viernes, 23 de enero de 2015

Oh Madre, entra tú primero
Cuando abráis la puerta de vuestra iglesia, al llegar, deteneos un instante y decidle a María:«Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero de hoy en adelante en esta casa que es mía y tuya, rezar contigo, predicar contigo, confesar contigo: yo quiero que todo mi sacerdocio sea contigo.» Después iréis al presbiterio, y tras abrir la puerta, deteneos una vez más un instante, para invitar a María a pasar antes que vosotros, y decidle: « Oh Madre, entra tú primero. Yo quiero vivir contigo en este hogar, cerca de ti, en la mortificación, en la paciencia, en la pureza, en la caridad. » Finalmente, cuando abráis la puerta de vuestra habitación, deteneos una vez más, invitad a vuestra madre a pasar primero, y decidle: « Aquí sobre todo, Madre, no me abandones. Yo quiero aquí rezar contigo, estudiar, dormir, morir bajo tu mirada, muy cerca de tu corazón.»  
(Cardinal Verdier, Souvenir de mes retraites pastorales. Citado en: Maria, estudios sobre la Virgen María, dirección de Hubert du Manoir, s. j. Tomo III, 1954) 

"¡Madre! —Llámala fuerte, fuerte. —Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha".

"Monstra te esse Matrem! ¡Muestra que eres Madre!
Cor Mariae dulcissimum, iter para tutum!: Corazón Dulcísimo de María, preparanos un camino seguro".

"Sancta Maria, Refugium nostrum et virtus!Santa María, ¡refugio y fortaleza nuestra!
Sancta Maria, filios tuos adiuva: filias tuas adiuva!Santa María, ¡ayuda a tus hijos, ayuda a tus hijas!
Sancta Maria, Spes nostra, Sedes Sapientiae, ora pro nobis. Santa María, esperanza nuestra, asiento de la Sabiduría, ¡ruega por nosotros!
Sancta Maria, Spes nostra, Ancilla Domini, ora pro nobis! Santa María, Esperanza Nuestra, Esclava del Señor, ¡ruega por nosotros!"

Dominus tecum! El Señor está contigo.
Ave María purísima, sin pecado concebida.
Bendita sea la Madre que te trajo al mundo.
Beata Mater et intacta Virgo, intercede pro nobis!Bienaventurada Madre y Virgen sin mancha, ¡intercede por nosotros!
Domina, ut videam! Domina, ut sit! Señora, ¡que vea! Señora, ¡que sea!
Regina Pacis, ora pro nobis! Reina de la Paz, ¡ruega por nosotros!


VARIAS JACULATORIAS

VARIAS JACULATORIAS
Alabanzas y gracias sean dadas en todo momento al Santísimo Sacramento.
Alcánzanos, santísimo José, que Vivamos una vida sin mancilla, seguros siempre en el amparo de vuestro patrocinio.
Ángel de Dios, que por la misericordia divina me fuisteis dado para mi guarda, ilumíname, guárdame; dirígeme y gobiérname. Amén.
En nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Espíritu Santo, dulce huésped de mi alma, permaneced en mí, y que yo permanezca siempre en ti.
Haced, San José, que vivamos una vida inocente y esté siempre asegurada bajo vuestro patrocinio.
Jesús sacramentado, ten piedad de nosotros.
Jesús, José y María, con vosotros descanse en paz el alma mía.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, María y José.
Salve, Cruz Santa, esperanza única. San Miguel Arcángel, defendednos en la pelea, para que no perezcamos en el día tremendo del juicio.
San Miguel, primer defensor de la realeza de Jesucristo, ruega por nosotros.
Santísima Trinidad, que por vuestra gracia habitáis en mi alma, haced que os ame más y más.
Santísima Trinidad, que por vuestra gracia habitáis en mi alma, santifícame más y más.
Santísima Trinidad, que por vuestra gracia habitáis en mi alma, yo os adoro.
Santísima Trinidad, un solo Dios; creo en ti; espero en ti, os amo y os adoro; ten piedad de mí, ahora y en la hora de mi muerte, y salvadme.
Sea eternamente alabado y adorado el Santísimo Sacramento.
Señor mío y Dios mío.

JACULATORIA A DIOS
Ayuda para la memoria continua de Dios y el andar siempre en su presencia, el uso de aquellas breves oraciones que San Agustín llama jaculatorias, porque éstas guardan la casa del corazón y conservan el calor de la devoción.
San Pedro de Alcántara Trat. de la oración y meditación, II,2

Crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón puro.
Cúmplase la justísima, altísima y amabilísima voluntad de Dios, y eternamente sea alabada y exaltada en todas las cosas.
Dios mío y mi todo.
Dios mío, gracias por lo que me dais y por lo que me quitáis; hágase vuestra voluntad.
Dios mío, tu eres omnipotente, hazme santo.
Hágase tu voluntad
(abandonándose a la Providencia en las adversidades)
Mi Dios y mi todo.
Mi Dios, mi único bien.
Tu eres todo para mi; sea yo todo para ti.
Nada puede pasarme que Dios no quiera.
Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor
(Santo Tomás Moro, antes de su martirio).
Os amo, Dios mío.
Padre eterno, os ofrezco la preciosísima sangre de Jesucristo en expiación de mis pecados y por las necesidades de la santa Iglesia.
Para Dios toda la gloria.
Para los que aman a Dios, todo es para bien.
Porque Tú eres, oh Dios, mi fortaleza.
Que os ame, Dios mío, y que el único premio de mi amor sea amaros cada día más.
Que se cumpla la justísima, santísima y amabilísima voluntad de Dios en todas las cosas.
Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten piedad de nosotros.
Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro, lo pequeño y lo grande, lo poco y lo mucho, lo temporal y lo eterno.
Un corazón contrito y humillado,¡oh Dios!.
Tú no lo desprecias.

Jaculatorias Contra La Blasfemia
Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea María Santísima, la excelsa Madre de Dios.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción a los Cielos.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo Esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

JACULATORIAS Al SAGRADO CORAZÓN (2)
¡Bendito sea el Sacratísimo Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento.
Corazón de Jesús en Ti confío.
Corazón de Jesús, Ardiente de amor por nosotros, inflama nuestro corazón en tu amor.
Corazón de Jesús, convertid a los pobres blasfemos.
Corazón de Jesús, inflamado en nuestro amor, inflamad nuestro corazón en amor vuestro.
Corazón de Jesús, que os ame y os haga amar.
Corazón divino de Jesús, convierte a los pecadores, salva a los moribundos, libra a las almas santas del purgatorio.
Corazón eucarístico de Jesús, aumentad en nosotros la fe, la esperanza y la caridad.
Corazón Sacratísimo de Jesús, ten misericordia de nosotros. Dulce Corazón de Jesús, sed mi amor.
Dulce Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros y de nuestros hermanos errantes.
Dulce corazón de mí Jesús, haz que te ame siempre más y más.
Gloria, amor y gratitud al Sagrado Corazón de Jesús.
Oh Corazón de amor, yo pongo toda mi confianza en ti, porque todo lo temo de mi flaqueza, pero todo lo espero de vuestras bondades.
Sacratísimo Corazón de Jesús ten piedad de nosotros.
Sagrado Corazón de Jesús, confortado en vuestra agonía por un ángel, confortadnos en nuestra agonía.
Sagrado Corazón de Jesús, creo en vuestro amor por mí.
Sagrado Corazón de Jesús, protege nuestras familias.
Sagrado Corazón de Jesús, sed conocido, sed amado, sed imitado.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu reino.
Sagrado Corazón de Jesús, yo me doy a ti por María.
Sea amado en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús.
Todo por Ti, Corazón Sacratísimo de Jesús!
Corazón dulcísimo de María, prepáranos un camino seguro.
Dulce Corazón de María, sed la salvación mía.
Dulce Corazón de María, sed mi salvación.
Purísimo Corazón de María, virgen santísima, alcánzanos de Jesús la pureza y la humildad de corazón.
Jaculatoria a la Sagrada Familia
V. Jesús, José y María.
R. Os doy el corazón y el alma mía.
V. Jesús, José y María.
R. Asistidme en mi última agonía.
V. Jesús José y María.
R. En vos descanse en paz el alma mía.
JACULATORIAS TRADICIONALES
BENDECIDAS CON INDULGENCIAS
( pensemos en todas las indulgencias que podremos ganar 
para aplicar por nuestros pecados o, si somos generosos, 
las ofeceremos a Nuestra Señora para alivio
 y liberación de las Almas del Purgatorio)



SANTO ROSARIO DE JACULATORIAS


Santo Rosario de Jaculatorias, para desagraviar a los Corazones de Jesús y María.
Se hace como el rosario, las diez cuentas cada jaculatoria.

Se empieza rezando el Credo, y se termina con una Salve.



PRIMER MISTERIO:


Madre mía amantísima, Santísima Virgen
de la Medalla Milagrosa, en todos los instantes
de mi vida acordaos de mí, miserable pecador.
Padre nuestro que estás en el cielo...
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
OH María sin pecado concebida: Rogad por nosotros que recurrimos a Vos




SEGUNDO MISTERIO:
Fuente de las divinas gracias, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, concededme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados.
Padre nuestro que estás en el cielo...
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. 

Dulce Corazón de María, Sed la Salvación mía






TERCER MISTERIO:
Reina de cielos y tierra, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, sed mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos.
Padre nuestro que estás en el cielo...
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. 

Sagrado Corazón de Jesús, yo me doy a ti por María.






CUARTO MISTERIO:

Inmaculada, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, alcanzadme de vuestro Santísimo Hijo las gracias que necesito para mi salvación.
Padre nuestro que estás en el cielo...
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. 

Corazones de Jesús y María, proteger nuestras Familias.






QUINTO MISTERIO:

Abogada y refugio de nosotros pobres pecadores, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, asistidme en el trance de la muerte y abridme las puertas del cielo.
Padre nuestro que estás en el cielo...
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. 

Dulce Corazón de Jesús, ten piedad de mi y de nuestros hermanos


Pídase la gracia que por intercesión de la Santísima Virgen se desee alcanzar...

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. 

Se reza una salve


¡Dios mío, yo creo, te adoro, te espero y te amo!  Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.





    Esta oración da énfasis a esa bella verdad de Dios todopoderoso, todo afectuoso sobre nuestros altares: 
    Santísima Trinidad, te adoro.  Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento.





    Con la Santa Hostia suspendida en el aire, el Ángel se postró y repitió esta oración: 
    Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente.  Te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por las ofensas, sacrilegios e indiferencias con los que El es ofendido.  Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús, y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.


    ¡O Corazón divino de Jesús!  Por medio del Corazón Inmaculado de María Santísima os ofrezco las oraciones, obras y padecimientos de este día en reparación de mis pecados, y por todas las intenciones por las cuales Vos os inmoláis continuamente en el Santísimo Sacramento del altar.  Os las ofrezco en especial por las intenciones del Apostolado de la Oración y por las señaladas por el Papa para este mes.





    O Dios mio, yo creo firmemente que Tú eres el Dios único en tres Divinas Personas; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; creo que tu Divino Hijo se hizo Hombre y murió por nuestros pecados, y que ha de venir de nuevo a juzgar a los vivos y a los muertos.  Creo éstas y todas las verdades que la Santa Iglesia Católica enseña, porque Tú las revelado, quien no puede engañar ni ser engañado.





    O Dios mio, confiado en tu infinita bondad y promesas, yo espero obtener el perdón de mis pecados, el auxilio de tu gracia, y la vida eterna, por los méritos de Jesucristo, Señor y Redentor mío.





    O Dios mio, yo te amo sobre todas las cosas, con todo mi corazón y mi alma, porque eres infinitamente bueno y digno de ser amado.  Amo a mi prójimo como a mí mismo por amor a Ti.  Perdono a todos los que me han ofendido, y pido perdón por todos los que yo he ofendido.





    Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío; por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, a mi me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos; ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados, y confio en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida.  Amén.