viernes, 9 de enero de 2015


Para pedir la protección del Cielo:



Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los 

ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda

 de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes 

espíritus infernales. Humildemente te rogamos, te digne librar

 de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu 

favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu 

incomparable protección adelantemos cada vez más en el 

servicio del Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los días de 

nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que, 

defendidos por tu poder del infernal dragón y de todas sus 

asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos 

presentados por tí, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad.
Amén.

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