Fervorín para la elevación de la Sagrada Hostia
Salve, Cuerpo sacratísimo de mi Señor Jesucristo, formado de la purísima substancia de la Virgen María, inmolado sobre el ara de la Cruz y ahora sobre este altar: os adoro y os pido que seáis prenda de nuestra eterna salvación.
Fervorín para la elevación del Cáliz bendito
Salve, Sangre preciosísima de mi Señor Jesucristo, formada de la purísima substancia de la Virgen María, derramada sobre el ara de la Cruz y ahora sobre este altar: os adoro y os pido que bañéis nuestras almas en la efusión de vuestra santa gracia.
Estos fervorines están inspirados en el Apóstol Santo Tomás, en San Francisco de Asís y en el P. Alcañiz.


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