ORACION A LA SANTISIMA TRINIDAD.
Oraciones
introductorias y de abandono: En
el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo Inicien
siempre con la oración dada a María, la Inmaculada Concepción. Señora y
Madre nuestra, María, la Inmaculada Concepción, te suplicamos que intercedas
por nosotros ante el Santo de los Santos, la Trinidad Santísima, para que nos
dé fervor y corazón dispuesto a las inspiraciones y gracias del Espíritu Santo.
Todo por los méritos de la Sangre de Cristo el Cordero de Dios que quita los
pecados del mundo; en su nombre; por la acción del Espíritu Santo y por tu
entrega y oración. Amén. Señora y
Madre nuestra, en tus manos ponemos el Rosario, reza por nosotros el Rosario,
llévanos a Dios, únenos, danos el amor, danos la paz. Amén. Madre mía,
adoro en tí, al Salvador que está en tí. Amén. Dios mío,
limpia mi corazón, para que hoy día haga Tu Voluntad y esté Contigo, Amén. Espíritu
Santo bendito, penetra profundamente en mí, para hacer una nueva creación.
Amén.(Tres veces) San
José, varón prudente y justo, une tu oración a la nuestra. San
José, varón prudente y justo, ora por nosotros. San
José, varón prudente y justo, ora intercediendo por nosotros. Amén. Santos
Ángeles de Dios, oren con nosotros. Santos
Ángeles de Dios, oren por nosotros. Santos
Arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, oren intercediendo por nosotros. Amén. Sagrado
Corazón de Jesús, en Vos confío. Sagrado
Corazón de Jesús, en Vos confío. Sagrados
Corazones Inmaculados de Jesús y de María, oren intercediendo por nosotros. Amén. Si están en
grupo, divídanse, inmediatamente, en células trinitarias de Oración,
repitiendo: “Somos los
hijos de la Madre de Dios, de la Espiritualidad Trinitaria Amén". (Tres
veces) (Igual hagan en la oración
individual)
Acto
penitencial Este
es un momento de revisión de nuestros actos, en el que vamos a examinar
nuestra relación con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos. Cada
uno de manera individual y en la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Invitemos
a María Santísima, la Inmaculada Concepción, a dirigirnos, con la asistencia
del Espíritu Santo, señalándonos con esa luz, los males y raíces que debemos
arrancar. Hagamos
de modo general y, para ser limpios y dispuestos de verdad, como el campo que
es despojado de malezas y arado. Oremos por sanación. No nos
cansemos de dar pasos constantes de reconciliación, reconociendo que
hemos obrado mal, pidiendo perdón y perdonando, ya sea en silencio para
luego llevar estas faltas al sacramento de la reconciliación y también si así
fuera pidiendo perdón a nuestros hermanos presentes en la oración a los cuales
les hemos faltado. Después
de una breve pausa, dispongámonos en actitud de perdón y digamos: Dios de la
Misericordia y del Perdón Dios
de la misericordia y del perdón:Ten
compasión de mí. Tú
eres el agua viva que santifica y perfecciona: Lléname
de Tí. Destruye
mi maldad con tu pureza; fortalece mis debilidades con tu gracia; transfórmame
con tu poder. Yo no
puedo ser perfecto sin tu ayuda; tú no puedes perfeccionarme sin mi voluntad, no
por falta de poder, sino por exceso de misericordia. Dios
mío: te doy mi voluntad para que Tú me perfecciones. Hazlo
ahora, Señor. Destruye mi maldad. Lléname de Ti, ahora y aquí, Dios y Señor
mío. Amén. Digan,
cerrando los ojos, para mayor recogimiento y gracia: “Dios
mío: me abandono en Ti". (Siete
veces, repitiendo al ritmo de la respiración). "Dios
mío: posesiónate de mí". (Siete
veces repitiendo al ritmo de la respiración). Tras
un breve silencio: "Dios
Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, Santísima Trinidad: haz en mí tu
voluntad e impúlsame a hacerla" (Siete
veces. al concluir digan: Amén). Según lo
sintamos, pues el Espíritu esta en nosotros y Él nos guiará, podemos
lentamente abrir los ojos y disponernos a leer, siempre bajo la guía del
Espíritu Santo, la Palabra de Dios y una de las Actas, parte de ella, o una
lección, y reflexionemos, según el Espíritu nos guíe. Es
importante, que mantengamos el clima de oración. Esto es, de disponibilidad y
de abandono, de silencio interior, de vacío y de entrega disponible, para
llenarnos de modo personal y colectivo. Otras
oraciones: María
Madre de la Misericordia Madre
de la misericordia, Madre buena: Tú que
trajiste el Salvador al mundo, eres madre y reina de este suelo, como eres de
nosotros en el cielo. Bendice
con tu amor estas comarcas y estas gentes creyentes y también a los confusos
que desdeñan tu amor y no te aman. Madre,
Madre santa: Danos la paz. Y danos el amor... Danos
al Padre y al Hijo y al Espíritu. Danos,
danos con tu gracia, la gracia de ser santos, la gracia de ser buenos.
Amén. Oración de protección a María
Señora y
Madre nuestra: Nos
acogemos a tu protección; cúbrenos con la Sangre
de Jesucristo, el cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Aleja
de nosotros las acechanzas del maligno y no te canses de aconsejarnos y de
guiarnos a Jesucristo, nuestro único Dios y salvador. Aséanos
con tu misericordia y vístenos con los ropajes de la gracia, que tú tienes por
la gracia de Dios. Deposítanos, como nuestra madre, en el corazón y en las
manos de Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro único y verdadero refugio y
fortaleza. Ora
por nosotros, ahora y siempre, para que, Él nos ampare y nos salve en todo
tiempo; para eso, te entregamos irrevocablemente todo lo que somos y todo lo
que tenemos, para que tú nos administres con tu amor y con tu celo, como a
propiedades y posesiones tuyas. Amén, amén, amén. Consagración
a la Inmaculada Concepción y siempre Virgen. Señora
y Madre mía: A ti te entrego como hijo tuyo*, mi voluntad, mi libertad, mi
alma, mi cuerpo, mi memoria, mi imaginación, mi inteligencia, mis
sentidos, mis instintos, todo lo que tengo, todo lo que soy; para que Tu, según
tu beneplácito, dispongas de ellos, entregándolos Al Santo de los santos, El
Altísimo, El Uno y Trino, El que con El Padre y con El Espíritu Santo es Dios,
El Único, La Trinidad Santísima, de quien Tu Señora eres la Esclava por
amor. Aséame como cosa y posesión tuya. Vísteme de Gracia y
entrégame a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo, rogándoles que
hagan de mí, una creatura nueva. Señora
y Madre mía a ti me consagro como hijo tuyo y en mi te consagro mi familia, mis
actividades y mi ambiente; porque Tu eres la Esclava del Señor. Posesiónate
de mí, Señora y Madre mía, ahora y para siempre. Séllame por tu ruego,
con el sello del Espíritu Santo. Sígname con la sangre de Jesucristo, el
Cordero de Dios que quita los pecados, su origen, sus huellas y sus
consecuencias y conságrame como donación tuya al Padre Todopoderoso. Para
eso, lávame y vísteme con los ropajes de la Gracia, que Tú tienes por la Gracia
de Dios. Amén,
amén, amén. Bendigan
siempre
La bendición sea, de este modo:- A
ustedes en sí, en el Nombre del Padre y del Hijoy del
Espíritu Santo y uniéndose, a María Santísima, la Inmaculada Concepción,cuya
gracia y compañía invocaran.A sus
familiares o inmediatos con quienes vivan, en la misma forma.Todos los
días y con la frecuencia que les sea posible, hasta crear el habito, en
ustedes, de bendecir, perdonar y amar, que todo se produce así; por fuerza del
Espíritu en ustedes, si tal hacen.-
Bendigan los ambientes que comprenden personas, ideas y circunstancias
concurrentes, las actividades, la naturaleza y el cosmos. - Respiren
bendiciones.Esto es;
amor. Si
tienen problemas que los llenen de odio, individual o colectivamente considérenlos,
en oración. Trátenlos en oración, no en innecesarios análisis y disgresiones;
sino en orante y decidida entrega, Invocando la asistencia de la Santísima
Trinidad.No se
reúnan para Juzgar a los demás.
Háganlo para amar. Para esto, reúnanse cuanto sea necesario y, ustedes,
en particular, para esto oren. No
se detengan a compadecerse.
Amen.No
esperen ser amados.
Sirvan.No
esperen ser servidos.
Comprendan.No
esperen que a ustedes los comprendan.
Den.No
esperen recibir.
Cuando den y será siempre,en lo que
den, dense ustedes mismos. Sean
ustedes mansos y humildes de corazón.
En un mundo de arrogantes, ustedes no lo sean.
En un mundo de injusticias, sean ustedes Justos.
En un mundo de mentira, sean ustedes veraces. En
un mundo de ambiciones de poder, de riquezas y de prestigios, sean
ustedes pobres.Vacíense
de todo, por amor. Amen.
Amén. Amén. Solo
el amor los salvará.
Solo el amor transformará la tierra.
Solo el amor hará un mundo nuevo.
Solo el amor hará una raza de hombres nuevos.
Solo el amor transformará la historia creando un mundo nuevo, el soñado
por el hombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario