¡Dios mío, yo creo, te adoro, te espero y te amo! Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Esta oración da énfasis a esa bella verdad de Dios todopoderoso, todo afectuoso sobre nuestros altares:
Santísima Trinidad, te adoro. Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento.
Santísima Trinidad, te adoro. Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento.
Con la Santa Hostia suspendida en el aire, el Ángel se postró y repitió esta oración:
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente. Te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por las ofensas, sacrilegios e indiferencias con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús, y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente. Te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por las ofensas, sacrilegios e indiferencias con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús, y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario