- “Jesús mío perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia”.
- “María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia, defiéndenos del enemigo y recíbenos en la muerte, Amen”.
- “María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia, en la vida y en la muerte Ampáranos Gran Señora, no te olvides de nosotros en aquella ultima hora, Virgen Gloriosa y Bendita”.
Otras jaculatorias que podrían utilizarse a lo largo de nuestro día de actividades:
- Crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón puro.
- Un corazón contrito y humillado, ¡oh Dios!, Tú no lo desprecias.
- Para Dios toda la gloria.
- Para los que aman a Dios, todo es para bien.
- Porque tú eres, oh Dios, mi fortaleza.
- Conviene que Él crezca y yo disminuya.
- Aquí me tienes, porque me has llamado.
- Santa María, esperanza nuestra, asiento de la sabiduría, ruega por nosotros.
- Santa María, esperanza nuestra, esclava del Señor, ruega por nosotros.
- Santa María, estrella de Oriente, ayuda a tus hijos.
- Todo lo puedo en aquel que me conforta.
- Creo, Señor, pero ayuda mi incredulidad.
- Te doy gracias por todos tus beneficios, también por los ignorados.
- En ti, ¡oh Dios!, confío; no sea yo nunca confundido.
- Auméntanos la fe.
- ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí, que soy pecador!
- Jesús, Jesús, sé para mí siempre Jesús.
- Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo.
- ¡Señor, que vea!
- Señor, ¿qué quieres que haga?
- Santa María, Madre del amor hermoso, ayuda a tus hijos.
- ¡Señor mío y Dios mío!
- No se haga mi voluntad, sino la tuya.
- Corazón sacratísimo de Jesús, danos la paz.
- Corazón dulcísimo de María, prepárame un camino seguro.
- Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. Amén
- Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro, lo pequeño y lo grande, lo poco y lo mucho, lo temporal y lo eterno.
- Dios mío, te amo… pero ¡enséñame a amar!
- Señor, tómame como soy, pero haz que sea como Tú quieres que sea.
- Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor (Santo Tomás Moro, antes de su martirio).
- Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros
No hay comentarios:
Publicar un comentario