viernes, 23 de enero de 2015


  • “Jesús mío perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia”.
  • “María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia, defiéndenos del enemigo y recíbenos en la muerte, Amen”.
  • “María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia, en la vida y en la muerte Ampáranos Gran Señora, no te olvides de nosotros en aquella ultima hora, Virgen Gloriosa y Bendita”.
 Otras jaculatorias que podrían utilizarse a lo largo de nuestro día de actividades:
  • Crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón puro. 
  • Un corazón contrito y humillado, ¡oh Dios!, Tú no lo desprecias. 
  • Para Dios toda la gloria. 
  • Para los que aman a Dios, todo es para bien. 
  • Porque tú eres, oh Dios, mi fortaleza. 
  • Conviene que Él crezca y yo disminuya. 
  • Aquí me tienes, porque me has llamado. 
  • Santa María, esperanza nuestra, asiento de la sabiduría, ruega por nosotros. 
  • Santa María, esperanza nuestra, esclava del Señor, ruega por nosotros. 
  • Santa María, estrella de Oriente, ayuda a tus hijos. 
  • Todo lo puedo en aquel que me conforta. 
  • Creo, Señor, pero ayuda mi incredulidad. 
  • Te doy gracias por todos tus beneficios, también por los ignorados. 
  • En ti, ¡oh Dios!, confío; no sea yo nunca confundido. 
  • Auméntanos la fe. 
  • ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí, que soy pecador! 
  • Jesús, Jesús, sé para mí siempre Jesús. 
  • Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo. 
  • ¡Señor, que vea! 
  • Señor, ¿qué quieres que haga? 
  • Santa María, Madre del amor hermoso, ayuda a tus hijos. 
  • ¡Señor mío y Dios mío! 
  • No se haga mi voluntad, sino la tuya. 
  • Corazón sacratísimo de Jesús, danos la paz. 
  • Corazón dulcísimo de María, prepárame un camino seguro. 
  • Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. Amén 
  • Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro, lo pequeño y lo grande, lo poco y lo mucho, lo temporal y lo eterno. 
  • Dios mío, te amo… pero ¡enséñame a amar! 
  • Señor, tómame como soy, pero haz que sea como Tú quieres que sea. 
  • Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor (Santo Tomás Moro, antes de su martirio). 
  • Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros

No hay comentarios: