en su poder, para su devoción personal.
Los misioneros jesuitas decían que en el sitio preciso de la aparición había brotado agua milagrosa, la que había ayudado a los guaraníes a sobrevivir el calor del verano.
Peregrinos frente al santuario de Caacupé
Años después, la gran inundación que creó el lago de Ypacaraý amenazaba con destruir los poblados cercanos. Los frailes franciscanos, acompañados de los habitantes de la región, organizaron rogativas pidiendo la tranquilidad de las aguas. El padre Luis de Bolaños las bendijo y —como cada año— éstas retrocedieron hasta sus límites actuales. Pero en aquella ocasión apareció flotando la imagen de la Virgen, que los sacerdotes dijeron que era la de la misión de Tobatí, la misma que el indio desconocido tallara años atrás. Desde entonces el pueblo la llamó la Virgen de los Milagros.
El indio desconocido se había instalado con su familia en ese sitio. Construyó un humilde oratorio, en torno al cual, con el correr de los años, fue constituyéndose un poblado conocido primeramente como Los Ytuenses. Hacia 1765, la zona ya era conocida como el Valle de Caacupé. El 4 de abril de 1770, se toma como referencia para la fundación del pueblo de este último nombre.
Así, la imagen menor, Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, "se convirtió en mayor por la abundancia de sus dones y de sus fieles". En cuanto a la talla grande, se supone que saqueada por los mbayás.1
Basílica Menor de Caacupé
Uno de los santuarios mas importantes de la República del Paraguay, Morada de la Virgencita de los Milagros de Caacupé
En el pueblo de Tobatí (cercano a Caacupé), fundado hacia el 1600, vivía un escultor guaraní de nombre José, indio guaraní, converso de la misión franciscana de allí. Al volver un día de las selvas del valle Ytú con un gran trozo de madera de muy buena calidad, contó que se había encontrado ante indios mbayá (tribu que había decidido pelear contra la colonización española y portuguesa), a los que consideraba muy peligrosos, por lo que prometió a la Virgen María que si estos no lo atrapaban, esculpiría una imagen de ella y la veneraría. Entonces se le apareció la Virgen, que le gritó en guaraní: ¡Ka'aguý cupe-pe!, que significa ‘¡[vete] detrás de los arbustos de yerba mate!’ (planta muy usada como infusión en Paraguay y uno de los principales productos que exporta).
El indio corrió, y encontró un grueso tronco tras el cual se escondió. En ese momento prometió que con la madera del árbol protector tallaría la imagen de la Virgen, si es que llegaba a salir con vida del trance. Los mbayás siguieron de largo sin advertir su presencia, y el indio, agradecido, en cuanto pudo regresar tomó del árbol la madera que necesitaba para esculpir la estatua.
El tronco le alcanzó para dos tallas: la mayor fue destinada a la Iglesia de Tobatí y la más pequeña la conservó el indio en su poder, para su devoción personal.
Los misioneros jesuitas decían que en el sitio preciso de la aparición había brotado agua milagrosa, la que había ayudado a los guaraníes a sobrevivir el calor del verano.
Peregrinos frente al santuario de Caacupé
Años después, la gran inundación que creó el lago de Ypacaraý amenazaba con destruir los poblados cercanos. Los frailes franciscanos, acompañados de los habitantes de la región, organizaron rogativas pidiendo la tranquilidad de las aguas. El padre Luis de Bolaños las bendijo y —como cada año— éstas retrocedieron hasta sus límites actuales. Pero en aquella ocasión apareció flotando la imagen de la Virgen, que los sacerdotes dijeron que era la de la misión de Tobatí, la misma que el indio desconocido tallara años atrás. Desde entonces el pueblo la llamó la Virgen de los Milagros.
El indio desconocido se había instalado con su familia en ese sitio. Construyó un humilde oratorio, en torno al cual, con el correr de los años, fue constituyéndose un poblado conocido primeramente como Los Ytuenses. Hacia 1765, la zona ya era conocida como el Valle de Caacupé. El 4 de abril de 1770, se toma como referencia para la fundación del pueblo de este último nombre.
Así, la imagen menor, Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, "se convirtió en mayor por la abundancia de sus dones y de sus fieles". En cuanto a la talla grande, se supone que saqueada por los mbayás.1
viernes, 27 de marzo de 2015
jueves, 26 de marzo de 2015
San José: Ángelus Josefino
ÁNGELUS DE SAN JOSÉ
V. El ángel del Señor se apareció en sueños a José. R. Para que no repudiara a María.(a recitarse después del Ángelus mariano como devoción privada)
Dios te salve, José, rico eres en gracia, el Señor es contigo. Bendito tú eres entre todos los varones y bendito es el fruto del vientre de María, Jesús. San José, padre adoptivo del Hijo de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V. José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa. R. Pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, José, rico eres en gracia, el Señor es contigo. Bendito tú eres entre todos los varones y bendito es el fruto del vientre de María, Jesús. San José, padre adoptivo del Hijo de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V. Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. R. Porque salvará a su pueblo de sus pecados.
Dios te salve, José, rico eres en gracia, el Señor es contigo. Bendito tú eres entre todos los varones y bendito es el fruto del vientre de María, Jesús. San José, padre adoptivo del Hijo de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V. Ruega por nosotros, glorioso Patriarca san José. R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oremos. Sostenidos por el patrocinio del Esposo de tu Santísima Madre, rogamos Señor de tu clemencia hagas que nuestros corazones, despreciando todo lo terrenal, te amen, a ti, Dios verdadero, con perfecta caridad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.
Gloria al Padre… (tres veces).
Y que todos los moribundos descansen en el Señor y obtengan la vida eterna. Amén.
El mismo san José, cuyo patrocinio invocamos (†) interceda por nosotros ante el Señor.
(Texto en latín)
V. Angelus Domini apparuit in somnis Ioseph.
R. Ut Maria non dimitteretur ab eo.
Ave Ioseph, gratia dives, Dominus tecum. Benedictus tu inter viros et benedictus fructus ventris Mariae, Iesus. Sancte Ioseph, pater nutricie Filii Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amen.
V. Ioseph, fili David, noli timere accipere Mariam coniugem tuam.
R. Quod enim in ea natum est de Spiritu Sancto est.
Ave Ioseph, gratia dives, Dominus tecum. Benedictus tu inter viros et benedictus fructus ventris Mariae, Iesus. Sancte Ioseph, pater nutricie Filii Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amen.
V. Pariet autem filium et vocabis nomen eius Iesum.
R. Ipse enim salvum faciet populum suum a peccatis eorum.
Ave Ioseph, gratia dives, Dominus tecum. Benedictus tu inter viros et benedictus fructus ventris Mariae, Iesus. Sancte Ioseph, pater nutricie Filii Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amen.
V. Ora pro nobis, gloriose Patriarche sancte Ioseph.
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
Oremus. Sanctissimae Genetricis tuae Sponsi patrocinio suffulti, rogamus, Domine, clementiam tuam: ut corda nostra facias terrena cuncta despicere ac te verum Deum perfecta caritate diligere: Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. R. Amen.
Gloria Patri (ter).
Et morientes omnes in Domino moriantur et habeant vitam aeternam. Amen.
Cuius invocamus patrocinium, ipse sanctus Ioseph (†) intercedat pro nobis ad Dominum
ORACION DURANTE 12 AÑOS
Sabed, amadas hijas mías, como los sayones que me prendieron en el huerto de Getsemani fueron
58;los ejecutores de la sentencia 32; los que me llevaron atado fueron 3; diéronme 300 puñadas en la boca; cuando me llevaban preso desde el huerto hasta la casa de Anás me dieron 7 fuertes empujones; diéronme 5600 azotes en la columna;
me escupieron en el Rostro 72 veces; hiciéronme en el cuerpo más de 100 llagas, y en la cabeza más de 100 agujeros;
cuando iba al Calvario caí 3 veces con la Cruz acuestas;
estando clavado en la cruz, tenia la cara tan desfigurada que apenas podía ser conocido;
las gotas de sangre que derrame en mi dolorosísima Pasión, fueron 30708.
Todas las personas que rezaren con devoción
7 Padrenuestros,
7 Ave Marías y
7 Gloria cada día por espacio de 12 años, hasta cumplir el numero igual al de las gotas de sangre que derramé, les concedo 5 gracias:
La primera, indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados;
la segunda, que será libre de las penas del Purgatorio si muere en gracia;
la tercera, que si muriese antes de que se cumpla el término de los doce años será como si los hubiese cumplido enteramente;
la cuarta, que bajaré del Cielo a la Tierra a recibir su alma en mis brazos para llevarla a la gloria eterna;
y la quinta, que será como si fuera mártir que derrama su sangre por Mí.
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