Fórmula,para decir cada día
Santísima
Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, Reina gloriosa del mundo y Reina de mi
corazón, me doy y me entrego enteramente a Ti, no sólo como tu esclavo, sino
también para ser el apóstol oculto de tu reino.
Te
ofrezco especialmente este día, cada uno de sus instantes, tanto los más
insignificantes como los más importantes; te ofrezco mis trabajos, mis
oraciones y mis sacrificios, mis dolores, mis humillaciones, todo este día en
fin. Te ofrezco de nuevo la jornada entera de mi vida, sobre todo su atardecer
con sus tinieblas y terrores, mi última enfermedad, mi agonía y mi muerte, por
tu reino y especialmente por tu reino en…
Por
cada mirada y cada palabra, por cada paso y cada suspiro, por cada latido de mi
corazón y cada aspiración de mi voluntad, quiero repetir sin cesar:
¡Levántate,
oh María, y apresúrate a reinar!
¡Ven, y serás coronada!
Ut adveniat regnum tuum,
adveniat regnum Mariæ!
Amén.
¡Ven, y serás coronada!
Ut adveniat regnum tuum,
adveniat regnum Mariæ!
Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario