lunes, 12 de enero de 2015

 Fórmula,para decir cada día

            Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, Reina gloriosa del mundo y Reina de mi corazón, me doy y me entrego enteramente a Ti, no sólo como tu esclavo, sino también para ser el apóstol oculto de tu reino.
            Te ofrezco especialmente este día, cada uno de sus instantes, tanto los más insignificantes como los más importantes; te ofrezco mis trabajos, mis oraciones y mis sacrificios, mis dolores, mis humillaciones, todo este día en fin. Te ofrezco de nuevo la jornada entera de mi vida, sobre todo su atardecer con sus tinieblas y terrores, mi última enfermedad, mi agonía y mi muerte, por tu reino y especialmente por tu reino en…
            Por cada mirada y cada palabra, por cada paso y cada suspiro, por cada latido de mi corazón y cada aspiración de mi voluntad, quiero repetir sin cesar:

¡Levántate, oh María, y apresúrate a reinar!
¡Ven, y serás coronada!
Ut adveniat regnum tuum,
adveniat regnum Mariæ!
Amén.

No hay comentarios: